Conciencia de riesgos

Por: 2017-12-07

La cordillera es sin duda el mayor patrimonio natural y económico de Ñuble. En torno a ella se está generando un positivo desarrollo, aunque no exento de problemas variados, que van desde impactos ambientales, a cuestiones de seguridad entre quienes viven y visitan el vasto cordón montañoso, calificado desde 2011 como Reserva de la Biosfera y considerado el principal atractivo turístico de la nueva región. 

Precisamente, la seguridad de aquellos que desarrollan actividades al aire libre e incursionan en estos entornos se ha convertido en un tema de interés ciudadano por la atención mediática otorgada al caso de Elizabeth Luna Romero, la joven de 23 años que estuvo ocho días desaparecida en la Laguna de La Plata, comuna de San Fabián de Alico y que afortunadamente ayer fue encontrada con vida, gracias  a un esforzado trabajo de Carabineros, del Cuerpo de Socorro Andino y de voluntarios que se movilizaron tras la notificación de presunta desgracia que hizo su familia el pasado sábado. 

Las causas de su accidente no son del todo claras, pero entre quienes participaron del operativo hay coincidencia en que hubo una peligrosa actitud temeraria al explorar sola un área que tiene una morfología complicada y que es una conducta presente en muchos excursionistas que se adentran en la zona cordillerana. De hecho, cada año Carabineros y personal de Socorro Andino rescatan unas 50 personas en diversos puntos del corredor andino. 

En este caso, como en la mayoría, no hubo notificación a Carabineros de la visita al sector Laguna de la Plata, que además se encuentra cerrado por resolución sanitaria, no obstante la prohibición de ingreso es vulnerada por decenas de excursionistas que en esta época aumentan significativamente, muchos sin la conciencia suficiente sobre los riesgos de adentrarse en zonas desconocidas, sin el equipamiento necesario y donde el rescate puede tardar horas e incluso varios días. 

Lamentablemente, no todas las historias terminan bien, como la de Elisabeth. Sobran ejemplos de personas que no sopesan la relación de su propia capacidad con el lugar a visitar, y se exponen a riesgos que son absolutamente evitables. Ello se explica también por el desconocimiento del principio básico por donde parte cualquier excursión de montaña, que es informarse. 

Hemos reiterado desde estas columnas que algo evitable no es un accidente. Por este motivo, la concientización y el trabajo de prevención son herramientas valiosas para reducir las abultadas estadísticas que comienzan a generarse en torno a una actividad que debería ser solo sinónimo de salud y bienestar. 

Sería un error querer restringir o derechamente prohibir el acceso a la montaña. Lo que debe hacerse es acompañar este desarrollo positivo del excursionismo y las actividades out door con una estrategia clara de promoción del autocuidado y protección del medio ambiente. Y ello no solo recae en el Estado, sino que en las familias, en el sistema educativo y en nosotros mismos.

Comentarios