Ciclovías para Chillán

Por: Fotografía: Victor Orellana 10:35 AM 2017-11-04

La relevancia que en el reciente foro urbano se le dio a la bicicleta como medio de transporte sustentable y solución a los problemas de movilidad que tiene la capital de Ñuble, fue una mirada fresca frente a los revenidos análisis que venimos escuchando hace tiempo sobre esta materia y un positivo ejemplo de cómo proyectar una ciudad  a escala más humana y ambientalmente equilibrada. 

Igual de positivo fue constatar que aquel encuentro era organizado por la Municipalidad de Chillán, pues hace suponer que el gobierno local tendrá en cuenta estas ideas para trazar los destinos de la ciudad.

Sin embargo, una vez más el discurso y los buenos deseos se estrellan con una realidad donde cuestiones básicas para alentar este medio de transporte, como es contar con vías adecuadas, están fracasando por errores de planificación del mismo ente municipal.  La licitación de la construcción de una ciclovía en Libertad, entre las avenidas Brasil y Argentina, volvió a cerrarse sin interesados y se teme que un proyecto similar en Collín-La Castilla corra igual suerte. 

Por otra parte, lo que hay es decepcionante. La calidad de las pistas es dispareja, la mantención es nula y la fragmentación de la precaria red es una complicación para quienes intentan ocuparla. 

El uso de la bicicleta en la intercomuna se ha incrementado significativamente en los últimos 10 años, pasando de 7% a 18% de los viajes totales que se producen en Chillán y Chillán Viejo, superando a la mayoría de las ciudades del país y muy similares a ciudades paradigmáticos de cultura ciclista, como Bruselas, Sevilla o Viena, esta última un símbolo de cómo hacer de este medio de transporte un actor estratégico del tránsito y el transporte urbano. 

Precisamente, la experiencia de otros países permite concluir que en materia de seguridad, a mayor cantidad de bicicletas en el tránsito urbano, son menos los incidentes en general y baja la siniestralidad vial. 

Igualmente, en la medida en que más bicicletas se incorporan al tránsito reemplazando el uso de un motor de combustión, disminuyen también los niveles de contaminación acústica y del aire.

Sin embargo, ni las cifras actuales (40 mil movimientos diarios), ni los innegables beneficios de este medio de transporte, se condice con la infraestructura disponible. Mientras tanto, el interés que la autoridad muestra por el tema no augura mejores resultados. 

De hecho, se van a cumplir 11 años desde que el municipio comenzó los primeros análisis para generar una red de ciclovías largamente esperada por miles de usuarios, y que hoy apenas tiene algunos tramos sin continuidad. 

La promesa de acumular 113 kilómetros de ciclovías hacia el 2020 suena muy bien en el discurso, pero quedará solo en eso mientras no exista una real voluntad política y capacidad técnica para dotar a la ciudad de un diseño integral de transporte, donde la bicicleta sea un medio formal y la construcción de la red que necesita tenga los recursos adecuados.  

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