Esperando un milagro

Por: Rodrigo Oses 2017-10-30
Rodrigo Oses

Mi viejo, Rómulo Oses Brito, vistió la camiseta de Ñublense en los 60’. 

Cuando pagaban los sueldos con tres meses de atraso, él repartía el suyo entre sus compañeros más necesitados porque ya complementaba su carrera futbolística con su trabajo en EFE.

Acaba de cumplir 80 años y está abatido porque su equipo está a punto de perder la categoría. ¿Cómo llegamos a esto?, me pregunta con tono triste e incrédulo.

Su indignación es la de miles de hinchas de la Región de Ñuble que han sido testigos de la debacle de su club afectado por una seguidilla de errores administrativos y deportivos.  Con una administración que jamás construyó identidad. Identidad que también se consolida desde lo deportivo. 

Configurando un plantel de calidad, aguerrido, que juegue con ímpetu ofensivo y no uno donde siempre el criterio economicista o el interés de unos pocos que lucran por años con las contrataciones. Apostando por un entrenador que no tenga miedo a ganar y no uno que le tiene terror al protagonismo. Por eso la sangre está a punto de llegar al río. Son años de pésima gestión deportiva, maquillada con la adquisición de un complejo deportivo construido con recursos del Proyecto Goal de la FIFA. Por propuesta futbolística, Ñublense está condenado al descenso, para el dolor de mi viejo y miles de hinchas. A dos fechas del final, solo un milagro salvará a este equipo. El domingo, de todos modos, mi viejo estará sentado en su butaca frotándose las manos y yo con el micrófono narrando lo que, ojalá sea, la historia de una salvación milagrosa. 

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