[Editorial] Licitaciones fallidas

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 11:05 AM 2017-10-31

Con preocupante frecuencia hemos sido testigos en los últimos años de importantes obras de adelanto para Chillán que no se concretan debido a que los procesos de licitación se ven interrumpidos por la ausencia de empresas interesadas en su ejecución.

Lo primero que conviene aclarar es que no se trata de falta de interés del sector privado por acceder a contratos que son financiados con dineros fiscales. Por el contrario, los proyectos han atraído, por lo general, a un número significativo de empresas que, como es lógico, desarrollan minuciosos estudios de costos, tras los cuales -y aquí viene el problema- concluyen que no les resulta rentable embarcarse, pues los recursos disponibles no son suficientes. 

Es precisamente lo que ocurrió la semana pasada con el fracaso de la licitación del nuevo contrato para mantener y ampliar la superficie de áreas verdes de la ciudad, que se suma a una larga lista donde es posible hallar puentes urbanos, ciclovías y la instalación de luminarias LED, contrato por casi 11 mil millones de pesos, que fue declarada desierta tras la bochornosa comprobación del conflicto de interés entre el ingeniero que asesoró al municipio en el proceso y una de las empresas oferentes. 

En general, las licitaciones en Chillán no han fracasado por falta de transparencia o probidad, sino por aspectos financieros y técnicos. Cuando se le consulta a las empresas que han desistido de participar en procesos recientes, la respuesta es coincidente: el monto que manejaba el municipio como presupuesto se quedaba corto, ya sea por errores de cálculo o porque la planificación es deficiente y aparecen faenas adicionales que no estaban consideradas originalmente en la licitación. 

Este último punto devela otros factores que explican la seguidilla de licitaciones fracasadas. Se trata de la adición de obras en proyectos que no fueron bien diseñados por los organismos municipales competentes o que pasado un tiempo considerable no se adecuan a la dinámica de la ciudad, que suele imponer nuevas realidades. Igualmente, el desfase temporal entre la elaboración de un proyecto y su llamado a licitación genera diferencias en los costos que no siempre son bien ponderadas por los equipos técnicos del gobierno local. 

Como puede verse, hay una combinación de factores que han conspirado para una eficiente ejecución de los procesos de licitación que ha realizado el municipio y como también puede apreciarse, la mayoría de esos factores se han acuñado en su propia interna, lo que demanda una pronta corrección. 

Una ciudad cuyas autoridades declaran poner siempre por delante el bienestar de sus habitantes y de obrar con la mirada puesta en su nuevo rol de capital de la Región de Ñuble, no puede ni debe dejar librada al azar un tema como éste. De ahí que resulte al menos positiva la señal enviada por el gobierno local, al analizar de modo crítico la reciente licitación del contrato de áreas verdes y ampliar la mirada a otros casos fallidos, reveladores de la ineficiencia de equipos técnicos y ciertas inconmovibles metodologías administrativas que deben ser superadas con urgencia. 

 

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