¿Por qué el rojo vive una dolorosa crisis terminal?

Por: Rodrigo Oses 2017-10-29

La tarde del 28 de diciembre del 2004 Ñublense se coronaba campeón de la Tercera División y lograba el retorno al fútbol profesional, tras cuatro temporadas en los potreros del fútbol amateur. Trece años más tarde está al borde de volver al balompié “semiprofesional”, hoy llamado “Segunda División Profesional”, ya que tras caer por 1-0 frente a Iberia en Los Ángeles, quedó en el último lugar de la tabla del descenso junto a Deportes Valdivia con 44 puntos, aunque solo un peldaño más arriba, por una mínima diferencia que la marca el triunfo que el Rojo logró ante los del Calle Calle.

¿Por qué el Rojo está en una crisis terminal y a punto de perder su cupo en el fútbol profesional?

Para el exzaguero de Ñublense,  profesor de historia del Colegio Creación y fanático del club, Carlos Valenzuela, la causa del fracaso es esencialmente de carácter “deportiva”. “El técnico no encontró un sistema para la categoría, utilizó su esquema que viene a la baja hace años y además falló en la elección de los refuerzos, cuyo nivel físico y futbolístico ha sido bajísimo. La gerencia deportiva no ha tenido la capacidad de vísión y la dirigencia ha transformado al Gigante del Sur en un equipito colista, sin plantel, con un DT a la baja, 2 mil personas en el estadio y si identificación”, recalca Valenzuela, quien además cuestiona la calidad de los cadetes sub-20, la idoneidad de los técnicos de inferiores y la transparencia de las contrataciones para armar cada plantel.

Factores

Para uno de los últimos goleadores chillanejos del Rojo y ex técnico de cadetes, Marcos Sepúlveda, las causas de la crisis son cuatro: “Primero hay un factor sicológico. Este plantel no tiene liderazgos ni dentro ni fuera de la cancha. José Antonio Rojas no puede ser capitán. Segundo, en el aspecto futbolístico, llegaron jugadores contratados por el DT que en otros equipos brillaron porque jugaron con un sistema más atrevido, pero no se han podido acomodar a este más conservador.  Tercero, el aspecto más delicado y malo, es el dirigencial, ya que se han tomado malas decisiones en todos los aspectos, con mucho protagonismo de los dirigentes en negocios extraños. Eso hace que el cuarto punto, el público, descienda y no apoye, porque se le otorga un pobre espectáculo. Pero insisto, la principal causa de esto es dirigencial, porque cuando la cabeza no anda bien, todo sale mal para abajo. Acá el protagonismo en las decisiones la tiene la dirigencia y no el técnico”, sentencia.

Néstor Zanatta, ex jugador y ayudante técnico de Ñublense, sintetiza su visión. “Yo nunca me imaginé que Ñublense llegaría a esta situación. Se han cometido muchos errores porque la gente que administra nunca generó identidad. Yo siempre me pregunto dónde están esas 10 mil personas que iban al estadio en nuestra época. ¿Qué le hicieron?”, resume.

Para una de las leyendas del Ñublense de los 60’, Rómulo Oses, quien con 80 años sigue yendo al estadio, la razón del mal momento radica en la calidad del plantel. “Es la consecuencia de comprar barato. Faltan jugadores de mayor calidad futbolística y eso marca una brecha con otros planteles bien reforzados. Algo pasa en la gerencia deportiva que no llegan las mejores opciones. Esto es una tragedia deportiva. En mi época, Ñublense siempre peleaba de la mitad hacia arriba, era animador del Ascenso”.

El hincha de Ñublense, Esteban San Martín. reflexiona: “La Sociedad Anónima solo ha visto esto como un negocio y tenemos un plantel con un DT que tiene pánico escénico”.

Mauricio Gutiérrez agrega: “La Corporación también tiene culpa con un rol pasivo, contribuyendo a la mala gestión de la S.A”. E

El gerente del club Hernán Rosenblum, consternado por la derrota en Los Ángeles, resumió la crisis: “No es el momento de cambios, hay que remar con lo que hay, creo que quizás un cambio de metodología ayude”, sentenció al borde del abismo.

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