Agro y cambio climático

Por: 2017-11-07

Si bien el cambio climático es un problema a nivel mundial, los gobiernos e instituciones locales tienen un papel fundamental en la identificación de las problemáticas relacionadas con este tema y la eficiente ejecución de las medidas de respuesta. 

En Ñuble se ve una positiva intención de no quedarse atrás, principalmente de parte de las universidades y centros de investigación. Gracias a ese trabajo, hemos podido comprender que el futuro no necesariamente pinta gris para todos, pues nuestra zona estará en una situación de privilegio que le ofrecerá importantes oportunidades y ventajas comparativas, sobre todo al sector agroalimentario. 

Definitivamente, coinciden los especialistas, el cambio climático supondrá un reordenamiento de la agricultura en la nueva región. Expresado en el aumento de las temperaturas y la menor disponibilidad de agua, entre otros fenómenos, va a potenciar la aparición de nuevos rubros. El aumento de un 70% en la superficie de frutales durante la última década demuestra que se están trasladando las plantaciones de la zona norte del país. Los estudios, por su parte, indican que tendrán cabida aquellas especies que posean cultivares que requieran menos horas de frío, como cerezos, manzanos, arándanos, frambuesas, entre otros, o que sean más rentables al aire libre y sean menos sensibles a las heladas fuera de época. 

Sin embargo, no son solo oportunidades las que se dibujan en el horizonte. La preocupación por el creciente número de patologías que afectan los cultivos agrícolas se inscribe en la otra cara del cambio climático, tal como lo advirtieron los investigadores que la semana pasada participaron en el congreso internacional de fitopatología, realizado en las Termas de Chillán. 

Allí se dieron cita 273 investigadores y estudiantes de América Latina para analizar las patologías o enfermedades que en poco tiempo más empezarán a afectar los cultivos, causadas por virus y bacterias que tendrán condiciones más favorables para ingresar a nuestro territorio y diseminarse. Lo realmente complejo y preocupante, advierten los científicos, es que se verían afectados los más diversos cultivos, es decir frutales, cultivos anuales, ornamentales y forestales. 

La realidad nos muestra que son adecuados y movilizadores los enfoques que actualmente se van conociendo, tanto para aprovechar las oportunidades del cambio climático, como para enfrentar sus amenazas. No obstante, falta aún incorporar a otras instituciones -públicas y privadas- para lograr un abordaje intersectorial que cree un marco de referencia para toda la matriz económica de la nueva región, incluyendo los recursos hídricos, la biodiversidad, salud, energía, infraestructura, el turismo y el desarrollo urbano. 

Una buena idea sería unir la capacidad humana y tecnológica existente bajo la fórmula de un centro de estudios u observatorio regional. Se trata de una tarea que colocaría a Ñuble a la cabeza del país, con un proyecto con aptitud para crear una estrategia de desarrollo agrícola sustentable durante los próximos años y colaborar con las tareas de formación y concientización de sus habitantes sobre un tema de gravitación global.

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