Gráfica y exclusivo embalaje para Sello de Origen tiene Quinchamalí

Por: Carla Aliaga Fotografía: Gentileza CNCA 08:45 PM 2017-11-08

En la ceremonia se entregó información de la importancia del Sello de Origen en el embalaje.

Es una práctica importante para proteger el patrimonio cultural inmaterial.

La alfarería de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca recibe un nuevo impulso para poner en valor un oficio con identidad territorial, regional y nacional, mundialmente reconocida. El 2014 fueron destacadas como Tesoros Humanos Vivos, tras lo cual se ha desarrollado un Plan de Salvaguardia, impulsado por el Departamento de Patrimonio del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, el que incluye el diseño de una imagen gráfica y embalaje exclusivo para los productos de la zona y así relevar la práctica artesanal a través de la difusión de los atributos que posee.

Hoy, las artesanas de Quinchamalí recibieron el material diseñado y validado de manera participativa. Fue un proceso que se inició durante septiembre, con un ciclo de talleres a cargo del Consejo de la Cultura y el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (Inapi), donde se entregó información relativa a los usos y beneficios que conlleva la incorporación del Sello de Origen en el embalaje de las piezas elaboradas por las artesanas.

La directora regional del Consejo de la Cultura, Marcia Orellana, explicó que “uno de los objetivos de este Plan de Salvaguardia es la puesta en valor interna y externa de la alfarería desarrollada en el territorio, y una de las acciones claves es la elaboración de empaques, incorporando elementos gráficos que son muy efectivos para agregar valor a las figuras de greda negra, con información relativa a los reconocimientos y la importancia patrimonial que hasta ahora ostenta esta técnica artesanal”.

Diseño
Profesionales de Inapi y un equipo de diseñadores gráficos trabajaron en el diseño de una imagen gráfica y luego se concentraron en la elaboración de embalajes especiales para la alfarería desarrollada de dicha localidad, además de generar una narrativa evocadora para aumentar el valor de las piezas artesanales; utilizando elementos como Sello de Origen y Tesoros Humanos Vivos.

Entre los problemas que enfrentan las prácticas artesanales, aparece el proceso de comercialización. Las personas que compran los productos suelen desconocer las etapas del proceso de producción, los tiempos que cada artesano dedica a la fabricación de una figura, los costos de las materias primas y la carga simbólica que cada pieza tiene tanto para el artesano que la hace como para la comunidad en la que está inserto.

Por este motivo, junto con otras acciones que incluye el Plan de Salvaguardia, es determinante impulsar acciones concretas que contribuya a visibilizar y poner en valor el trabajo elaborado por las manos de artesanas y artesanos. Precisamente, una de las formas de abordarlo es acercando la información necesaria sobre los reconocimientos vinculados a las prácticas artesanales o patrimoniales, los que se logran visibilizar a través de un embalaje personalizado, agregando valor a una tradición más que centenaria. 

“Este es un valor agregado necesario, porque nuestros productos viajan internacionalmente”, destacó la artesana Mónica Venegas.

A través de la información que contiene ese empaque, la ciudadanía podrá conocer y valorar la práctica artesanal de Quinchamalí, resultado de un delicado proceso de transmisión de saberes que se traspasan de una generación a otra.

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