Ñuble en red global

Por: 2017-11-06

Las habilidades, talentos y conocimientos productivos de las personas son fundamentales para el mejoramiento de la productividad y competitividad de los territorios, hecho que es ampliamente aceptado por diferentes y destacados autores. 

Estos mismos coinciden en dos cosas. Que se trata de un conjunto de activos intangibles o capitales que, sumados, configuran lo que se denomina “capital sinergético”, requisito determinante para el desarrollo no sólo a nivel nacional, sino sobre todo a nivel regional y local. Y segundo, que cantidad de capital humano no es sinónimo de desarrollo, ni de la calidad de éste. La sinergia pretendida sólo se da en un esquema competitivo, de incentivos y oportunidades que no pueden ser infinitas.

La trascendencia de este tema, sin embargo, no se condice con el nivel del debate, aún envuelto en un discurso ultra localista, que es incapaz de ver a las redes globales como clave para el desarrollo local. 

Esto resulta discordante con la perspectiva proteccionista habitual en los discursos regionalistas, pero apunta a un tema muy emergente: insertarse en las redes asociativas de la globalidad es parte de la fórmula para salir del aislacionismo histórico y que por un arraigo mal entendido, nos termina automarginando. 

En este sentido, no parece nada descabellado que la nueva región tenga, dentro de su institucionalidad, una unidad encargada de las relaciones internacionales. De hecho, para el secretario ejecutivo de la Red de Colaboración Región del Bío Bío-China, Patricio Rojas, éste es  uno de los mayores desafíos que tiene Ñuble.

El profesional iluminó diferentes aspectos que resulta interesante tener en cuenta al momento de pensar el futuro de la nueva región y de los roles que deberían cumplir las futuras autoridades para construir una mirada estratégica, de largo plazo, en que se conciba nuestro desarrollo unido a las relaciones internacionales.

Pero para capitalizar las oportunidades de las redes asociativas globales, es necesario tener qué ofrecer y cómo hacerlo. El potencial agrícola fue uno de los ejes discutidos, lo que implica riego, conectividad, tecnología y productividad. Dentro de éstos se plantea la idea de construir un Puerto Seco, lo que permitiría acopiar mercadería y productos, incluso desde Argentina. 

De la mano de lo anterior se vinculó la idea de establecer una conectividad aérea para trasladar más rápidamente la producción que se exporta y mejorar la conectividad para los negocios y el turismo de toda la región de Ñuble. 

Por otra parte, desde el punto de vista institucional, aparece como novedoso, pero igualmente interesante, constituir una división de relaciones internacionales en el contexto de la definición de la futura estrategia regional de desarrollo. La arquitectura de la burocracia tradicional no lo considera, pero hay espacios para innovar y éste es precisamente uno que debería aprovecharse.

Realizar estos ejercicios de análisis y proyección de la nueva región es muy positivo en este especial momento de nuestra historia, pero no tendrán sentido si no se incorporan y conectan entre sí. Desarrollar una estrategia regional público-privada que trascienda a los gobiernos de turno y a las circunstanciales simpatías e influencia que tengan nuestras futuras autoridades, tiene máxima prioridad.

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