Cuatro ejes estratégicos

Por: 2017-11-03

¿Por qué Ñuble, estando por sobre el promedio nacional en disponibilidad de recursos naturales, está bajo el promedio regional y nacional en términos de resultados económicos y sociales? ¿Qué tenemos que hacer para que ahora, en su nueva condición político-administrativa, se ubique por encima del promedio? 

Desde hace 80 años, sistemáticamente, este territorio ha visto eclipsar su protagonismo. Anclado a la Región del Bío Bío, pasó de ser el segundo territorio con mayor actividad económica y social, a estar tercero o incluso cuarto en algunos indicadores, como lo demostró la última encuesta Casen en materia de pobreza, o como ocurre actualmente con el desempleo, donde la tasa julio-septiembre llegó a 8,9%, la segunda más alta del país. 

Al consultar a especialistas y observar la matriz productiva, la respuesta inevitablemente nos conduce a un modelo de desarrollo económico muy poco diversificado y de bajo valor agregado, históricamente asociado a la agricultura tradicional. La industria forestal, en tanto, no alienta grandes expectativas, por la baja incidencia que ha mostrado tener en el desarrollo de las comunidades rurales, como también por su vulnerabilidad ante los ciclos globales de la economía. 

¿Cómo fortalecer entonces la malla en que se debe sustentar la producción y desarrollo de la nueva región? Un primer punto está en la urgente necesidad de diversificar esta matriz. Para ello se requiere inversión, y para atraer la inversión urge ampliar la investigación en ciencia y desarrollo, así como la innovación. En esta etapa deben jugar un rol significativo las instituciones de educación superior, que son las que deben generar este conocimiento en conjunto con el resto de la sociedad. 

Otra de las recomendaciones va por la vía de la innovación y el valor agregado a las exportaciones tradicionales. En este aspecto algo se ha ido avanzando y hoy se observan algunos nichos que están apostando a esta idea, principalmente en la fruticultura, pero el potencial es mucho más grande de lo que realmente hoy es aprovechado. 

El desarrollo de la creatividad puede ser otro de los pilares, tanto como una industria, como herramienta para poder avanzar en las otras áreas. Ñuble ha sido cuna de grandes artistas, literatos y músicos y no sería absurdo entonces ampliar esta parte del conocimiento a otros dominios del quehacer humano, como la energía, la logística y transporte, los software o la industria manufacturera liviana.

La descentralización intrarregional aparece como el cuarto factor a considerar y que cruza todos los aspectos del proceso productivo y a sus actores, públicos y privados. Sin equidad territorial, la nueva región solo reproducirá las desigualdades que tanto le criticamos al centralismo penquista y será un rotundo fracaso en cuanto a su original sentido transformador.   

Al observar la historia de Ñuble podemos constatar que han sido numerosos los intentos de desarrollo económico frustrado, pero también que siempre hay una nueva oportunidad para comenzar. La creación de una estrategia de desarrollo para la nueva región, que considere los cuatro aspectos antes mencionados, es ese punto de partida.

 

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