El hincha del Rojo que logró la firma de todos los diablos del 2004

Por: Rodrigo Oses Fotografía: Rodrigo Oses 2017-12-23

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36 firmas reunió el hincha tras recorrer 10.500 kms. buscando a cada protagonista de esa hazaña.

Felipe Astete no es un hincha cualquiera del fútbol.

Este relacionador público, técnico en Administración de Empresas y actualmente cursando el primer año de Ingeniería en Ejecución en Administración de Empresas, de 34 años, es un fiel devoto de Ñublense.

Lo sigue desde 1993 cuando era parte de la primera Escuela de Fútbol de Ñublense dirigida por Manuel “Pepe” Lara y Manfredo González, y en el plantel jugaban Arturo Cubillos y Marcelo León. Su amor se acrecentó cuando merced a su padre, Antonio Astete Cabezas, que trabajó en el área administrativa en LA DISCUSIÓN junto a Carlos Cea, a fines de los 90, podía ingresar al estadio a ver los partidos de Ñublense, incluso desde la caseta de la antigua Radio Isabel Riquelme ya que había una gran amistad con Sergio Zarzar.

La camiseta firmada por los gladiadores

Fue así como este activo tuitero (@Felipe_Astete17) y coleccionista de las crónicas sobre Ñublense de LA DISCUSIÓN, forjó un cariño inquebrantable por el Rojo. Es por eso que motivado por el significado que tiene para él el título de Tercera División del 2004, decidió contactar a todos los jugadores de ese plantel histórico, miembros del cuerpo técnico y algunos dirigentes, para que le firmaran la camiseta que le había regalado un miembro del plantel, el otrora veloz puntero, Manuel “Torbellino” Rojas.

Tras recorrer 10.500 kms., entre Santiago y Coyhaique, logró reencontrar a 36 protagonistas de una hazaña que el próximo jueves 28 de diciembre cumple 13 años.

“La camiseta nace principalmente por querer mantener viva la historia de una campaña, a mi parecer, la más emocionante y dramática en la historia de Ñublense y además que a ese plantel nunca se le hizo un homenaje o reconocimiento como tal en estos 13 años que ya han pasado. Como un acto simbólico decidí hacerlo y juntar en ella misma todas las firmas de ese plantel histórico, jugadores, cuerpo técnico, cuerpo médico, utilería y dirigentes, para así recalcar una de las épocas más vibrantes de Ñublense, en donde la efervescencia se hacía notar en Chillán con una asistencia promedio de 10 mil personas jugando de local e incluso superando las 16 mil en el último partido en casa ante Curicó. El objetivo fue tenerla lista antes del 28 de diciembre “y se cumplió con creces”, recalca.

Historias de diablos

Felipe revela que se encontró con historias conmovedoras.

Como la del exportero Erick Apablaza, a quien notó físicamente “muy cambiado”, tras pasar años sumido en la depresión, hasta con un intento de suicidio, gatillado por el dolor que el significó dejar el fútbol. “Pero se apegó a la religión y salió adelante”, recalca Astete. O como la del goleador de ese equipo, Ricardo “El Pescado” Parada, a quien se le cayeron las lágrimas entre los recuerdos, asumiendo su cesantía actual y recordando su pasado como atacante de Ñublense, la UdeC y su paso por la Roja Sub-20 en el Mundial de Holanda 2005. Con 32 años está retirado y lleno de moretones en sus piernas porque juega por un incentivo económico en el Valle de Chiguayante con el que fue campeón. De ese plantel solo Wladimir Herrera está activo y milita en Puerto Montt. Todo el resto colgó los botines y vive del recuerdo de aquella hazaña de Ñublense ante Curicó. 

Germán Irrarázabal tiene una empresa de construcción en San Felipe, Mario Osorio es kinesiólogo, Oliver Novoa prevencionista de riesgos, Renán Franco maneja un taxi, Ari Reyes es preparador físico, Daniel Briceño trabaja de Uber y Marcos Plaza se instaló con un local comercial.

“Esta es la historia que no podemos olvidar”, sentencia emocionado Felipe.

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