Gladiadores de una hazaña inolvidable

Por: Rodrigo Oses Fotografía: Roses 10:45 AM 2017-12-16

El 28 de diciembre del 2004 Ñublense protagonizó una de las hazañas más recordadas de su historia.

Tras una remontada épica se coronó campeón de la Tercera División, alcanzando y superando en una final electrizante, en Linares, a Curicó Unido, luego de vencerlo en la agonía en Chillán por 2-1 y posteriormente, en la Séptima Región, por 2-0.

A 13 años de ese hito que marcó el derrotero posterior de los “diablos rojos”, dos figuras de ese aguerrido plantel inolvidable, que comenzó dirigiendo Esaú Bravo y terminó adiestrando con sabiduría Luis Marcoleta, se reencontraron en Radio La Discusión 94.7, el goleador Ricardo “Pescado” Parada y el incansable zaguero Ari Reyes.

Coincidieron en Chillán tras la gestión del hincha Felipe Astete, quien recorrió ciudades y regiones para lograr que los 36 integrantes de ese plantel, incluido, cuerpo técnico, jugadores y algunos dirigentes, firmaran la camiseta que se hizo conocida en Chile por llevar una longaniza en el pecho.

“¡Hola puh mexicano!”, le dice Parada a Reyes.

“¡Hola, puh, Pescadito!, tantos años sin  verte, no nos veíamos desde aquel 2004!!!”, le responde el zaguero de origen azteca.

“Lo más lindo de este desafío que quise hacer es que todos los jugadores tuvieron una gran disposición para firmar esta camiseta y compartir esta historia a las futuras generaciones que conocen la historia de Ñublense. Para mí el título y el ascenso del 2004 es el más importante, el que marcó todo lo que pasó con Ñublense”, concluye Astete, orgulloso de lo que gestó hace meses cuando Manuel “Torbellino” Rojas le obsequió su camiseta.

En el corazón
Parada está acompañado de su hijo, el mismo que ingresaba de guagua al campo de juego cuando su padre tenía 18 años.

“Es un orgullo volver con él para que se dé cuenta de lo que el papá dejó en Ñublense. para mí fue el club que marcó mi carrera. Yo de aquí salté a la Selección Chilena Sub-20. Aquí tuve que madurar porque siempre me mandé embarradas antes y acá era medio taimado. Pero siempre me entregué con todo, fui valiente e incisivo”, evoca el “Pescadito”.

“Lo más importante de ese plantel fue la unión del grupo. Cuando perdimos en Curicó 3-0 y nos dieron por muertos, yo les dije a mis compañeros, esto lo vamos a ganar, tenía la convicción. Y así fue. Hoy se extraña esa mística”, recalca Reyes. “Yo doy las gracias, porque en Ñublense viví lo mejor de mi carrera y se extraña”, sentencia Parada, de 32 años y retirado del fútbol.

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