Somos nueva región, seamos nuevas personas

Por: José Luis Ysern de Arce 2017-10-08
José Luis Ysern de Arce

Sicólogo, Sacerdote; Licenciado en Teología; Diplomado en Psicología Clínica; Master en Psicología; Doctor en Psicología. Docente Jornada Completa de Psicología Universidad del Bio-Bio. Asesor Nacional de AUC

Según estudio realizado por la Universidad del Bío-Bío y  La Discusión, el 66% de los chillanejos cree que con la nueva región mejorará su calidad de vida. Si aunamos esfuerzos lo conseguiremos y lograremos además una mejor salud mental: andaremos más felices, no estresados ni crispados. La salud mental o personalidad bien integrada se desarrolla sin parar desde que nacemos y somos acogidos por un propicio ambiente social y comunitario. Para esto hay un modelo en la psicología social comunitaria que nos sirve especialmente. Me refiero a la Psicología de la Liberación, rama de la ciencia psicológica que se construye sobre tres grandes principios:

1.- Principio de realidad. Toma en cuenta con fuerza la realidad personal de cada uno en el contexto social comunitario en que le toca vivir. Somos seres humanos en sociedad y nos movemos en red. Estamos “en-red-ados” unos con otros; lo que soy y hago yo repercute en el ser y hacer del otro. La mujer sana y el hombre sano toman esto en cuenta y actúan en consecuencia. Hasta esa basura que boté en el lugar no adecuado perjudica el desarrollo humano porque expresa una acción egoísta y anticomunitaria. El principio de realidad nos lleva de la mano a la actitud ética: cada vez que somos puntuales y autoexigentes en el cumplimiento de nuestros compromisos, en el pago de nuestros impuestos, en la realización de nuestra tarea diaria -sea la que sea- estamos colaborando al bien común y al genial desarrollo de nuestra personalidad.

2.- Principio del desarrollo crítico. Se refiere a nuestro buen criterio. Gracias a él podremos apreciar en su justa medida la realidad de la que hablábamos en el principio anterior. Nada que ver con ser criticones amargados. Ser críticos es ser criteriosos, ser personas de buen juicio a las que nadie hace comulgar con ruedas de molino. Somos más libres, responsables, felices, sanos, cuando gracias a nuestro buen criterio sabemos oponernos a las presiones de cualquier tipo y no nos dejamos arrastrar por corrientes publicitarias, políticas, religiosas, si son coactivas, por muy de moda que estén. Este sentido crítico nos enseña a ponernos en el lugar del otro, sobre todo del más pobre y oprimido. Muy distinta se ve la realidad según el punto de vista que adoptemos. Nos hemos acostumbrado a formar criterios desde la visión de los poderosos, desde las jerarquías, pero la visión que ahora hemos de promover es la de la lente invertida: acostumbrarnos a mirar desde los de abajo. Si hacemos eso al iniciar los pasos de nuestra construcción regional todo funcionará mejor.

3.- Servicio eficaz a las mayorías populares. Todo el deber ser de la Psicología se encamina al bien hacer. Relacionado con los principios anteriores, el del servicio viene a decirnos que hemos venido a este mundo a servir y no a ser servidos, pero este servicio no es un asistencialismo insultante. Consiste en creer en el ser humano, en la riqueza de recursos y sabiduría que existe en la gente más sencilla de nuestro pueblo y en ayudar para que cada hombre y cada mujer, a partir de su propia verdad, sea constructor, agente activo de su propio desarrollo. Eso se llama respeto a la dignidad de la persona humana, y es lo que nos ayudará a ser una región de gente más feliz.

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