[Editorial] Conectividad interna

Por: Fotografía: V.Orellana 10:20 AM 2017-12-14

La histórica discriminación que ha sufrido Ñuble en la asignación presupuestaria del Ministerio de Obras Públicas, responsable de construir la conectividad que este territorio necesita, ha llevado a que en la actualidad apenas un 20% de sus rutas cuenten con pavimento, lo que en la práctica, además de minar la calidad de vida de miles de habitantes de zonas rurales y contribuir al aislamiento, es un desincentivo a la inversión en áreas clave de la economía local, como la agricultura, la agroindustria y el turismo.

Lo anterior puede verse en diferentes lugares de la nueva región, pero sobre todo en el valle del Itata, cuyas comunas concentran los mayores indicadores de pobreza. Igualmente, si se afina un poco más el análisis, se confirma que dentro de ellas las mayores tasas se dan, precisamente, en aquellos sectores con menor conectividad vial, aislamiento y ruralidad.

Los caminos de tierra o ripio, además de generar polvo en verano y barro en invierno, constituyen un obstáculo a la hora de emprender, porque reducen las posibilidades de transportar productos agrícolas en buenas condiciones, lo que también eleva los costos, disminuyendo la competitividad de estos productores. Esto también aplica para otras actividades económicas, como el turismo, considerado uno de los ejes de desarrollo económico de la nueva región.

Por otra parte, se sabe que la inversión pública tiene un efecto multiplicador y atrae inversión privada, y como contraparte, la falta de ella es un desincentivo al desarrollo de negocios.

Es por esta razón que la discriminación en la asignación de recursos para infraestructura vial en la nueva región es una desviación que a futuro debe ser evitada por las autoridades políticas, no solo porque reproduciría la inequidad que tanto le criticamos a Concepción, sino porque en la ruralidad, hoy postergada, es donde se cultiva el futuro de la economía local.

Ha costado que la autoridad central vea y comprenda el sentido estratégico de revalorizar nuestra ruralidad y así lo demuestran decenas de obras de infraestructura que llevan 20, 30 y hasta 50 años de espera.

En esa categoría también se encontraba hasta hace poco la ruta de 35,5 kilómetros, conformada por tramos de la red vial interior que une a las comunas de Ninhue, Portezuelo, Ránquil y Chillán. De postergada, ahora pasó a correr con ventaja gracias a que el Ministerio de Obras Públicas la priorizó, tras analizar la demanda local y entender la alta rentabilidad social que significa su construcción.

En octubre pasado se inició el estudio de ingeniería con el que se evaluará y definirán los trabajos que deberán realizarse. Para este trabajo previo se invertirán $396 millones de fondos sectoriales y, de acuerdo a lo programado en el contrato de adjudicación, el plazo máximo para que la empresa entregue el informe final es junio del 2019, a fin de postular este proyecto a programas de inversión sectorial o a los primeros fondos regionales que Ñuble administrará de forma autónoma, donde la prioridad la tendrán las iniciativas que tengan sus estudios terminados, como ésta.

 

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