[Editorial] Señales del desempleo

Por: Fotografía: M.Ulloa 10:30 AM 2017-12-01

Es necesario mirar con atención las cifras de desempleo correspondientes al trimestre agosto-octubre dadas a conocer ayer por el INE, no solo porque la tasa de Ñuble se ubicó 0,7 puntos más alta que hace un año, sino porque en Chillán la desocupación superó la barrera sicológica de los dos dígitos, al alcanzar un 10,8%.

Y si bien la explicación estadística atribuye estos aumentos al desacople en los ritmos de variación de la fuerza de trabajo y del número de ocupados, también hay otros factores que podrían estar afectando el ciclo habitual del mercado laboral local, como la migración campo-ciudad y la irrupción de la mano de obra extranjera.

En el caso de Ñuble, que sigue ostentanto la segunda tasa de desocupación más alta del país (8,2%), la disminución en 4% de la fuerza de trabajo en comparación con el mismo trimestre del año pasado es motivo de preocupación para los expertos, ya que sería un síntoma del desaliento de los trabajadores locales enfrentados a la persistencia de altas tasas de desempleo desde marzo pasado.

Y es que si bien la agricultura y el comercio exhibieron un relativo dinamismo en la creación de empleos en la comparación interanual, ello no fue capaz de contrarrestar la pérdida de puestos de trabajo en actividades como la salud, el empleo doméstico y la enseñanza.

Lo anterior está fuertemente ligado a lo ocurrido en Chillán, donde la desocupación se incrementó en 4 puntos en la comparación anual ubicándola como la segunda ciudad con mayor desempleo del país, precisamente porque los sectores que perdieron empleos son eminentemente urbanos y se concentran principalmente en la capital de la nueva región.

En la intercomuna Chillán-Chillán Viejo, además, se observan fenómenos migratorios que a diferencia de lo que ocurre en el resto de Ñuble, llevaron a una expansión de 4,5% anual en la fuerza de trabajo, que no pudo ser absorbida por los nuevos empleos, de hecho, el número de ocupados no registró variación.

Y es que a la presión que representa la migración de trabajadores desde el campo a la ciudad en busca de oportunidades laborales, se debe sumar el crecimiento de los inmigrantes extranjeros, muchos de los cuales han llegado a los campos a desplazar mano de obra local en labores agrícolas y agroindustriales, así como también en el comercio y en el servicio doméstico.

Entender el comportamiento del empleo en la zona es un desafío clave para la definición de políticas públicas focalizadas en la naciente región. Asimismo, el análisis exige una mirada de más largo plazo, de cara al proceso de definición del modelo de desarrollo que se aspira a lograr en Ñuble, pues más allá de las expectativas por avanzar en el fortalecimiento de sectores con mayor agregación de valor, la realidad actual muestra un mercado laboral con bajos niveles de calificación, todavía muy dependiente de la agricultura y del comercio, y por lo tanto, altamente vulnerable al impacto de variables como el clima, el tipo de cambio y el precio de los commodities, entre otras.

En consecuencia, no atender las señales del mercado laboral local y los factores que lo determinan, solo profundizará aún más el lamentable proceso de emigración de capital humano calificado, que tanta falta le hará a Ñuble en la nueva etapa que inicia, y perpetuará las abismantes brechas de ingreso y desarrollo que la separan del resto de Chile.

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