Planificación participativa

Por: 2017-10-07

El tema de la participación ciudadana en asuntos urbanos ha cobrado vigencia en los últimos días, a partir de tres instrumentos de planificación que actualmente están en desarrollo y que son de especial importancia para el desarrollo de la ciudad y la calidad de vida de quienes la habitan. 

Se trata del Plan de Desarrollo Comunal (Pladeco), el Plan Regulador de Chillán y el Plan Regulador Intercomunal de Chillán-Chillán Viejo. Por ley, los primeros exigen a la Municipalidad y el tercero al Ministerio de Vivienda y Urbanismo, no solo a informar debidamente a la comunidad de sus alcances, sino también la realización de un diálogo que permita a la comunidad aportar insumos a la planificación, teniendo la obligación de otorgar espacios para que ello ocurra y valorar las posiciones de la sociedad civil. 

En el caso del Pladeco, debería haber avances este año, pese al atraso que registra y que llevó a cambiar al equipo de la UBB a cargo de su diseño. La casa de estudios está aplicando el modelo que aconseja la Cepal y que da una gran relevancia a la participación ciudadana, a través de audiencias públicas masivas en los territorios en los que fue dividida la ciudad.

Con el Plan Regulador este mismo ejercicio se hizo hace 2 años, pero deberá repetirse, pues se pretende introducirle modificaciones para flexibilizar las densidades y de esa manera proyectar y construir torres de al menos 12 pisos, lo que por ahora no está permitido afuera de las cuatro avenidas, donde existen áreas de renovación urbana. 

Por último, la elaboración del Plan Regulador Intercomunal, que partió esta semana, considera  una página web (www.prich.cl), donde la sociedad civil podrá presentar sus requerimientos y observaciones. Esta posibilidad estará vigente desde el 11 de octubre hasta el 5 de enero del 2018 y también existirá una encuesta que los chillanejos y chillanvejanos podrán contestar en línea y buzones ciudadanos en ambas municipalidades. 

De los tres instrumentos aquí señalados deberán salir los proyectos y programas más trascendentales para la ciudad en la próxima década y por ello lo deseable sería un genuino interés por parte de las autoridades de incorporar la mirada y propuestas de la ciudadanía, no solo por su eventual valor relacionado con la experiencia cotidiana, sino también por su significado simbólico. 

La participación ciudadana puede significar una mayor complejidad para el desarrollo de proyectos, pero siempre la existencia de tejido social, de organizaciones y referentes nítidos serán un complemento sano para la gobernanza de la ciudad, lo mismo que para el necesario control social que deben existir sobre el cumplimiento de los objetivos de los tres instrumentos de planificación. 

Además, la participación no debe agotarse en la consulta ciudadana exigida para aprobar los instrumentos de planificación, sino también incluir a la comunidad universitaria y a las asociaciones gremiales en un diálogo permanente que otras ciudades han sabido poner en práctica para resolver dilemas asociados al crecimiento poblacional, la expansión urbana y la protección ambiental.

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