Artesanos de Quillón crean telares propios para dar forma a la lana

Por: 2017-10-10

Sin duda, uno de los productos artesanales más apetecidos por los chilenos son las prendas tejidas en lana. Y es que los fríos inviernos en el territorio nacional obligan a buscar la forma de mantener el calor corporal, siendo las bufandas, guantes y gorros de lana, la alternativa principal para dicho cometido.

Bien lo saben Juan y Gabriela Ferrada, un matrimonio penquista que se radicó en Quillón hace cinco años. Ellos han recorrido el país mostrando parte de sus artesanías textiles, en diversas exposiciones y ferias artesanales, donde dejan en evidencia también su gran valor agregado. Juan construye los telares en los que trabajan la lana.

"La necesidad lo obliga a uno a aprender muchas cosas y yo apliqué todo lo que aprendí trabajando en la industria textil. Después leyendo me di cuenta que no era tan difícil construir un telar y me largué a hacerlos", contó Juan Ferrada.

Por más de 25 años, este tejedor trabajó para Bellavista Oveja Tomé y Paños Biobío, en el reconocido boom de la industria textil nacional. Su labor fue siempre de supervisor, lo que lo obligó a conocer todo el teje maneje de las máquinas con las que trabajaba. Así aprendió el tejido en telar horizontal, una técnica que les ha permitido seguir subsistiendo durante 20 años.

"No me costó mucho aprender a tejer en telar, porque ya tejía a palillo y a crochet, entonces, ya tenía la base para aprender. Fue una época dura cuando Juan perdió su trabajo, pero logramos salir adelante y alimentar y educar a nuestros tres hijos que hoy son profesionales", indicó Gabriela Ferrada.

Se dice que para tejer, el factor principal es tener paciencia, ser sereno y disfrutar de lo que se hace. Juan y Gabriela dan fe de ello, ya que cuando se sientan en los telares entran a un nuevo mundo que ellos mismos construyen. El silencio sólo lo rompe el canto de los pájaros o ladridos de perros. "Esto nos hace muy felices, nos apasiona y es una terapia. Sino hiciéramos esto quizás cómo tendríamos las manos y los huesos de atrofiados", señaló Gabriela, quien al igual que su marido ya se encuentra en la tercera edad.

Cual pianistas, ambos manejan a la perfección sus máquinas, dando forma a cada creación con cuatro pedales, que pisados con armonía, pueden llegar a dar hasta cinco puntos diferentes a cada artículo.

Diseños lineales, escoceses y Príncipe de Gales; son los utilizados por la pareja de tejedores, quienes así fabrican bufandas, echarpes, mantas, ponchos y un sinnúmero de otras piezas solicitadas por su fiel clientela; ya sea en lana de oveja, alpaca y lino.

"Nosotros como municipalidad estamos siempre buscando cómo ayudar a nuestros artesanos en sus emprendimientos, ya que lo que hacen es rescatar nuestras tradiciones y la identidad que nos caracteriza como país y comuna. Es así como los apoyamos otorgándoles espacios de comercialización y en la gestión de proyectos y capacitaciones que les permitan mejorar sus condiciones como emprendedores", aseguró Osvaldo Alcayaga, jefe de la Oficina de Desarrollo Económico Local (Odel) de Quillón.

La paciencia también está en cuánto tiempo se invierte en cada artículo. Una manta corralera o de "huaso" puede tardar poco más de un mes, a diferencia de los gorros y bufandas que en menos de cuatro horas ya tienen sus forma definitiva.

La versatilidad de los telares permiten a Juan y Gabriela crear todo lo que su imaginación les dicte. Y sin duda, dejan en cada obra un amor incondicional a su arte, graficado en cada trama, en cada punto, en cada pieza que pareciera cobrar vida propia.

Comentarios