Diferencia entre candidatos podría ser de tres votos por mesa

Por: Isabel Charlin Fotografía: Mauricio Ulloa 10:10 PM 2017-12-16

Comandos locales sitúan el pronóstico “en la mitad” de los balotajes entre Lagos y Lavín en 1999; y de Piñera y Frei, el 2009

Chillán en tanto, deberá demostrar este domingo si es “el Ohio” de Chile, por su nivel predictivo

Todos coinciden. La elección de segunda vuelta de este domingo será una de las más estrechas que se haya visto en el país desde el balotaje de enero de 2000 entre Ricardo Lagos y Joaquín Lavín. En aquella ocasión, en la primera vuelta efectuada en diciembre de 1999, el expresidente solo superó por 30 mil votos al actual alcalde de Las Condes; y en segunda vuelta, la diferencia se amplió a 187.589, equivalente al 2,6% de los votos válidamente emitidos.

Si bien en todos los balotajes efectuados desde 1999 a la fecha siempre ha resultado electo quien alcanzó la primera mayoría en primera vuelta, a nivel mundial existe un 20% de los casos en que el vencedor es quien llegó segundo, excepciones en las que se han dado dos condiciones que precisamente se pueden ver en el actual caso chileno: escenario de voto voluntario y completa desconexión entre la campaña de primera vuelta y la de segunda vuelta.

Esto ha contribuido a que desde ambos comandos no existan certezas en torno a los resultados del domingo, si no más bien ansiedad e incertidumbre.

Las apuestas de los comandos
Desde los comandos locales los senadores por Ñuble Felipe Harboe y Víctor Pérez coinciden en que la contienda se dará voto a voto.

El legislador del PPD cree que el resultado será más parecido al de la contienda Piñera-Frei, del 2009, cuando la diferencia entre ambos fue de 223.392 votos (3,2%), “quizás un poco menos, entre 80 mil y cien mil votos. Por ello, el rol de los apoderados de mesa será vital”, dijo.

El parlamentario de la UDI, en tanto, se inclina más por el escenario Lagos-Lavín, de 1999. “El voto del oficialismo es contra Piñera. La votación del expresidente, en cambio,  es propia, y no de rechazo hacia el otro candidato”, sostuvo, defendiendo las mejores posibilidades de su carta.

Promediando ambos pronósticos, y suponiendo que la participación de mañana domingo será similar a la de la primera vuelta (6.596.329 votos válidamente emitidos), si se plantea que la diferencia entre Alejandro Guillier y Sebastián Piñera será de un 2%, esto equivaldría a 131.926 sufragios, es decir, aproximadamente tres votos por mesa.

Chillán, el “Ohio” chileno
Hace unas semanas un medio nacional informó las 25 comunas “más predictivas” de los resultados de segunda vuelta del país, sobre la base de la información estadística disponible en el Servicio Electoral.

Entre ellas estaban Chillán y Yungay, siendo la capital de Ñuble el principal referente de la zona sur en este ámbito.

De acuerdo al análisis efectuado, lo que ocurre en Chillán desde el punto de vista electoral puede extrapolarse al resto del país, y así ocurrió por lo menos en los anteriores balotajes, ocasiones en las que los resultados obtenidos por los candidatos en esta comuna fueron muy similares a los del territorio nacional.

Estas comunas parecen comportarse como Ohio en Estados Unidos, donde las elecciones locales son  un espejo de las globales y solo una vez, Kennedy en 1960, fue elegido Presidente sin ganar en ese Estado, conocido como un swing state (Estado cambiante), que en unas ocasiones ha votado por demócratas, y luego por republicanos. Es el caso de Chillán, que en 1999 se inclinó por Ricardo Lagos (52,1%) versus un 51,3% a nivel nacional, en tanto a Joaquín Lavín le dio un 47,8%, y en Chile, obtuvo un 48,6%; en 2009, Sebastián Piñera sacó un 52,4% en Chillán y un 51,6% en el país, mientras que Eduardo Frei alcanzó un 47,5% en Chillán y un 48,3% en Chile; y en 2013 -quizás el resultado más exacto-, Michelle Bachelet obtuvo un 62,6% en Chillán y un 62,1% en Chile, mientras que Evelyn Matthei llegó al 37,3% en Chillán y al 37,8% a nivel nacional.

El único resultado en el que el comportamiento de las mesas de Chillán se alejó un poco del nacional fue en 2005, cuando Michelle Bachelet alcanzó un 50,3% en Chillán y un 53,3% en Chile, y Sebastián Piñera un 49,6% en Chillán y un 46,5% en el país.

El próximo domingo se podrá ratificar si en la capital de Ñuble, al igual que en Ohio, están representados todos los grupos de votantes importantes del padrón, lo que transformaría la comuna en un “corte sectorial del electorado”.

Tres votos por mesa
Volviendo al ejercicio anterior, de la posible diferencia de un 2% entre Sebastián Piñera y Alejandro Guillier, al aplicar el cálculo en Chillán -considerando similar participación electoral a la del 19 de noviembre pasado-, tendríamos que ambos candidatos se distanciarían por solo 1.406 votos, es decir, tres votos por mesa.

Si el próximo domingo, en cada mesa de Chillán la diferencia entre ambos candidatos es aproximadamente de tres sufragios, es muy probable que quien gane la elección lo haga con una diferencia de un 2%.

Ahora, si se da que entre uno y otro hay cuatro, cinco o seis, el porcentaje será mayor, y de acuerdo al comportamiento anterior del padrón chillanejo, podría intuirse que el resultado se repetirá en el resto del país.

Otro factor que puede incidir en este pronóstico es que la cantidad de votantes aumente respecto de la primera vuelta. Por ejemplo, si se lograra el porcentaje de participación de la primera vuelta de 2013 (primera elección presidencial con voto voluntario), que fue de un 53,7%, la diferencia en votos entre ambos candidatos para que uno gane por un 2% debiera ser de al menos, 154 mil sufragios, lo que se acercaría más a los cuatro votos por mesa.

Comentarios