Ganar en Chillán no es sinónimo de obtener una diputación

Por: Isabel Charlin Fotografía: Agencia Uno 09:25 PM 2017-11-03

Alta ruralidad del distrito 19 y mayor participación de este territorio incidirían en los resultados

En tanto, “guerra de programas” entre los presidenciables no tendría mayor incidencia en la intención de voto de los electores

“La guerra de los programas” podría denominarse la última etapa de la campaña presidencial, de cara a las elecciones del 19 de noviembre.

Si Alejandro Guillier lo tiene o no; si el de Sebastián Piñera es un “copy paste” de las obras del actual Gobierno, o si el de Carolina Goic es el más completo, son ideas que se han instalado en la agenda, y que al parecer, permiten a los candidatos tener tribuna, mas no captar votos.

Según el analista local Rodrigo Landa, abordar este tema  responde a una estrategia comunicacional de corto plazo para posicionarse y debilitar la imagen de los otros candidatos.

“Lamentablemente termina siendo efectiva desde que en Chile perdimos nuestra capacidad de debatir, proponer y escucharnos. Es una estrategia que es efectiva, porque la crítica interesa a los medios, lo que permite a los candidatos acceder a una tribuna pública permanente. Al final del día, se habla más de lo que dijeron, que de lo que piensan y quieren hacer”, sostuvo.

La experta en Marketing Político, Paulina Pinchart, manifestó que “quienes tienen un programa más redondo quieren sacarle lustre a esto, porque para hacer un programa hay que tener los tecnócratas necesarios, y estos no siempre están, es algo que cuesta. Quien lo logra quiere lucirlo. Por otra parte, todos dicen que pasan a segunda vuelta Piñera y Guillier, por lo tanto, aumenta la rivalidad al interior de la centro izquierda, y por eso surge con fuerza el tema del programa entre quienes lo tienen, como es el caso de Carolina Goic, quien ha sido una de las que se ha tirado en picada contra Guillier por este tema. Pero ojo, esto, a la hora de votar, no lo ve nadie”, aseveró.

Análisis de las parlamentarias
Respecto de las elecciones parlamentarias y las opciones de incumbentes y nuevos candidatos, diversos sondeos han dejado entrever, que al menos en Chillán, el apellido con tradición política cuenta.

“Está ampliamente demostrado que un escenario de voto voluntario favorece a las autoridades en ejercicio y a los nombres más conocidos. Considero de una valentía enorme que muchos candidatos a diputado y a consejeros regionales asuman un desafío sin historia política”, sostuvo Rodrigo Landa.

¿Una alta votación en Chillán asegura ganar una diputación en el distrito 19?

Según Paulina Pinchart, no. Advierte, además, que los sondeos locales, que se hacen en una sola comuna, deben ser muy rigurosos desde el punto de vista metodológico, y medir, junto con la intención de voto, la probabilidad de ir a votar. 

“Lo más probable es que quien conteste que no va a votar, no lo haga, pero quien dice que sí, es una incógnita. Chillán es una comuna dentro de otras 23 que tiene el distrito, y si tenemos en cuenta que varios candidatos tienen su fortaleza en las comunas rurales que son las que más participan, no hay nada definido. Aquél que sabe hacer campaña en la ruralidad, puede tener una ventaja comparativa bastante grande”, advirtió.

Otro elemento que rescata Pinchart es el apellido conocido, o la “marca”.

“Aquel que estuvo en una elección anterior, o que tiene un apellido propio de la política, como en el caso de Chillán, Tohá o Jarpa, que desde hace décadas están en el ambiente; parte ganando sobre un apellido desconocido”, admitió.

Para el sociólogo, Daniel Fuentes, no se puede asegurar el resultado de la elección parlamentaria en el distrito 19.

“Una buena votación en Chillán no garantiza nada. Esta elección se moverá por márgenes bastante estrechos y se caracteriza por el desapego a la política tradicional. Pese a ello, es cierto que ayuda alinearse con alguien conocido o reconocible, en especial, para los candidatos desafiantes. Los incumbentes, a mi juicio, tienen ventajas indecorosas”, manifestó.

Distinto opina Rodrigo Landa.

“Chillán concentra prácticamente un tercio de la votación si tomamos como referencia las últimas municipales. Me atrevería a decir que los candidatos que logren una diferencia importante a su favor respecto de los compañeros de lista en Chillán, tienen una buena parte de la elección ganada, siempre y cuando, la lista sea competitiva”, aseveró.

Respecto del apoyo de figuras reconocidas a nivel político -senadores o candidatos a la Presidencia-, sostuvo que es importante, pero genera efectos diametralmente opuestos.

“Por un lado, se fideliza a los votantes más interesados en el proceso electoral y que manifiestan una posición política clara. Y por otra, se restringe el mercado electoral, pensando en el voto cruzado. La respuesta final la tiene cada candidato de acuerdo a sus diagnósticos y definiciones estratégicas”, aseveró.

Paulina Pinchart, en tanto, cree que para que los respaldos surtan efecto, tienen que darse dos cosas.

“El padrino tiene que pesar, pero también debe haber un candidato donde se pueda construir eso que está pesando, porque a veces tenemos tremendos padrinos, pero candidatos que no pesan nada; o padrinos que son muy buenos para fidelizar, pero no para captar nuevos votos. Pasa, por ejemplo, con Jacqueline van Rysselberghe, que para la gente de la UDI puede ser ley lo que ella diga, pero para alguien más de centro, puede inhibir completamente el voto, porque con ella no van  ni a misa”, sentenció.

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