Mejorar concesiones

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 2017-10-13

Sin duda que éste es un año clave para introducir los mejoramientos necesarios a dos concesiones viales estratégicas que conectan a la Región de Ñuble con el resto del país: el tramo Talca-Chillán de la Ruta 5 y la Autopista del Itata.

Ambos contratos de concesión están próximos a llegar a su fin, por lo que el Estado, a través de la Coordinadora de Concesiones del Ministerio de Obras Públicas, debe elaborar las bases de licitación de lo que será la renovación de ambas concesiones, un proceso que debe ser participativo, de manera de incorporar la opinión del mayor número de actores, y que permita efectivamente elevar el estándar de estas carreteras donde periódicamente se registran graves accidentes de tránsito.

Es por ello que la relicitación de ambas concesiones constituye una gran oportunidad para los habitantes de la nueva región de superar las deficiencias de estas rutas, donde destacan, por ejemplo, las numerosas críticas a los bajos niveles de seguridad que ofrece la Autopista del Itata o la necesidad de incorporar más pasarelas peatonales en la Ruta 5.

Cualquier conductor que haya transitado por estas carreteras sabe que existe un sinnúmmero de deficiencias que aumentan el riesgo de sufrir un accidente, como el escaso número de pasarelas peatonales y la ausencia de cierres de confinamiento de la calzada, lo que favorece el cruce temerario de personas y animales, que en muchas ocasiones se traducen en atropellos.

También se mencionan el ancho de las bermas en el caso particular de la Ruta del Itata, así como la presencia y tipo de barreras y la distancia entre ambas calzadas, aspectos técnicos que en países OCDE ya están resueltos, pero que en esta zona siguen siendo un factor de accidentes.

A ello se suma el interés de las autoridades y vecinos de Chillán de contar con un nuevo acceso a la ciudad y de mejorar el diseño del acceso norte, cuya geometría deja mucho que desear en materia de seguridad.

Y si bien muchos usuarios apuntan sus críticas a las empresas concesionarias, a las que condenan por cobrar peajes elevados y ofrecer un servicio mediocre, lo cierto es que el principal responsable de los montos que se cobran a los conductores y del estándar de la concesión es el Estado, que es quien define las bases de licitación y los contratos. Por ello, ahora que el MOP trabaja en los estudios de ingeniería previos a la relicitación es cuando resulta fundamental que se considere la opinión de los ciudadanos y autoridades locales, considerando que las concesiones de este tipo duran unos 20 años.

En el caso de la Ruta 5, la concesión del tramo Talca-Chillán concluirá en 2020, por lo que el próximo año se debiera llamar a licitación. EL MOP ya contrató los estudios de ingeniería básica y territorial, donde uno de los elementos a considerar es el monto de los peajes en relación a las nuevas inversiones que deberá definir el MOP.

En el caso de la Autopista del Itata, cuya concesión también concluye en 2020, además del monto de los peajes, el aspecto más relevante es el necesario mejoramiento de los estándares de seguridad.

Y si bien se trata de discusiones técnicas, esta vez, a diferencia de lo que ocurrió hace dos décadas, es clave que la comunidad sea consultada y que las ganancias de las concesionarias no lleguen a los escandalosos niveles observados en los contratos suscritos en la década de los noventa y que se explican a partir del monto de los peajes. Para evitar aquello, además del rol de los órganos fiscalizadores del Estado, la ciudadanía y sus representantes políticos deben estar atentos a este proceso.

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