Los factores que explican el alza en la participación electoral

Por: Roberto Fernández Fotografía: Victor Orellana 09:00 AM 2017-12-18

Mayor interés, miedo y disciplina de la derecha

Expertos plantearon que el trabajo del comando de Piñera sumado a la percepción de mayor riesgo o temor en una elección competitiva fueron clave

Un 52,8% de participación electoral se registró en Ñuble en esta segunda vuelta presidencial, lo que representa un incremento de 5,2 puntos porcentuales respecto de la primera vuelta de noviembre pasado, en que alcanzó un 47,6%. 

En términos absolutos, si en noviembre pasado votaron 196.377 personas en la nueva región -de un padrón de 411.888 habilitados-, ayer concurrieron a sufragar 217.565, es decir, 21.188 votantes netos adicionales.

La participación observada ayer en Ñuble también superó la registrada en las municipales de 2016 (47,5%) y en la segunda vuelta presidencial de 2013 (48,0%), aunque fue levemente inferior a la primera vuelta presidencial de 2013 (53,3%).

El mismo fenómeno se observó a nivel nacional, en que la participación llegó a 48,8%, aumentando en  2,4 puntos lo registrado en la primera vuelta, superando con creces el 42% de la segunda vuelta entre Michelle Bachelet y Evelyn Matthei en diciembre de 2013, y muy cercano a la primera vuelta de ese año (49,1%).

Análisis por comunas
En las 21 comunas de la Región de Ñuble la participación se incrementó, aunque en proporciones muy disímiles, pues mientras en San Nicolás creció 2,5 puntos en comparación con la primera vuelta (de 52,9% a 55,4%), en Cobquecura el alza fue de 9,1 puntos (de 48,7% a 57,8%).

También destacaron los aumentos observados en El Carmen, Ninhue, Ñiquén, Pinto y Trehuaco, donde el alza fue de 7 puntos respecto de noviembre.

De hecho, con un 57,8% la comuna de Cobquecura fue la que anotó la más alta participación en Ñuble, seguida por Chillán Viejo (57,4%), Pinto (57,4%), Trehuaco (57,1%) y Coelemu (57,0%).

En 18 de las 21 comunas la participación fue superior al 50%, y la excepción la representaron Yungay (49,0%), San Fabián (49,5%) y San Carlos (49,9%).

Derecha disciplinada
El factor que más se menciona para explicar el alza de la participación es el trabajo desplegado por el comando de Sebastián Piñera para asegurar su triunfo, que no se veía tan claro luego de los resultados de la primera vuelta.

En opinión del analista político, Rodrigo Landa, “es un nivel de participación que nadie esperaba, de hecho, en algún momento yo había señalado que lo más probable era que se mantuviera o que bajara respecto de la primera vuelta, por una razón muy simple, ya que se esperaba que no toda la votación externa a Alejandro Guillier, de sectores más progresistas, concurriera a votar, porque hay segmentos que, por ejemplo, votaron por Beatriz Sánchez, que no son segmentos ideológicos, sino que es gente de sectores populares o que se motivaron a votar por Beatriz Sánchez, pero no por ser de izquierda. Entonces, lo lógico era que Sebastián Piñera mantuviera su votación y sumara la de José Antonio Kast, y por otra parte, esa fragmentación política que existe en los sectores de centro izquierda hiciera que parte de esa votación no se concretara en segunda vuelta”.

¿Y qué fue lo que pasó? Para Landa, “puede haber muchas explicaciones. Una de ellas puede ser que efectivamente sectores de derecha que eran pro Piñera no votaron en primera vuelta, se confiaron, y probablemente eso hizo que la derecha movilizara una mayor cantidad de votantes, y yo creo que ahí está una de las explicaciones, porque la derecha logró movilizar más votantes después de un resultado inesperado que obtuvo en primera vuelta, en el fondo, hubo más preocupación”.

Y por otra parte, continuó el analista, los resultados de la primera vuelta le entregaron “un segundo aire al comando de Alejandro Guillier, lo que generó una mística, un ambiente de que sí lo podían lograr, y también se generó una suerte de movilización de parte de ellos, y como todos los analistas señalaban que esta elección iba a estar reñida y estrecha, de uno y otro sector dijeron ‘tenemos que ir a votar porque nuestro candidato está en riesgo’, entonces yo creo que aumentó la preocupación y ambos comandos se movilizaron mucho más”.

