Anticipan participación similar o menor que en primera vuelta

Por: Isabel Charlin Fotografía: Agencia Uno 07:30 AM 2017-12-11

Solo un 47,6% de los ñublensinos votó en la primera vuelta, cinco puntos menos que en 2013.

¿Cuántas personas votarán el próximo 17 de diciembre en la segunda vuelta presidencial?

Esa es la gran interrogante que tienen hoy los comandos, a una semana de la decisiva elección.

Si bien el nivel de participación registrado en la primera vuelta no sorprendió a nadie (46,8% a nivel nacional, y 47,6% en la Región de Ñuble), fue inferior al de los comicios presidenciales de 2013, ocasión en la que votó un 49,3% en el país, y un 53,7% en Ñuble.

Esta última cifra preocupó a nivel local, ya que la baja en el nuevo territorio más que duplicó a la nacional.

Es más, de las 21 comunas, solo cinco superaron  el 50% (Chillán Viejo, San Nicolás, Coelemu, Trehuaco y Portezuelo), y entre los territorios rurales, que en 2013 y 2016 destacaron por su alta participación (entre 60% y 70% en la Provincia de Itata, por ejemplo), la baja fue aún mayor: en promedio, más de nueve puntos, respecto de las presidenciales 2013.

Según analistas locales, el panorama no se ve muy auspicioso para el próximo 17 de diciembre, principalmente, por el comportamiento que ha manifestado el electorado en segundas vueltas.

En Ñuble, en los balotajes de 2005 y 2009, la participación fue casi la misma entre primera y segunda vuelta. En 2013, en cambio, disminuyó cinco puntos.

“En las presidenciales pasadas, bajó la participación electoral en segunda vuelta, salvo en aquellos casos en que lo ajustado de la contienda, motivó a los ciudadanos. Fue el caso del año 1999, cuando se registró un aumento de votantes de segunda vuelta, en una elección que resultó reñida entre el ex Presidente Lagos y Joaquín Lavín. Lo mismo pasó el año 2005, cuando Michelle Bachelet superó a Sebastián Piñera”, recuerda el analista Rodrigo Landa.

Pese a este antecedente, sostuvo que es difícil predecir lo que ocurrirá el 17 de diciembre.

“Si bien se ha instalado la idea que estamos en presencia de una elección reñida, hay un factor distinto a los casos anteriores: la dispersión de votos en primera vuelta y el fraccionamiento político. El año 1999 todos sabíamos quiénes apoyaban a Lagos y quiénes adherían a Lavín. Ahora no está del todo claro para el universo total de votantes, lo que dificulta la predicción”, aseveró.

El sociólogo Daniel Fuentes, estima que se mantendrá la tendencia, o incluso, cree, votará menos gente.

“Si se considera que a una semana de la segunda vuelta se siente poco ambiente, es difícil esperar que esto mejore”, manifestó.
La politóloga de la UdeC, Jeanne Simon, también espera una baja en la participación.

“Habrá un debilitamiento en la segunda vuelta, sobre todo, porque no irá a votar un porcentaje importante de aquellas personas cuyos candidatos no pasaron a segunda vuelta. Sin embargo, la percepción de que será una elección estrecha podría revertir esto, y convocar a más votantes”, sostuvo.

El rol de la abstención

¿A quién favorecerá el hecho que concurra poca gente a votar?
Según los analistas, la abstención pone en ventaja al candidato de Chile Vamos, Sebastián Piñera.

“La evidencia empírica indica que cuando la participación electoral de segunda vuelta es menor a la primera, favorece al candidato que obtuvo mayoría relativa en la primera elección. Pasó el 2009 cuando Piñera superó a Frei, y el 2013, cuando Bachelet superó a Matthei. En ambos casos hubo más abstención en segunda vuelta. A lo anterior hay que sumarle la incertidumbre que genera el electorado de Beatriz Sánchez. ¿Quiénes son y qué harán? No lo sabemos del todo”, sostuvo Rodrigo Landa.

Daniel Fuentes, en tanto, tiene la misma percepción.

“Todos los analistas coinciden en que la alta abstención beneficia al candidato de la centro derecha, y eso se basa principalmente en el perfil del votante, no me extrañaría que mucho votante de izquierda prefiera ser oposición, pues siempre es más fácil atacar ideas que consensuar ideas”, manifestó.

Jeanne Simon, por su parte, cree que la facilitación del voto rural -que bajó considerablemente en primera vuelta- podría jugar un rol clave.  

“Será interesante ver si se facilita un poco más la llegada a las urnas para los sectores rurales, y ver a quién terminará favoreciendo este electorado”, dijo. 

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