Línea Azul cierra el exterminal tras multas y advertencias

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Mauricio Ulloa 08:35 PM 2017-11-21

Locatarios relatan que los habitantes del lugar amenazaban a los clientes y a ellos mismos.

11 personas había viviendo en el lugar. Solo siete aceptaron ir a centro de acogida.

El tiempo del exterminal de buses Línea Azul, ubicado en la esquina nororiente de Brasil y Constitución, con sus rejas rotas y habitado por personas en situación de calle, no fue fácil para los vecinos ni menos los comerciantes del sector.

No solo el ver ropa colgada en todas partes, botellas rotas como los vidrios de la abandonada estructura, personas durmiendo entre cajas de vino y una verdadera alfombra de basura les resultaba molesto, sino que en ocasiones la actitud hostil y hasta amenazante de ellos generó episodios que recién podrán ser parte del pasado, con el cierre que realizó el jueves la empresa de transporte de pasajeros.

Luis Troncoso, dueño del kiosco que enfrenta al ex termina, por calle Brasil, dice que “estoy mucho más tranquilo ahora, era molesto trabajar en esa situación. A veces llegaban a pedirme cosas o a comprar cigarros pasándome menos plata de lo que valían y pobre de mí si no aceptaban”, cuenta.

En especial recuerda a uno que a diario le pedía cigarros y galletas “pero lo que hacía era ponerme nerviosos, a puros gestos me exigía que le pasara cosas y yo accedía por miedo, no más”.

La queja a las autoridades no tardó. Todo partió con una denuncia que hizo la directiva del Comité  de Adelanto y Desarrollo de la población Brasil, quienes entregaron una carta al municipio, a Carabineros y a la Gobernación, entendiendo que se podía tratar el tema en las reuniones del Consejo Comunal de Seguridad.

Una de las directoras, María Eugenia Rey, explicó que “esa carta nace por solicitud de los vecinos más directamente afectados, los que escuchaban por las noches la música que ellos ponían en las radios y tenían problemas con lo sanitario, porque eso era un foco de basura y empezaron a verse roedores cruzando la calle”.

La carta se leyó y se discutió en una reunión de consejo comunal en donde todos los integrantes se pusieron de acuerdo, y en presencia del encargado de la Subsecretaría de Prevención del Delito Bío Bío, José Miguel Ortiz, decidieron  ponerle fin a la negativa de la empresa a cercar el perímetro del lugar.

Se advirtió, además, que la actitud de Línea Azul era la de optar por pagar las multas que le significaba esta situación que el contratar a una empresa que construyera o instalara un cierre.

El coronel Erick Flores, prefecto de Carabineros Ñuble, detalló a LA DISCUSIÓN, que “después de esa reunión fuimos a ver el lugar con el alcalde (Sergio Zarzar) y el gobernador (Álvaro Miguieles) y luego de esa reunión, se le pidió al encargado del cuadrante correspondiente a esa zona que multara a la empresa. Esas multas terminaron siendo tres, hasta que decidimos tomar otra decisión”.

Carabineros decidió contactarse con la gerencia de Línea Azul para advertirles que si no ponían un cierre perimetral “nosotros lo íbamos a mandar a poner, la municipalidad iba a hacer la licitación con la idea de contratar a la que cobrara más caro, para luego cargarles la cuenta a ellos, mediante el pago de las imposiciones, por lo tanto no iban a poder vender ni hacer nada con ese terreno hasta que se saldara la deuda”.

“Ahora quedó mucho mejor”, dice Carolina Stevens, del kiosco de comida rápida Buggy, quien recuerda que “a veces esas personas venían a molestar a los clientes y había que echarlos”, mientras que el cocinero del local dice que “una vez hasta me siguieron porque no les quise dar dinero”.

De las 11 personas que había viviendo, dos estaban de tránsito y se fueron a otras ciudades, dos se negaron a recibir ayuda municipal y se fueron sin rumbo fijo, y siete decidieron acogerse a los programas sociales de acogida que les ofreció el municipio.

Comentarios