Ruralidad sigue empujando la Participación electoral en Ñuble

Por: Isabel Charlin Fotografía: Mauricio Ulloa 09:55 PM 2017-11-11

En 2011 se aprobó la ley de inscripción automática y voto voluntario, acuerdo político transversal que buscaba revertir las cifras crecientes de abstención electoral.

Si bien el padrón casi se duplicó, la concurrencia a las urnas se comportó de la manera contraria. Grande fue la sorpresa cuando se conocieron las cifras de participación en las municipales 2012, la primera elección con voto voluntario: 43,2% del padrón total (en 1989, en la primera elección presidencial tras la dictadura, la concurrencia a las urnas llegó al 84,2%).

Si bien en las presidenciales previas -con voto obligatorio-, el nivel de participación ya había descendido bastante respecto de los 90, nunca se pensó que descendería del 50%.

Y así fue. En los comicios municipales del año pasado, solo un 34% de los casi 14 millones de chilenos(as) habilitados para votar lo hizo, cuestión que preocupa actualmente a la autoridad, que optó por lanzar una campaña nacional que incentive la participación, en un contexto en que además de la voluntariedad del voto, han surgido críticas hacia los cambios introducidos al sistema de financiamiento y propaganda, lo que a juicio de algunos candidatos, le ha dado muy poca visibilidad a los nuevos, y todas las ventajas a los incumbentes.

Comportamiento en Ñuble

Desde el debut del voto voluntario, en las municipales de 2012, la concurrencia a las urnas ha sido dispar en las 21 comunas de la Región de Ñuble.

Chillán ha sido la comuna con menor participación en las dos elecciones de alcaldes y concejales que se han llevado a cabo con este sistema, alcanzando un 42,1% en 2012 y un 33,7% en 2016.

En las presidenciales y parlamentarias de 2013, en tanto, Coihueco (50,8%), Yungay (50,1%) y San Carlos (51,1%) fueron las comunas con menos votantes. Chillán ocupó el cuarto lugar, con un 51,5%.

Ñiquén, en tanto, tuvo un buen comportamiento en cuanto a participación: fue la comuna de Ñuble que más electores llevó a las urnas, con un sorprendente 83,9%.
En general, en las tres elecciones desarrolladas en Chile con voto voluntario desde 2012, las siete comunas de la Provincia de Itata están entre las diez con mayor participación de la región, promediando entre 60% y 75% de participación.

Trehuaco y Cobquecura, por ejemplo, están entre las cinco comunas con mejores cifras a nivel nacional en las últimas municipales de 2016, siendo Trehuaco donde proporcionalmente votaron más personas en relación a su padrón (4.677 personas de 6.182, es decir, un 75,6%). En Cobquecura, en tanto, sufragó un 75,1% (4.311 de 5.735 electores).

En Ninhue participó un 70,6%; en Ránquil un 65,9%; en Portezuelo un 69,5%; en Quirihue un 61,5%, y en Coelemu un 60,9%.

En la Provincia de Punilla, en tanto, destacaron en las últimas municipales Ñiquén, con un 58,9% y San Fabián, con un 64,3%.

Si bien municipales y presidenciales no se pueden comparar, en el caso de la Provincia de Itata se ha mantenido la tendencia hacia una mejor participación respecto del resto de las comunas de la Región de Ñuble.

Proyecciones

Distintas encuestas y sondeos han intentado predecir el porcentaje de participación en las últimas elecciones, sin embargo, no han sido capaces de acercarse a los reales resultados.

En el caso del estudio efectuado en septiembre pasado por la Universidad del Bío-Bío, en conjunto con LA DISCUSIÓN, éste arrojó que un 54% de los chillanejos concurrirá a las urnas. En el mismo estudio efectuado previo a las elecciones de 2013, un 78,8% dijo que participaría del proceso, no obstante, finalmente lo hizo un 51,3% de los electores de la comuna de Chillán.

El porcentaje de concurrencia a las urnas encendió las alarmas en las pasadas municipales, cuando a nivel nacional solo un 34% del padrón votó, cifra que en Chillán llegó al 33,7%, y en Ñuble, bajó del 50%, situándose en un 47,5%.

La encuesta Insuco, aplicada en Chillán durante octubre pasado, arrojó en tanto que un 64% de los electores irá a sufragar, mientras que el sondeo Somos, también efectuado durante octubre, pero en la totalidad del distrito 19, estimó el porcentaje de participación en un 43,9% en las 23 comunas.

Buscando las razones

Tras las pasadas municipales, el  doctor en Ciencia Política y académico de la Universidad Central, Kenneth Bunker, manifestó que la fuerte caída en la participación electoral registrada en los últimos años responde básicamente a cuatro factores: la desafección progresiva de la población con la política, los escándalos de corrupción que han golpeado a figuras de distintos partidos en los últimos cinco años, los errores en el padrón electoral y las nuevas reglas sobre propaganda, que redujeron su presencia en la vía pública.

“El factor principal es la desafección estructural de las personas que viene ocurriendo desde el año 2000, con un aumento significativo de la abstención. Cada vez vota menos gente, hay menos gente interesada en participar y ahora hemos llegado al punto más bajo, lo que demuestra que la gente no quiere participar en política porque encuentra que hay un problema con el sistema”.

Asimismo, expuso que “otra razón son los factores coyunturales, que también explican la magnitud de la caída en la última elección municipal y tiene que ver con cosas que han pasado en los últimos cuatro años, como los casos SQM, Penta y Caval, que sirven como ejemplos de la crisis de legitimidad, de que a la gente no le gusta la clase política”.

Según el académico de la U. del Bío-Bío, Álvaro Acuña, la población chilena está desencantada.

“Existe un alto nivel de desinterés por la política en general, por el sistema político y más por los partidos, entonces, mientras no exista un proyecto que englobe más que la política partidista, difícilmente vamos a tener mayor participación”. 

La experta en Marketing Político, Paulina Pinchart, agrega otra variable.

“Hay una tendencia a nivel mundial. Cada vez más la gente descubre otras formas de participación ciudadana y política, que van desde algo tan simple como protestar con un letrero, hasta llegar a actos ilegales, lo que incluye también la participación en grupos ciudadanos que se organizan en torno a un tema o problema común, y esa gente no ve la misma necesidad de expresarse a través del voto. Si tú miras quiénes son estos ‘stakeholders’ (grupos de interés), principalmente son grupos ecologistas, gente relativamente joven, menores de 40 años, y a esa gente, sobre todo aquí en Chile, no le costó y no sabe lo que costó el derecho a tener voto, entonces su experiencia de vida no valora el voto como los mayores de 50 años”, aseveró.

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