Censo 2017

Por: La Discusión 09:00 AM 2017-12-23

Si bien para muchos consiste solo en la acción de contar cuántos habitantes somos, el censo constituye la herramienta más fidedigna para conocer las características de la población, su distribución geográfica, sus principales necesidades, así como sus creencias y opciones, entre muchos otros aspectos. Ello permite aportar con información para la toma de decisiones clave, como la asignación de recursos a las regiones, provincias y comunas, o legislar sobre asuntos medioambientales, de género, etnias y minorías sexuales. 

De acuerdo al censo 2017, la nueva región tiene 480.609 habitantes, que la sitúa como la décima más poblada del país. El crecimiento es del 9,7%, si se compara las estadísticas recientes con las que arrojó el Censo 2002, cuando se contabilizaron 438.103 personas, 42.506 menos que hoy. 

Los resultados entregados ayer también revelan que en Ñuble hay más mujeres que hombres (248.022 versus 232.587) y además confirman el acelerado envejecimiento poblacional. Son 65.116 personas mayores de 65 años, equivalentes al 13,5% del total y si el umbral se baja a 60 años, el porcentaje alcanza el 18,93%.

Las proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), organismo estatal encargado de aplicar el censo, la proyección de población para este año en la provincia de Ñuble es de 464 mil 225 habitantes, es decir, 16 mil 401 habitantes más que en el último censo de 2002. 

Por último, desde el punto de vista territorial, se ratifica que Chillán es la comuna con mayor número de habitantes: 184.739 personas, equivalentes al 38,4% del total regional y que al menos 8 de las 21 comunas han sufrido un decrecimiento poblacional asociado a procesos migratorios campo-ciudad. 

Esto último no es un fenómeno nuevo. De hecho, en la zona existe amplio conocimiento entre autoridades y expertos de las debilidades de Ñuble, como el bajo nivel de agregación de valor en las actividades productivas y las inequidades en el acceso a oportunidades. 

Lamentablemente, discursos más, discursos menos, no es mucho lo que se ha avanzado para cambiar esta situación.  Se podrá decir que esta realidad requiere cambios profundos, que son de largo aliento, y ahí está el gran valor de este 19º censo que se realizó en la historia republicana de Chile, pues lo que se quiere lograr con él es proveer al Estado y al sector privado de la mayor cantidad de información que permita tomar decisiones adecuadas.

Cabe recordar que según lo informado anteriormente por el INE, la segunda entrega de resultados definitivos será en abril de 2018 y, posteriormente, en junio de ese año, se pondrá a disposición la base de microdatos, lo que permitirá hacer análisis y confirmar ciertas hipótesis, lo que es muy valioso como argumento estadístico, sin embargo, su verdadero aporte estará en el uso que se dé a las cifras en la definición de políticas públicas que apunten precisamente a corregir el rumbo en un territorio que ha sido discriminado en diversos ámbitos.

En efecto, manejar información precisa y oportuna debería permitir a las autoridades de la nueva región, si éstas son eficientes, gestionar soluciones a dicha problemática de inequidad territorial, así como tomar decisiones sobre planificación en distintos ámbitos, lo que contribuirá a focalizar adecuadamente la asignación de recursos, mejorando su rentabilidad social y económica. 

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