Sobre la hipótesis que planteaba que una mayor participación favorecía a la centro izquierda, Landa manifestó que a la luz de estos resultados ello no ocurrió. “Cuando uno analiza las elecciones presidenciales anteriores, cuando bajaba la votación en segunda vuelta, siempre tenía más posibilidades quien había alcanzado la mayoría relativa en primera vuelta. Por ejemplo, cuando Piñera le ganó a Eduardo Frei, en segunda vuelta votó menos gente y ganó Piñera”.

El profesional sostuvo que “se derribó la hipótesis, porque aumentó la participación y Piñera aumentó su brecha respecto de su adversario, entonces se derribó ese comportamiento histórico que nosotros habíamos observado en las últimas tres o cuatro elecciones presidenciales”.

Respecto de los resultados de ayer, Rodrigo Landa expresó que “esto ratifica la idea de que el chileno quiere cambios graduales, que tiene necesidades, pero al mismo tiempo está contento con lo que ha logrado y obviamente ratifica la idea de seguir avanzando con unidad, con reformas graduales, dialogadas, por eso yo digo que hoy quienes ganaron la elección fueron la clase media y el centro político; ante un Gobierno que intentó hacer reformas radicales, hoy Chile dijo que no, queremos lograr consensos y que avancemos de la mano de todos”.

“La baja votación de Guillier se explica simplemente porque los otros candidatos de centro-izquierda no lograron traspasarle toda su votación”, concluyó el analista.

Alto riesgo
El alto riesgo de perder y el temor asociado fueron clave en la alta participación observada ayer, planteó la experta en marketing político, Paulina Pinchart.

“La estrategia que usó la derecha fue la de hacer que la gente percibiera que aquí se jugaba algo muy importante, es decir, hay un alto riesgo involucrado, y si hay un alto riesgo, yo voy a votar; los que hablaban de Chilezuela eran los de derecha, y los de derecha ya veían a Chile convertido en Venezuela y a los comunistas comiéndose las guaguas. Eso fue una campaña del terror, y las campañas del terror o fracasan estrepitosamente o son muy efectivas, y en este caso, como todas las campañas que siembran miedo, hacen que la gente perciba que su voto ahora es trascendente, como ocurrió con el Sí y el No”.

La profesional afirmó que otra característica es que “llegado el momento de votar, si miramos en el espectro izquierda-derecha, que cada día parece ser un espectro que menos explica la realidad de Chile, pero que todavía sirve, siempre la derecha ha sido mucho más disciplinada que la izquierda, entonces, unidas las dos cosas, los que debían ir a votar eran los de derecha, porque a ellos se les estaba arriesgando su patrimonio económico, su paradigma, en cambio la izquierda, como sea, son más díscolos, y nunca hubo en Guillier un discurso claro centrado en un eje. En cambio, si miras el de Piñera, él cedió en la gratuidad y en muchas cosas, pero su centro era: ‘señores: vienen tiempos mejores o nos vamos a convertir en Venezuela’, aunque no lo dijera explícitamente”.

Pinchart reconoció que “seguramente hay más factores, pero creo que el factor decisivo fue que la derecha actuó de manera disciplinada y que aquí hubo un miedo, un voto por el riesgo percibido, la derecha percibió un alto riesgo si ganaba Guillier, no por Guillier mismo, sino que por lo que venía acompañando a Guillier, que era el Frente Amplio”.

Sobre la hipótesis de que la mayor participación favorecía a la centroizquierda, aclaró que eso es aplicable fuera del voto duro. “Eso es así, pero no en el voto duro, y el voto duro de la derecha en Chile es más disciplinado”.

Elección más competitiva
Jeanne Simon, politóloga de la Universidad de Concepción, apostó por el mayor nivel de competitividad que se percibía en esta elección como un factor relevante para explicar la mayor participación.

“Quizás la incertidumbre de qué candidato iba a ganar hizo que personas que no votaron en la primera vuelta salieran a votar esta vez. Igual la cifra es sorprendente, es la primera vez que tenemos más votación en segunda vuelta”, comentó la especialista, quien explicó que “al ser más competitiva la elección, atrajo más interés, porque se siente que el voto es más importante”.

