Las deudas de Chillán como la futura capital regional

Por: Edgar Brizuela Fotografía: Mauricio Ulloa G. 10:25 PM 2017-11-11

$150 mil millones costaría el Plan Maestro de Transportes y que comenzaría a implementarse desde el 2020.

$51 millones costará a la ciudad el nuevo Pladeco que ejecuta la UBB para el período 2018-2023.

Capacidad de planificar a largo plazo, lo que es una deficiencia manifiesta en la actualidad, ejecutar grandes obras viales, generar las bases para la instalación de entidades estatales, dotar a la ciudad de servicios de alto nivel, son solo algunos de los múltiples factores que Chillán deberá manejar en su ecuación para convertirse en una capital regional como se espera de ella. 

Ser capital regional no resolverá todos los problemas que arrastra la comuna y que se remontan a muchos años atrás y cuya génesis está en la falta de una visión de largo plazo, pero permitirá mirar las oportunidades que se abren, plantea un informe de la Universidad del Bío Bío.

La casa de estudios, en el marco del desarrollo del Pladeco 2018-2023, así como el Ministerio de Vivienda, que ejecuta el nuevo Plan Regulador Intercomunal, entregan claves que permiten modelar la ciudad.

Tanto el alcalde Sergio Zarzar como aquellas entidades, además de profesionales de diversas ramas del quehacer local, vislumbran la evolución que debe tener Chillán en el futuro, con la finalidad de sortear con éxito los desafíos que se abren para ella y el territorio de la que es el núcleo fundamental.

El edil recalca que “Chillán tiene muchas cosas de capital regional ya que a lo largo de su historia siempre ha sido la cabecera de un Ñuble importante en el concierto nacional. Es una ciudad grande, moderna, que tiene prácticamente todos los servicios que pueden recurrir los ciudadanos, pero esta nueva posición de capital regional la obligará a planificar con más ahínco su crecimiento, para así dotarla de obras que van de la mano de su crecimiento y en respuesta también a los desafíos que el país tiene, tales como la conectividad, el aumento del parque vehícular, la contaminación y la infraestructura necesaria para hacer honor a su nuevo rótulo”.

Desde esta perspectiva de soñar la ciudad y proyectarla como una urbe moderna y al servicio, incluso de otras comunas de Ñuble, es vital la existencia de instrumentos de planificación modernos, que tengan una visión de largo plazo, no solo para los diez años siguientes sino que para 30 ó más. 

Zarzar señala que “el Prich y el Pladeco son dos herramientas esenciales para delinear la hoja de ruta que llevaremos en Chillán de cara a este gran desafío que enfrentamos. El plan de desarrollo comunal que estamos trabajando de seguro contendrá una mirada profunda, planificada y futurista de Chillán, considerando las transformaciones sociales que hoy vemos y que definirán el Chile y nuestra ciudad del mañana”.

Agrega que en cuanto al Prich “estamos expectantes, pues también entendemos la seriedad del trabajo que se está desarrollando junto a la consultora a cargo del plan intercomunal y porque sabemos que nuestro destino y el de Chillán Viejo irán de la mano  por siempre, valiéndose de la ayuda mutua que nos debemos prestar para beneficio de nuestras comunidades que, en la práctica, están unidas”.

Para proyectar la urbe, es básico disponer de una cartera de iniciativas atractivas y que respondan a las necesidades actuales y futuras y en este sentido el municipio defiende la existencia de “una larga lista de nuevos proyectos, algunos más necesarios y evidentes que otros, pero todos importantes y que responden a las necesidades de la comunidad en general y también de los diferentes grupos que componen nuestra sociedad”.

Mirada crítica

El economista jefe del Centro de Estudios de la Realidad Regional, Renato Segura, declara que en la actualidad, “Chillán es una metrópolis que tiene la masa crítica de personas, infraestructura y servicios que, al mínimo costo, le permite asumir el rol de capital administrativa de la Región de Ñuble”.

El profesional recalca más bien crítico, que la urbe “carece de los recursos y de la mirada estratégica para asumir la conducción de un desarrollo equilibrado del territorio regional. La capital regional debe, necesariamente, tener una mirada sistémica respecto del territorio, donde la conectividad y la descentralización en la asignación de recursos y toma de decisión relevante, sea la impronta de las autoridades públicas”, sostiene.

