Período de propaganda: ¿hay o no elecciones?

Por: Isabel Charlin Fotografía: Mauricio Ulloa 09:40 PM 2017-11-11

2016 se promulgó la ley que introdujo nuevas normas para financiar la política.

El próximo jueves culminará el período de propaganda y deberán desaparecer los letreros y palomas.

Fue el candidato a diputado de PAIS, Cristian Quiroz, uno de los primeros en advertir los alcances negativos de los cambios introducidos a la ley de propaganda y financiamiento de la política, que si bien son un avance, contribuyen a mantener en ejercicio a los actuales parlamentarios.

El escaso tiempo que se le da a los independientes o partidos nuevos en la franja televisiva, o la estricta sectorización de la propaganda callejera, han contribuido a que los ciudadanos no sientan “ambiente” de elecciones, y menos se interesen en concurrir a votar.

Si bien el espíritu de la ley era ordenar, restringir, y evitar que las ciudades se empapelaran con letreros y palomas en espacios públicos, sancionado a quienes la infringieran, por medio de una mayor fiscalización por parte del Servicio Electoral; ésta vino a reducir las posibilidades de los candidatos nuevos de darse a conocer.


Esta restricción, según los postulantes nuevos, beneficia en un 100% a los incumbentes, quienes ya tienen un apellido posicionado en el territorio, y no necesitan precisamente de letreros y palomas.

“Todos estos cambios han hecho muy difícil que nuevos actores entren a la cancha, la nueva ley vino más bien a perjudicar los espacios eleccionarios, a impedir que los ciudadanos cuenten con mayor información de los candidatos que se están postulando. Dado el gran número de ellos, ha sido imposible debatir”, afirmóun jefe de campaña de un candidato que se postula por primera vez.

Las otras “formas”

En el distrito 19, lejos, los métodos que han primado a la hora de hacer propaganda han sido el puerta a puerta, las frases radiales, el volanteo y las redes sociales.

La propaganda en la vía pública, en general, es más ocupada paradojalmente, por quienes ya son conocidos, y en ella se ha podido advertir que los partidos políticos están prácticamente ausentes. La mayoría se ha fotografiado con su candidato presidencial, su senador o alcalde amigo, y recalca atributos personales más que de su conglomerado de origen.

Eso, a juicio de expertos, da cuenta del distanciamiento que tienen los electores con la política partidista, lo que ha llevado a los candidatos a “replantearse” de una forma más ciudadana, a la hora de captar votos.

A diferencia de antaño, cuando se advertían grandes concentraciones de gente en sectores céntricos, estas elecciones han pasado casi inadvertidas para la gran mayoría de los ñublensinos.

Un ambiente que en redes sociales pareciera ser opuesto, con interminables posteos y tuiteos con contenido electoral. Sin embargo, no hay que olvidar que el nivel de penetración de estas nuevas tecnologías es aún bajo, por lo que su traspaso hacia votación real es mínimo.

Quizás esto mismo ha generado opiniones encontradas respecto de las encuestas, ya que éstas miden otra temperatura, que no es exactamente la misma de Internet.

¿Y lo positivo?

Quizás lo único en lo que concuerdan todos los candidatos es en que haber puesto topes y mayores reglas a la hora de financiar las campañas ha ayudado a transparentar el proceso.

El mayor logro ha sido terminar con los aportes de empresas, y poner un tope bajo a aquellas donaciones que si bien las hacen particulares, no son públicas. Eso, junto con el detallado procedimiento para rendir gastos, que tiene a más de algún administrador de candidatura de cabeza haciendo cuadrar los ingresos y egresos.

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