Itata lidera participación electoral en la región

Por: Isabel Charlin Fotografía: Agencia Uno 09:40 PM 2017-10-31

Hasta antes de las elecciones municipales de 2012, el padrón electoral chileno envejecía cada vez más e iba camino directo hacia la reducción. Muy pocos jóvenes se inscribían en el Registro al cumplir los 18 años, principalmente, por dos motivos: desafección hacia la política, a causa de los múltiples escándalos de corrupción conocidos; y la obligatoriedad del sufragio. Es decir, una vez en el sistema, debían votar forzadamente, a riesgo de ser multados por no hacerlo.

Todo esto llevó a las autoridades de la época (Gobierno de Sebastián Piñera) a aprobar transversalmente la ley de inscripción automática y voto voluntario, que debutó precisamente en los comicios municipales de 2012.

Grande fue la sorpresa tras conocerse las cifras de participación en aquella elección: 43,2% del padrón total (en 1989, en la primera elección presidencial tras la dictadura, la concurrencia a las urnas llegó al 84,2%).

Si bien en las presidenciales previas -con voto obligatorio-, el nivel de participación ya había descendido bastante respecto de los 90 (en la elección de 2009, ésta alcanzó el 59,2%), nunca se pensó que descendería del 50%.

Y disminuyó aún más. En los comicios municipales del año pasado, solo un 34% de los casi 14 millones de chilenos(as) habilitados para votar lo hizo, cuestión que preocupa actualmente a la autoridad, que optó por lanzar una campaña nacional que incentive la participación, en un contexto en que además de la voluntariedad del voto, han surgido críticas hacia los cambios introducidos al sistema de financiamiento y propaganda, lo que a juicio de algunos candidatos, le ha dado muy poca visibilidad a los nuevos, y todas las ventajas a los incumbentes.

Participación en Ñuble
Desde el debut del voto voluntario, en las municipales de 2012, la concurrencia a las urnas ha sido dispar en las 21 comunas de la Región de Ñuble.

Chillán ha sido la comuna con menor participación en las dos elecciones de alcaldes y concejales que se han llevado a cabo con este sistema, alcanzando un 42,1% en 2012 y un 33,% en 2016.

En las presidenciales y parlamentarias de 2013, en tanto, Coihueco (50,8%), Yungay (50,1%) y San Carlos (51,1%) fueron las comunas con menos votantes. Chillán ocupó el cuarto lugar, con un 51,5%.

Ñiquén, en tanto, tuvo un buen comportamiento en cuanto a participación: fue la comuna de Ñuble que más electores llevó a las urnas, con un sorprendente 83,9%.

En general, en las tres elecciones desarrolladas en Chile con voto voluntario desde 2012, las siete comunas de la Provincia de Itata están entre las diez con mayor participación de la región, promediando entre 60% y 70% de participación.

Trehuaco y Cobquecura, por ejemplo, están entre las cinco comunas con mejores cifras a nivel nacional en las últimas municipales de 2016, siendo Trehuaco donde proporcionalmente votaron más personas en relación a su padrón (4.677 personas de 6.182, es decir, un 75,6%). En Cobquecura, en tanto, sufragó un 75,1% (4.311 de 5.735 electores).

En Ninhue participó un 70,6%; en Ránquil un 65,9%; en Portezuelo un 69,5%; en Quirihue un 61,5%, y en Coelemu un 60,9%.

En la Provincia de Punilla, en tanto, destacaron en las últimas municipales Ñiquén, con un 58,9% y San Fabián, con un 64,3%.

Si bien municipales y presidenciales no se pueden comparar, en el caso de la Provincia de Itata se ha mantenido la tendencia hacia una mejor participación respecto del resto de las comunas de la Región de Ñuble.

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