Venta de leña mueve anualmente 8 mil 879 millones en la intercomuna

Por: Roberto Fernández Fotografía: Mauricio Ulloa 09:25 PM 2016-04-16

El mercado de la leña en Chillán mueve anualmente $8 mil 879 millones, si se considera que el consumo total de los hogares de la intercomuna suma 170.768 metros cúbicos, según el estudio “Inventario de emisiones atmosféricas para las ciudades de Chillán y Los Ángeles”, elaborado en 2009 por la Universidad Católica de Temuco, por encargo de la Conama.
De acuerdo a dicha investigación, el consumo promedio por hogar alcanza a 3,74 metros cúbicos de leña por año, concentrándose principalmente entre mayo y septiembre.
Si bien existen otros estudios que apuntan a un consumo promedio de 4,5 metros cúbicos por hogar, como el realizado por el Infor en 2005, sí existe mayor coincidencia respecto de la masificación del uso de este combustible en la intercomuna, en que las cifras se empinan sobre el 60% de los hogares.
En ese sentido, se calcula que en la ciudad existen 45.605 hogares que cuentan con estufa o cocina a gas, siendo la calefacción el uso principal.
Informalidad
El masivo consumo de leña, así como la calidad del combustible que se utiliza, sumado a las características climáticas de la ciudad, figuran como los principales factores de los altos niveles de contaminación atmosférica por material particulado fino en la intercomuna.
Esta situación llevó al Gobierno a decretar la ciudad como “Zona Saturada” en 2013, y este año se promulgó un plan de descontaminación que apunta precisamente a reducir los niveles de material particulado, generado por la combustión de leña, con medidas que apuntan a formalizar el comercio de la leña, de manera de reducir el consumo de leña húmeda.
Ello, en un contexto de alta informalidad del mercado, donde las boletas y patentes prácticamente no existen, no hay control sobre la humedad de la leña ni sobre su origen, y los volúmenes reales que se entregan a los consumidores distan mucho de ser los que pagaron, pues es común que un metro “tirado” equivalga a la mitad e, incluso, un tercio de un metro cúbico, utilizándose también otras unidades de medida, como el cajón y el saco. Al tratarse de un mercado informal, no existe la fiscalización en el cumplimiento de estos parámetros, y los consumidores no cuentan con instancias para reclamar ni con información completa sobre precios y comercializadores.
Para avanzar en la formalización de este mercado, en 2006 se creó el Consejo Nacional de Certificación de Leña, y en 2009, la Corporación Nacional de Certificación de Leña. Con ello, se le otorgó un marco legal al Sistema Nacional de Certificación de Leña (SNCL), que había nacido en 2003 gracias al esfuerzo público y y privado , con el objetivo de posicionar a la leña y sus derivados al nivel de otras energías renovables que se promueven en el país.
El SNCL es una iniciativa sin fines de lucro de carácter voluntario, que fija un estándar de calidad y origen para la comercialización de la leña.
El estándar de certificación está compuesto por cuatro principios. El primer principio se enfoca al cumplimiento de la legislación, sea esta de carácter forestal, ambiental, tributario, laboral, sanitario o de transporte, además de las ordenanzas municipales. El segundo principio hace énfasis en el origen de la leña, exigiendo el cumplimiento del Plan de Manejo Forestal. El tercer principio se refiere a la calidad del producto, principalmente al contenido de humedad, estableciendo un máximo de 25% para ser comercializado. El cuarto principio exige informar al consumidor adecuadamente acerca de lo que está comprando (especie, contenido de humedad, volumen, unidades de venta, etc.).
De acuerdo al SNCL, en la intercomuna existen apenas tres comercializadores minoristas que cuentan con dicha certificación, así como su respectiva patente y razón social, lo que significa que pagan impuestos (ver tabla).
competencia desleal
Sin embargo, esta coexistencia de comercializadores formales e informales constituye una situación desventajosa para los primeros, que sostienen que se enfrentan a una Competencia desleal.
“Yo cobro $25 mil por el metro tirado de hualle o de raulí, y $22 mil por el de aromo y eucalipto, pero resulta que la gente puede comprar a $20 mil o incluso $17 mil por el metro de hualle a vendedores que no pagan permisos, que no pagan impuestos y cuya leña no siempre está seca. Yo hice una inversión para poder ofrecer leña certificada y no puedo cobrar menos, porque compro el metro a $22 mil”, explicó Santiago Contreras, uno de los tres vendedores certificados de la intercomuna.
El comerciante criticó la débil fiscalización que existe en este mercado, así como el bajo nivel de las sanciones: “conozco gente que vende a precios más bajos, que no pagan permiso -el valor semestral es de $40 mil-, y dicen que no les preocupa que les pasen un parte, porque es de apenas 1 UTM ($45.316)”.
Contreras expuso, además, que la informalidad también perjudica a los consumidores, porque no existe certeza de cuánto es lo que están recibiendo. “Es muy común que se entregue menos de lo que se está comprando, por ejemplo, si un metro tirado tiene 110 astillas, el cajón puede tener 55 astillas, lo que es muy variable, porque el tamaño del cajón también es variable”.
Contreras argumentó que para asegurarse de que la leña que vende está seca, ha debido invertir en sistemas de secado y en infraestructura para el almacenamiento, una inversión que no necesariamente realizan los informales.
Nuevo estándar
Actualmente, la formalidad en el rubro de la leña abarca solo los aspectos de comercialización y producción, y lo relacionado con los aspectos tributarios y el ámbito forestal, en donde el SII y Conaf son las instituciones con atribuciones para hacer seguimiento al cumplimiento de la normativa, tales como la entrega de boleta en el momento de la venta. Adicionalmente, existen ordenanzas municipales que han aumentado los requisitos legales para la comercialización de leña, como es el caso de Chillán, en cuya ordenanza establece criterios de calidad del producto, como su contenido de humedad.
Por ello, según explicó la seremi de Energía, Carola Venegas, “estamos trabajando en la implementación de diversas iniciativas que nos permitirán cuantificar e identificar espacialmente la localización de los productores y comerciantes de leña; todo ello está siendo trabajado junto a Conaf, Corfo y el Ministerio de Medio Ambiente”.
Explicó que el Ministerio de Energía está implementando el fondo concursable “Más leña seca”, que financia proyectos de hasta $18 millones, que tengan el objetivo de aumentar la oferta de leña seca a través de la construcción o habilitación de infraestructura o la implementación de tecnología para el secado de leña. La primera versión del concurso, en 2015, permitió la instalación de 5 leñerías en la Provincia de Ñuble.
Adicionalmente, “el proyecto de ley que declara la leña como combustible, permitirá al Ministerio de Energía y los organismos relacionados el monitoreo del cumplimiento de los estándares que la ley establezca”, adelantó Venegas, quien precisó que con esta nueva ley, “se establecerán una serie de estándares y normas que permitirán, en forma gradual, regular toda la cadena de comercialización de la leña y sus derivados, desde la extracción hasta el consumo”.
Consultada respecto del despacho de este proyecto de ley, la seremi afirmó que “estamos iniciando el proceso de discusión prelegislativa del proyecto, del cual dependerá la fecha de envío del mismo. El criterio del Ministerio es discutir ampliamente y con todos los actores los proyectos de ley antes de enviarlos al Congreso. De esta forma, está dentro los compromisos del Gobierno de la Presidenta Bachelet declarar a la leña como combustible antes del fin de su mandato”.

Comentarios