El académico remarca que para desarrollar de manera adecuada el territorio, es impresindible que quienes toman las decisiones locales sean capaces de integrarse al territorio y conocer sus necesidades valorando el trabajo en conjunto y sobre todo descentralizado.

“Creo que existe consenso a nivel de las autoridades provinciales, del enorme egocentrismo de las capitales regionales. Esta es una particularidad de nuestro ordenamiento territorial que debe ser erradicado en el nuevo orden administrativo de Ñuble”.

Para Segura, tanto el Prich como el Pladeco, podrán servir como elementos de planificación efectiva en la medida que cumplan los roles inherentes a ellos y sean efectivamente medios de cambio de las condiciones actuales.

Esas cartas de navegación, advierte, “pasan a ser vitales, tanto para mantener las actuales imperfecciones del ordenamiento territorial o cimentar un nuevo orden en el trato de las capitales regionales y sus provincias. El Pladeco tiene sentido, en la medida que sea una parte integrante de la Estrategia Regional de Desarrollo. El Prich tiene sentido, en la medida que sea parte de un modelo de ordenamiento territorial a nivel regional”.

La Universidad del Bío-Bío propone al municipio que para ser capital regional debe prepararse tal como lo hizo Valdivia y “desarrollar a la brevedad un plan de acción, que permita a Chillán tener las herramientas de gestión necesarias para que este tránsito sea sano para los ciudadanos y que permita en paralelo aprovechar de la mejor manera todas las oportunidades que este nuevo escenario les depara y fortalecer a Chillán en aquellas áreas que se encuentre débil”.

Para la entidad universitaria, “ser capital regional no es solución, es oportunidad” y en el caso de esta ciudad se abren oportunidades para convertirse en plataforma logística de servicios, mejorar vías de acceso, avanzar en reducir la congestión vehicular y la contaminación, sacar provecho a la identidad y potenciar la marca Chillán.

En el caso de las deficiencias, la urbe tendrá que hacerse cargo de resolver una serie de problemas detectados por la UBB y generar más ciclovías y reducir estacionamientos; soterrar algunos sectores de la línea ferroviaria ya que está actualmente limita la comuna y genera segregación del sector poniente; peatonizar el centro; generar nuevos estacionamientos subterráneos, potenciar la locomoción colectiva que es deficiente en cuanto a frecuencia y calidad, entre otros.

El arquitecto, Mauricio Cancino, recalca que si Chillán quiere ser capital regional, debe resolver sus deudas con planificación, conectividad, transporte público, establecer políticas claras para el desarrollo local y mejorar trámites fundamentales en el municipio, sobre todo en Obras.

Agrega que “mi impresión es que Chillán se está llenando de problemas y se está pensando poco en su desarrollo como ciudad. La idea es pensar en 50 años o más y nosotros lo hacemos en veinte o menos. ¿Va a responder bien Chillán como capital Regional?, no lo creo”.

Expectativas

Quien fuera delegado por Arica y Parinacota y ex rector de la Universidad de Tarapacá, Luis Cornejo, plantea que “hay que tener esperanzas, pues los cambios se verán en el mediano o largo plazo y no son de un día para otro”.

Cornejo, quien fue recientemente consultado por la Subdere sobre su experiencia como exdelegado para sumarla al caso de Ñuble, recalca que con la llegada de seremías y direcciones, sin duda y como sucedió en Arica, se verá un desarrollo de enorme magnitud en obras de desarrollo.

Por el lado de Valdivia, el diputado Iván Flores y exdelegado presidencial de Los Ríos plantea que con la Región de Ñuble “se verán cambios siderales, pues las decisiones se tomarán en la zona”. Apunta que por primera vez la región tendrá sus propios indicadores sociales lo que impactará en el desarrollo de planes, proyectos y programas”.

Flores resalta que la instalación de la región asegurará millonarios ingresos por concepto de remuneraciones del personal, lo que impactará positivamente en el comercio y actividades relacionadas en el ámbito local.

 

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