Estrategia turística

Por: La Discusión Fotografía: Mauricio Ulloa 08:20 AM 2017-11-11

La incidencia del sector turismo en la economía de Ñuble es baja, si se tiene en consideración el enorme potencial existente en el territorio. En materia de empleo, el promedio no supera los 10.000 ocupados, cifra muy baja en comparación con otros rubros como la agricultura, construcción o el comercio. Su aporte, además, es estacional y sus efectos se perciben principalmente en el verano y en la temporada de nieve.

A ello hay que agregar que la calidad de los empleos no siempre es lo deseable, caracterizado por sueldos bajos e informalidad, salvo excepciones, limitando las opciones de perfeccionamiento profesional y acceso a beneficios como salud y previsión. 

Frente a esa realidad es necesario definir una mirada estratégica para el turismo, que permita, por un lado, generar las condiciones para la explotación sustentable de los atractivos de la nueva región, que son muchos, y por otro lado, trabajar en la diversificación y promoción de la oferta en conjunto con asociaciones de empresarios, de manera de consolidar a la zona como un destino de toda temporada. 

Analizar tales desafíos es parte de la misión que tiene la mesa técnica público-privada por la Región de Ñuble, que inició su trabajo temático el jueves precisamente con este sector. La instancia, integrada por autoridades y representantes de los gremios y de las universidades de Concepción y del Bío Bío, discutirá los principales ejes que nutrirán a la futura Estrategia Regional de Desarrollo (ERD), por lo que esta priorización del turismo y un abordaje de largo plazo para su desarrollo, resultan alentadores.  

Sabemos que existen fuertes limitantes, y la principal es la ausencia de una planificación estratégica que considere el mejoramiento de los caminos y la vocación turística de ciertos sectores, quedando vulnerables al desarrollo de proyectos de inversión que pueden terminar atentando contra su explotación sustentable. 

También sabemos que se necesitará promoción y difusión de los destinos, y capacitación de los empresarios para que puedan desarrollar, con innovación y creatividad, productos turísticos con identidad y características diferenciadoras.  

Un enfoque multidisciplinario y territorialmente integrador como el que se pretende aplicar permitirá identificar las acciones y obras adecuadas a las necesidades del territorio en su conjunto y de cada localidad en particular. Posteriormente, la información recogida tendrá que ser sistematizada y traducirse en un plan regional de apoyo al turismo, con proyectos concretos y un cronograma progresivo de ejecución que responda a necesidades urgentes y factibles de acometer y también a una visión de largo plazo. 

Ñuble tiene el privilegio de contar con destinos de gran valor, como Cobquecura y Buchupureo, Quillón, San Fabián y Las Trancas y Termas de Chillán, por nombrar a los principales, sin embargo -hasta ahora- no se le ha tomado el peso al impacto económico que ello significa. 

Un turismo competitivo, especializado, diverso, de calidad y sustentable, es la visión que debería plasmarse en la hoja de ruta de la nueva región. 

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