Chillanejas incursionan en la defensa personal

Por: Susana Núñez 2017-11-14

“Esperaba un Uber para regresar al hotel y ahí me empujaron y me botaron al suelo, me tiraron el brazo para sacarme la cartera, arrastrándome y yo me resistí en posición fetal, porque andaba con muchas cosas de valor. Finalmente ellos escaparon porque era un lugar público”, recuerda la chillaneja Paula Silva, quien fue víctima de un robo frustrado cuando estaba en Santiago por motivos laborales.

Una violenta experiencia que a veces no quisiera recordar, pero que reflota cuando justifica su interés por las técnicas de defensa personal. que le permitan estar mejor preparada frente a un nuevo ataque y así liberarse de sus agresores.

Paula es asistente social y trabaja en una fundación para emprendedoras vulnerables. Debido a su labor, no son pocas las situaciones donde ha tenido que ingresar a sectores difíciles, donde la violencia y sus distintas caras está enraizada en la calle.

“Desde que estaba en la “U” he sufrido acoso callejero, los clásicos que te esperan en la avenida y después trabajando, una vez me bloquearon un pasaje y me pidieron pagar "peaje", se pusieron pesados. Además, esa vez que me trataron de asaltar y me arrastraron por el suelo”, comentó a LaDiscusión.cl

Al igual que Paula, la estudiante de Educación Diferencial, Rocío Arteaga, también fue víctima de una agresión y estuvo presa del miedo debido a una traumática experiencia que vivió de regreso a su casa, ubicada en el sector de Los Puelches. La joven, de 28 años, cuenta que también sintió temor, porque nadie la pudo ayudar en el instante que un hombre la abordó en la calle con malas intenciones.

“Una tarde un hombre, de unos 30 años, me arrinconó con una bicicleta cerca del hospital, él me tocó, lo empujé para un lado y después se fue. Todo fue muy rápido y no alcancé ni a gritar. Él venía circulando detrás de mi, nunca me imaginé que me iba a hacer algo, estaba oscuro y no había nadie”, relató.

Tras lo vivido, Rocío decidió aprender técnicas que le permitieran recuperar su seguridad y romper el silencio, conocimiento, cuenta, que transmitirá a su hermana, de 14 años, quien también se expone a esta realidad.

“Sicológicamente uno se dice: ya se que puedo hacer en caso que me hicieran algo, ahora ya puedo gritar, porque a veces uno queda muda en esas circunstancias”, cuenta.

No solo quienes han sufrido agresiones de distinto tipo  han decidido indagar más sobre autoprotección, otras simplemente lo hacen por curiosidad,  para saber reaccionar a tiempo bajo esas circunstancias, es el caso de Estefanía Briones, una estudiante de Pedagogía en Matemáticas, de 24 años.

“No he sufrido nada, pero sé que hay muchas gente que lo ha vivido en los asaltos, por ejemplo. Es bueno saber técnicas de defensa ante cualquier cosa. Uno ve en las noticias a mujeres que sufren asaltos o violaciones, entonces, si uno puede prevenir eso mejor o por lo menos hacer más difícil el camino a los delincuentes”, sostuvo.

Palabras que comparte, la estudiante de Pedagogía en Ciencias Naturales, Carolina Arias, quien también accedió a este tipo de entrenamiento físico.

“Asistí para aprender a defenderme, porque estoy acostumbrada a caminar en Chillán y a ir a lugares bastante lejanos, muchas veces me ha tocado caminar sola y muy avanzada la tarde, por eso para mi es importante acudir a estos cursos. Más allá de frases que te digan en la calle no he sufrido violencia de ningún tipo”.

Clases

Las experiencias dadas a conocer a LaDiscusión.cl fueron transmitidas en un taller de defensa personal para mujeres, organizado por Karen Ruiz Bühring y Michel Ko-nejo, en el Club Kettlebell Chillán, un centro de entrenamiento funcional, donde imparten 10 disciplinas de artes marciales.

“Se mostraron técnicas para poder liberar posiciones y lanzar golpes de forma segura, de puño y pie, y que al hacerlo no se dañen o se puedan quebrar. El profesor de Kárate estuvo a cargo del uso técnico de los golpes , y el de Jiu-jitsu, de la técnica de sumisión o de suelo, asfixia o estrangulamiento. A diferencia del arte marcial o el deporte, no hay reglas, entonces tú podrías meter lo dedos en los ojos, o quebrarle los dedos al agresor, apunta a la solución más rápida y práctica”, explicó el profesor de Educación Física, Marqués Riquelme.

 

 

Comentarios