El gran negocio detrás de la administración de Ñublense

Por: Rodrigo Oses 12:00 PM 2017-12-10

En la interna dirigencial de Ñublense todos lo saben, lo asumen con resignación, pero nadie se atreve a decirlo públicamente. La actual administración del club tiene de manos atadas al bloque de la Corporación Histórica y la “sartén por el mango” lo tiene la Sociedad Anónima que lidera su principal accionista, Patrick Kiblisky.

“No hay mucho que hacer. Hoy Patrick ya tiene un 57% de propiedad del club y lo más probable es que si hay un aumento del capital siga acrecentado su participación accionaria. Lamentablemente, cuando se nos ha dicho que hay deuda de arrastre, es Patrick quien pone el dinero, con la condición que la devolución sea con intereses y si no ocurre, aumenta su capital accionario, es decir, nunca pierde. En ese escenario, la Corporación está en desventaja. Además en el directorio, la S.A. tiene cuatro votos y la Corporación tres”, detalla una fuente dirigencial.

Cuando la Sociedad Anónima tomó las riendas del club el año 2007, atraída por el otrora presidente Sergio Zarzar, puso como capital inicial 220 millones de pesos, asumiendo los costos del primer año de funcionamiento de la institución en Primera División.

“Lo penoso, y para que la gente sepa, es que en rigor el club no se vendió en recursos millonarios, lo que realmente ocurrió fue que mediante un escrito la Sociedad Anónima entrante se comprometió a hacerse cargo del club ese primer año proyectando una inversión inicial de más de 200 millones de pesos, pero ¿cuánto costó el club? ¿Dónde está ese dinero? ¿Se pagó por el club?. No. No se vendió el club, fue como una entrega, fue decir háganse cargo ustedes, que nosotros llegamos hasta aquí”, revela la misma fuente.

El gran negocio
 

En la actualidad Patrick Kiblisky, el principal accionista, prácticamente maneja el club a su antojo desde Miami -dicen sus detractores- con escasa consideración de la opinión de los directores de la Corporación de Chillán, y confiado en la gestión financiera del gerente general Hernán Rosenblum, y la deportiva, del gerente técnico Rubén Espinoza.

Es más, con la inminente venta del CDF, el empresario podría embolsarse gran parte de la totalidad de los 2 millones de dólares que aportaría la firma que se quede con los derechos de transmisión (Turner o Fox), porque el club debería cancelarle una alta suma que le adeudaría. Además, su control podría aumentar, pues si hay un incremento de capital, su porcentaje accionario podría rozar el 70%.

En la última reunión de directorio, en Santiago, el balance presentado por Hernán Rosenblum volvió a arrojar pérdidas.

“Bueno, hubo pérdidas, pero en realidad, como las que tienen todos los clubes del fútbol chileno. Esta es una sociedad anónima cerrada y  a la prensa debería interesarle más la parte deportiva que saber el detalle de las pérdidas”, respondió hace algunos días Jorge Silva, timonel de la Corporación, cuando se le consultó sobre la cifra de la deuda de arrastre de Ñublense.

El dato no es menor. Pues hay quienes postulan al interior de la administración que mientras mayor sea la deuda, mejor será el negocio para Patrick Kiblisky, quien hace tres años sabía que se venía la millonaria venta del CDF.

“Si fue a Patrick a quien Sergio Jadue le pidió en su momento, por su experticia en el área de los negocios, que sondeara a los principales compradores del CDF”, aportó en su momento una fuente de la cúpula del club.

“Lo que pasa es que el negocio en este caso funciona mientras más deuda arroje el club. Porque a mayor deuda, mayor recuperación de dinero en intereses o mayor participación accionaria. De cara a la venta del CDF, Kiblisky va a querer recuperar su inversión y seguramente quedará con alguna ganancia a favor. Como pasa en otros clubes, el principal accionista actúa a la vez como prestamista o empresa factoring. Y ojo, no se descarta que después quiera vender su parte, porque tras la venta del CDF ya habrá culminado el negocio que se fraguó en los últimos años”, explica una fuente que conoce muy bien la interna del club. 

Comentarios