Veto al veto

Por: Rodrigo Oses 2017-10-23
Rodrigo Oses

Mediante un sorpresivo comunicado que fue leído por el capitán de Ñublense José Antonio Rojas y el delantero Sebastián Varas, en una especie de cadena radial y post duelo con Barnechea, y que posteriormente fue publicado en el sitio web del club y replicado en redes sociales, el plantel de Ñublense decidió vetar a la prensa chillaneja, por considerar que quien suscribe esta columna, denostó gravemente, al jugador Michael Sobarzo, en medio del relato radial del pasado partido entre el Rojo y Santiago Morning en Chillán.

Actuando en bloque, aducen que solo si pido disculpas públicas, levantarán el veto a todos los medios de prensa, y particularmente a mí persona.

Quienes me escucharon en vivo y en directo ese domingo, saben, que en el marco de un relato apasionado, vibrante, con una cuota importante de frustración e ironía, lo que quise reflejar con el chilenismo “hueón”, que nunca ocupo, pero que está incluido hoy hasta en la Real Academia, y usando el calificativo de “intrascedente”, para referirme al canterano Sobarzo, tras el olvido de su nombre, solo buscaba graficar su escasa incidencia o aporte en el juego.

No hay, en este contexto, el ánimo de ofender o descalificar, sí de esbozar de manera crítica una opinión sobre su nivel futbolístico. De todos modos, expliqué el lunes pasado en la edición de estudio, que el chilenismo, no era parte de mi estilo, por lo que pedía disculpa porque la pasión me sobrepasó como ha ocurrido como miles de relatores en el mundo en el fragor de una narración.

Por eso no acepto y rechazo absolutamente la sesgada decisión que han adoptado un grupo de jugadores que parecen ver enemigos donde no los hay al final de un túnel del que no han podido salir. Cuando más deberían estar concentrados en evitar el descenso, generan un foco de tensión con una polémica artificial que coarta el derecho a expresión y los transforma en profesionales sin autocrítica e intransigentes. Sáquense la venda de los ojos y comiencen a jugar, que una ciudad frustrada no soportaría otro descenso.

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