[Editorial] Cultivos acuícolas

Por: 11:10 AM 2017-11-02

Con apenas 58 kilómetros de costa, comprendidos entre las comunas de Cobquecura, Trehuaco y Coelemu, la costa de Ñuble tiene gran relevancia no solo económica, sino también ambiental, pues posee una biodiversidad muy rica, con una población aproximada de 2.700 ejemplares de lobos marinos, siete tipos diferentes de cetáceos y 76 especies de aves, según ha podido establecer el Programa de Investigación Marina de Excelencia (Pimex) de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas de la Universidad de Concepción. 

Lamentablemente, los ñublensinos no hemos sido conscientes del significado que tiene este patrimonio para nuestro presente y sobre todo para el futuro de la nueva región. Inmersos en una fuerte tradición agrícola y ganadera, perdemos de vista nuestra pequeña costa y cuando la opinión pública desconoce la importancia de algo, cuando está deficientemente informada, se corre el riesgo de caer en la desidia, el abandono o en conductas irresponsables que pueden precisamente amenazar esa proyección económica y ambiental.

Actualmente, esto último es lo que ocurre con el proyecto de la empresa Inversiones Pelícano, que consiste en 11 cultivos acuícolas que funcionarían frente a la costa de Cobquecura, Trehuaco y Coelemu y que tendrá un año más de plazo para presentar los estudios ambientales que le permitan obtener su aprobación. De esta forma, será la próxima administración la encargada de sancionar esta iniciativa que representa una cuantiosa inversión de 28,6 millones de dólares, pero que es rechazada por las comunidades costeras.

Los pescadores temen que con estos centros se contamine el rico sistema marino con materia orgánica y antibióticos, mientras que los empresarios turísticos advierten el riesgo que significa para su rubro la instalación de estos cultivos en una zona destacada por su valor natural, en la que resalta el Santuario de La Lobería. De hecho, el Servicio Nacional de Turismo planteó que es necesario evaluar el efecto sinérgico visual de todos los centros desde la costa, alertando sobre un daño al paisaje, uno de los principales activos de esa comuna. 

La Autoridad Sanitaria, en tanto, especificó que se pueden generar “olores molestos”, mientras que el SAG advirtió sobre el impacto en las aves y Sernapesca sobre la colonia de lobos marinos. Sin embargo, la mayor cantidad de observaciones han provenido de la cartera de Medio Ambiente, partiendo por el área de sedimentación de las fecas, que es de 1.000 hectáreas, lo que supera con creces las 18 hectáreas de la concesión. Igualmente, y aunque se encuentra dentro de la legalidad, no es correcto lo que ha hecho la empresa al fragmentar el proyecto para evitar la rigurosidad de un estudio de impacto ambiental y no considerar el efecto sinérgico que tiene esta iniciativa en su conjunto. 

Creer que una millonaria inversión debe tener vía libre por sus externalidades positivas en materia de empleo y servicios asociados, es un error. Su impacto ambiental y los efectos que tendría en el desarrollo turístico, definido como un eje estratégico de la comuna, pueden costar mucho más.

Habrá que seguir con especial atención la tramitación ambiental de este proyecto que podría hipotecar la sustentabilidad y proyecciones de un sector que está llamado a ser parte del desarrollo económico y social de la nueva región.

 

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