[Editorial] Región fortalecida

Por: Fotografía: Fernando Villa 10:45 AM 2017-12-27

Muchas son las razones que hacen a Ñuble una región especial y la reciente aprobación de las reformas impulsadas  por el Gobierno en materia de descentralización le agrega otra más, pues nacerá bajo un nuevo marco normativo que le permitirá, entre otras cosas, elegir directamente a la primera autoridad regional y tomar decisiones trascendentes sobre el territorio, que hoy están radicadas en oficinas de los ministerios, en Santiago.  

A partir de lo que la actual administración ha llamado la “nueva descentralización”, las futuras autoridades de Ñuble podrán diseñar, elaborar, aprobar y aplicar políticas, planes, programas y proyectos. En el ámbito administrativo, tendrá un total de seis divisiones, tres más que las que actualmente existen en todo el país.  

A lo anterior, debe agregarse una nueva gobernanza metropolitana que podría entrar en vigencia en la conurbación Chillán-Chillán Viejo- San Carlos, como una herramienta para solucionar problemas comunes, como la congestión vehicular o la movilidad, el manejo de aguas, la disposición final de residuos, la contaminación atmosférica y la seguridad ciudadana, entre otros. 

Finalmente, en la nueva región también debutará la otra gran reforma que promete desmontar el excesivo centralismo político actual y que corresponde a la elección directa del intendente, que pasará a llamarse gobernador regional. Ésta se realizará en 2020, conjuntamente con los comicios municipales.

En todo caso, se debe tener presente que la elección directa del gobernador regional no será excluyente con mantener un representante directo e inmediato del Ejecutivo en regiones. ¿Por qué? Principalmente, porque se debe garantizar la implementación de políticas nacionales en espacios regionales, especialmente cuando ocurren situaciones de gobiernos regionales que entran en tensión con gobiernos nacionales. 

De esta forma, la figura del intendente es reemplazada por la del delegado presidencial regional, en las funciones que le corresponden actualmente como jefe superior del gobierno interior de cada región, quien será el representante natural e inmediato del Presidente de la República en el territorio, con lo que se evita que sus habitantes sufran las consecuencias que implicaría tener un intendente de tendencia política distinta al Presidente de la República y que con tal de hacer una férrea oposición al gobierno nacional, impida u obstaculice la implementación de políticas públicas nacionales en regiones. Diversos países de América Latina y el mundo así lo tienen establecido. 

Costó casi tres años que el Congreso aprobara estos cambios, por la consabida resistencia de partidos y grupos de poder que desconfían del traspaso de poder a regiones y que históricamente han menospreciado a la política en su dimensión de facilitadora u obstaculizadora del desarrollo local. 

Sin embargo, es una falacia plantear que las regiones se desarrollarán y se reducirán las desigualdades intrarregionales por el solo hecho de inyectar más recursos económicos. Lo peor que nos puede pasar es seguir creyendo que las demandas o conflictos regionales se resuelven sin política y solo con más recursos. 

 

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