A las 8.00 empezó una nueva historia electoral en Ñuble

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Mauricio Ulloa 08:40 AM 2017-11-19

Un año y un mes estuvieron guardadas las urnas.

Vacías y apiladas unas sobre otras como si no sirvieran para nada. Algunas de estas guardianas, aún tenían pegadas las cintas de papel que decían “concejales” y “alcaldes”, porque una vez revelada la verdad ya daba lo mismo siquiera limpiarlas.

Fue hace 26 años que sus abuelas de madera y vidrio se llenaron con las papelinas blanca con que comenzó con el fin de una era y que siguió con Patricio Aylwin Azócar como el primer Presidente de la llamada transición, cuando el voto era obligatorio.

Ese año en Chillán había 256 mesas de votación en las que ingresaron por la ranura los votos que en un 59% se inclinaron para Patricio Aylwin, en un 24% para Hernán Büchi; y en un 18% para Francisco Javier Errázuriz.

Además se contaron en Ñuble 108.498 votos a favor de Mariano Ruiz Esquide y otros 72.123 para Mario Ríos Santander, lo suficiente para que ambos se convirtieran en los primeros senadores de Ñuble, tras el retorno a la democracia.

Hoy estas urnas plásticas son más, y estarán distribuidas en 625 mesas sólo en Chillán, y 1.241 en total en la Región de Ñuble, para escoger al próximo Presidente, diputados y consejeros regionales.

Temen, eso sí, ser víctimas de una apatía, de un desmarque y de una falta de compromiso tal, que hoy en día la incógnita sobre la cantidad de abstención que presentará el padrón ñublensino de 411.888 votantes sea tan intrigante como el nombre de los ganadores de estas primarias.

El Chile democrático post dictadura ya sabe de gobiernos de centro, de izquierda y de derecha, y fue en 2005, para las candidaturas de Michelle Bachelet, Sebastián Piñera y Joaquín Lavín y Tomás Hirsch, que LA DISCUSIÓN, evidenciaba el fenómeno de la abstención con el titular “Tres de cada cuatro jóvenes se abstuvo de votar”, publicado a dos días de los resultados de la primera ronda del 11 de diciembre de ese año.

Del lazo al bono
Eduardo Mira, coordinador de la Junta Electoral de Chillán, por 26 años consecutivos, recuerda que “al principio, para la época del plebiscito y para la elección presidencial del 89, los vocales de mesas trabajaban motivados, porque sentían que estaban siendo parte de la historia, se acaloraban, discutían pero todos defendían la transparencia del proceso. Hoy, en cambio, pareciera que a la mayoría le molesta venir”.

El titular de LA DISCUSIÓN  “Ya no habrá que andarlos laceando”, explicaba la estrategia del 2005 de entregarle a los nominados para ser vocales un bono de 6 mil pesos, (hoy son $17.748 o 3/4 de UTM) para motivar a los vocales a asistir.

Pese a esto, LA DISCUSIÓN daba cuenta que para las presidenciales del 2010, una de las mesas en la Escuela Juan Madrid, trabajó solo con dos vocales, y ambos, nombrados al momento de ir a votar, ya que ninguno de los convocados llegó.

En otros casos, como uno ocurrido en el Estadio Nelson Oyarzún, debió intervenir personal del Ejército para hacerles entender a todos los vocales de una mesa que si se iban todos -como planeaban hacerlo- serían detenidos por Carabineros. El frustrado éxodo era porque hacía frío y no había calefacción.

Ley seca y feriados
Una fotografía en el diario LA DISCUSIÓN de diciembre de 1925 mostraba a unos vocales de mesa junto a unos carabineros bebiendo de una garrafa.

“En esos años, la cosa en las urnas era a puñetazo limpio, ánimos exacerbados y muchos votaban borrachos. Hasta que se instauró la Ley Seca para el plebiscito de 1988 y se cerraron las botillerías y se prohibió vender alcohol durante las elecciones”, apunta el profesor Campos.

