Ñublense gana en casa y se aferra a la Primera B

Por: Rodrigo Oses Fotografía: Mauricio Ulloa 2017-11-06

Matías Arrúa emocionado corre hasta un costado de la cancha, se saca la camiseta y se la lanza a su esposa, que con lágrimas en los ojos y cargando a su hijo, festeja junto a la enfervorizada hinchada chillaneja el sufrido, pero merecido y oportuno triunfo de Ñublense por 2-0 sobre Puerto Montt.

La emotiva postal resume el carrusel de emociones en el que se transformó ayer la victoria de los diablos rojos para asegurar prácticamente la permanencia en la Primera B, tras, además, las derrotas de Valdivia (0-2 ante Copiapó) e Iberia (0-3 ante Cobresal).

Es que desde la salida del equipo, se respiraba pura pasión con un recibimiento espectacular de la barra “Los Rediablos”, como si el equipo fuese a jugar una final.

Los diablos rojos sabían que en el peor momento, con el descenso a cuestas, no estaban solos en el “Nelson Oyarzún”. Y estuvieron a la altura. En el partido del año. En el duelo donde estaba en juego la categoría, apareció la mejor versión de un equipo golpeado, pero que soltó las ataduras. Los jugadores experimentados mostraron su mejor juego y tiraron un carro que durante toda la campaña sufrió para avanzar. Ñublense presionó arriba y salió con mayor protagonismo a ganar el partido, apostando a doblar el ataque por las bandas con los tándem Bugueño-Ibañez, por derecha, y Gatica-Améstica, por la izquierda, y la movilidad de Varas y Arrúa.

Puerto Montt apostó al pelotazo para buscar a un anulado Abreu, que fue borrado por Pedreira y Bascuñán. Pero fue Ñublense el que pudo abrir el marcador cuando Gatica conectó de cabeza un centro de Varas y casi derrota a Moyano. A pesar de la intención ofensiva, el gol no llegó en el primer tiempo, pero cuando mejor jugaba Puerto Montt, que incluso casi abre la cuenta con un cabezazo de Barrera que manoteó Contreras, el Rojo alcanzó el alivio con una aparición fantasmal de Varas tras pivoteo de Bascuñán. 

El estadio estalló y Ñublense respiró. Sí, porque la tensión se olfateaba en el ambiente. Los ingresos de Gaspar Páez y Bustamante, tonificaron la ofensiva de un equipo que sacó la garra y supo contraatacar para liquidar el partido mediante un carrerón de Ibañez que definió Páez en plena área. Ñublense prácticamente aseguraba la permanencia. La visita a San Felipe será el cierre de una campaña decepcionante y para el olvido.

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