Simon agregó que “se había dicho que en primera vuelta muchas personas no votaron porque no estaban tan convencidos de que era competitiva, pensaban que iba a ganar fácilmente Piñera, y con el resultado, que generó más expectativas en el comando de Guillier, ambos grupos hicieron un esfuerzo para asegurar que más gente saliera a votar”.

Destacó que el esfuerzo que hizo la derecha fue más efectivo, porque sacó más votos de lo que se esperaba, que superó el techo tradicional de la derecha, “lo que también es un reflejo de que la división democracia-dictadura que hay en Chile hace muchos años, se está debilitando”.

La académica precisó que en ambos bandos hubo “campaña del terror”, así como “un mensaje de Piñera que funcionó, de que estaban en juego varios temas, como el desarrollo económico, donde ganó ese deseo de crecimiento económico más que reformas sociales”.

Frente a la hipótesis de que a mayor participación, más votos recibiría la centroizquierda, Simon afirmó que “uno imaginaba que los nuevos votantes iban a ser más de centroizquierda, pero otra interpretación puede ser que como Guillier se movió hacia la izquierda buscando los votos del Frente Amplio, los que estaban en el centro quizás fueron hacia Piñera”.

“Los análisis cayeron”
Para el analista electoral, Álvaro Acuña, los análisis que planteaban que una mayor participación favorecía a la centroizquierda, se cayeron, así como también las distintas proyecciones sobre los resultados. “Eso se cayó, todos los análisis, las proyecciones estadísticas rigurosas, todas hablaban que el resultado iba a ser muy estrecho, entonces, todos estos análisis se están cayendo, estamos frente a una nueva sociedad que quiere una democracia distinta, que es cortoplacista; hay que pensar que las reformas de Bachelet en el corto plazo han afectado al microempresario, al ciudadano de pie, porque les toca el bolsillo, y ese cortoplacismo favorece la alternancia en el poder”.

Acuña expresó que “el gran beneficiado con este aumento de la participación es el centro político, porque Sebastián Piñera sin duda hizo un trabajo más hacia el centro, y un ejemplo es el guiño en el tema de la gratuidad, porque eso es lo que quiere el centro del país, donde está la clase media que tiene que endeudarse para pagar la educación de sus hijos, y al hacer ese guiño se fue al centro, porque avaló una reforma de la Presidenta Bachelet”.

Sin embargo, el académico reconoció que “hubo un mensaje después de la primera vuelta, cuando aparece Beatriz Sánchez con un 20% más los votos de los demás candidatos de la centroizquierda, cuya interpretación fue que los chilenos quieren las reformas que la Presidenta Bachelet ha impulsado, pero yo me cuestionaría eso, porque por algo salió más gente a votar y ganó por 10 puntos el candidato de la derecha”. En este sentido, el analista planteó que “el aumento de la participación fue porque mucha gente salió a votar para revocar ese discurso de que Chile quería profundizar esas reformas”.

Acuña reconoció que hubo un trabajo más disciplinado de parte de la derecha. “Sin duda hubo mayor disciplina en la derecha, de partida tuvieron primarias, además de eso, José Antonio Kast al día siguiente de la primera vuelta se puso a disposición de Piñera, hubo un trabajo más disciplinado que vimos también en las mesas, con la presencia de apoderados, y además, Piñera cedió bastante, se juntó con los evangélicos, pero también se abrió a la gratuidad de la educación cuando se lo pidió Manuel José Ossandón, entonces hubo una apertura mucho más amplia y una lectura de los resultados de la primera vuelta con mucha más claridad en la derecha”.

“Lo otro que creo -continuó el profesional- es que no todos los votos del Frente Amplio son de izquierda, por lo menos la mitad de ellos no le importó si ganaba Piñera o Guillier, porque le interesaba un cambio de rostros, una nueva mirada de la política, y esa gente no fue a votar”.

Consultado sobre el factor temor en la mayor participación, Acuña desestimó su importancia: “yo creo que eso es anecdótico y eso corre para los dos lados, tanto lo de Chilezuela que un sector de la derecha levantó y que no tenía ningún fundamento, como el discurso de que Piñera iba a acabar con todas las reformas. Yo creo que la gente estaba más informada como para tomar en cuenta eso y aparte que ambos candidatos salieron a aclarar esas dudas”.

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