El magíster añade como reflexión que “estos ambientes acalorados eran particularmente claros en ciudades como Chillán, donde toda la vida ha habido una mezcla de hábitos propios de la ruralidad, como ser buenos para tomar o el sentirse poderosos latifundistas, y de intelectualidad. No es coincidencia ni azar que entre los chillanejos se cuente a Marta Colvin, Gonzalo Rojas, Los Parra, Arrau, a Tondreau o a Vinay, entonces antiguamente, beber y hablar de política iban de la mano, con las consecuencias conocidas por todos”.

Así, entre las 05.00 horas y las 20.00 horas hoy se prohibe la vente de bebidas alcohólicas, los supermercados deben cerrar pasillos y góndolas en los que se exhiban las botellas o cajas, y los restoranes no las pueden ofrecer en sus cartas.

Hoy es feriado no renunciable, excepto para las tiendas de retail que no podrán abrir en toda la jornada. Quienes abran darán hasta dos horas  a sus empleados para ir a sufragar, sin usar la hora de colación para este efecto.

En cuanto a los desvíos de tránsito se realizarán en aquellas calles por donde se acceda a los locales de votación.

El Ejército, que ya dejó de hacer rondas por las salas con fusil en mano después de la elección de Aylwin, en 1989, dispuso de 500 efectivos para garantizar la normalidad del proceso en todos los 70 locales de votación dispuestos en la provincia.

Finalmente, Carabineros, que no entregó una cifra de funcionarios destinados al evento cívico, aseguraron en voz del prefecto de Ñuble, coronel Erick Flores, que “habrá servicios reforzados, toda la prefectura estará en terreno partiendo por este coronel y los comandantes de la prefectura”, a la vez que aseguró que los patrullajes seguirán normalmente.

Chillán y Ñuble oscilantes
Casi una semana del histórico 5 de octubre de 1988, que marcó la salida de Augusto Pinochet de La Moneda, se informó que en Ñuble la votación había quedado con un 50,5% a favor del No y un 40,8% a favor del Sí.

Tales cifras  fueron desmentidas y ratificadas una y otra vez, por lo que lo único posible de afirmar es que ganó el No.

En 1989, la victoria de Patricio Aylwin fue en Chillán con  50,5%, un 24% para Hernán Büchi; y un 18% para Francisco Javier Errázuriz. A nivel provincial Aylwin obtuvo un 48,6%, Buchi un 25,1% y Errázuriz un 18,4%.

El 93, Frei logró un 60% en Ñuble y los diputados electos fueron Rosauro Martínez, Isidoro Tohá, Hosaín Sabag y Felipe Letelier.

Tras una apretada primera vuelta, en Ñuble, el candidato Joaquín Lavín se impuso, en 1999  sobre Ricardo Lagos, por 52,4% versus el 47,5 obtenido por el concertacionista. En Chillán, sin embargo, la inclinación laguista fue del 52,13% contra el 47,87% del UDI.

Carlos Abel Jarpa, Rosauro Martínez, Jorge Sabag y Nicolás Monckeberg llegaron al parlamento.

El 2005, Michelle Bachelet  y Sebastián Piñera pasaron a segunda vuelta, imponiéndose la ex ministra. Sin embargo, en Ñuble volvió a haber mayoría de derecha, con el 52,6% para el empresario. De nuevo fue lo opuesto en Chillán, con un 50,28% para la actual Mandataria y un 49,71% para Piñera.

El 2010, Piñera se impuso en segunda vuelta al ex Presidente Eduardo Frei, con el 52, 47% sobre el 47,52 del demócratacristiano.

Y en 2013, la candidata Michelle Bachelet se impuso a Evelyn Matthei (UDI) por un inédito 63,62% en Ñuble y un 62,68 en Chillán, siendo la votación más alta obtenida por un candidato de izquierda en la actual región, y en un año en que además fue la tercera provincia con mayor presencia en las urnas, con el 48,6% de participación.

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