Estudio confirma rezago salarial de Itata y Punilla

Por: Roberto Fernández Fotografía: Mauricio Ulloa 09:40 PM 2017-10-29

Se advierte el potencial de desarrollo de la agroindustria en Punilla, a diferencia de lo que ocurre en Itata.

El Observatorio Laboral Ñuble es una entidad de Sence ejecutada por la UBB.

Un estudio de salarios realizado por el Observatorio Laboral Ñuble (Sence-Universidad del Bío-Bío) confirmó la amplia brecha que separa a los trabajadores de las provincias de Itata y Punilla respecto de Diguillín, que concentra el 70% de la población regional y a la capital: Chillán.

La investigación consideró el sueldo imponible promedio de los trabajadores de las tres provincias de la nueva Región de Ñuble por rama de actividad económica, correspondiente al trimestre enero-marzo de 2016. 

Es así como se puede observar que en el sector comercio, el salario promedio en la Provincia de Diguillín es de $516.462; mientras que en Itata y Punilla es de $447.103 y $444.137, respectivamente.

De igual forma, en el sector industria manufacturera, el promedio de Diguillín es de $636.377, mientras que en Itata y Punilla es de $522.035 y $520.423, respectivamente.

Según explicó el analista cuantitativo del Observatorio, Héctor Garrido, los cálculos están hechos a partir de una muestra de la base de datos de afiliados al seguro de cesantía, por lo que el estudio solo considera a los trabajadores dependientes con contrato.

Garrido hizo hincapié en que estos datos “de ninguna manera sustituyen encuestas representativas como la Casen y la ENE. Son solo una fotografía del mercado laboral formal y hay sectores donde la informalidad es más relevante que en otros”.
Itata y Punilla

Consultado sobre el evidente rezago de Punilla e Itata respecto de Diguillín, que tiene una alta proporción de población urbana, Garrido afirmó que “la literatura económica reciente tiende a mostrar que los centros urbanos densamente poblados tienen mayor actividad económica, esto se debe principalmente a que la concentración potencia fenómenos como las economías de escala y de aglomeración, y dicho crecimiento se traspasa en parte a mayores salarios.

Aunque también la evidencia señala que este fenómeno aumenta la desigualdad. Es decir, las grandes ciudades tienen salarios más altos, pero son más desiguales”.

En opinión del director del Centro de Estudios CERegional, Renato Segura, el rezago de Itata “es una consecuencia lógica de una zona que está en el corazón del secano costero de la Región de Ñuble. Zona que presenta una bajo nivel de desarrollo social, productivo y de servicios. Baste recordar que de las nueve comunas de Ñuble declaradas como Zona de Rezago en marzo de 2015, siete corresponden a la Provincia del Itata, que además representan el 100% de las comunas que contempla la nueva distribución geográfica regional”.

Se trata de las comunas de Quirihue, Cobquecura,  Ninhue, Trehuaco, Coelemu,  Portezuelo y Ránquil, donde la agricultura campesina y la actividad forestal son las principales actividades económicas, con una matriz productiva muy poco diversificada.

El sector público es también uno de los principales empleadores, aunque los salarios de esta actividad también exhiben una brecha. Mientras en Itata el sueldo imponible promedio es de $318.041, en Punilla llega a $380.655, mientras que en Diguillín alcanza los $416.278.

Distinto es el caso del sector transporte y comunicaciones, pues el sueldo promedio en Itata es de $522.175, superior a los $462.387 de Punilla, y acercándose a los $543.011 de Diguillín.

En la Provincia de Punilla, formada por las comunas de San Carlos, San Nicolás, Ñiquén, San Fabián y San Nicolás, que si bien exhibe un mayor desarrollo de sectores como la agroindustria y la agricultura orientada a la exportación, los salarios promedio no difieren significativamente de los que se pagan en Itata, al menos, en el mercado laboral formal.

Llama la atención, sin embargo, que en el caso del sector construcción la remuneración imponible promedio en Punilla ($604.412) no solo sea más alta que la de Itata ($359.894), sino que mayor a la de Diguillín  ($561.109).

Al respecto, Segura planteó que “en el caso de Punilla, la actividad agrícola y el potencial de desarrollo del sector agroindustrial genera una gran diferencia respecto del Itata. Se observa un dinamismo mayor, lo que se refleja en los mayores salarios del sector construcción. Por su vocación productiva y su posición estratégica, Punilla es una de las zonas del territorio regional que presenta un alto potencial de desarrollo”.

Factores
Según Garrido, uno de los factores determinantes de los bajos salarios es el nivel de escolaridad, que es más bajo en aquellas comunas con mayores niveles de ruralidad, lo que se expresa claramente en el sector silvoagropecuario, que exhibe salarios relativamente similares en las tres provincias, aunque el peso relativo de este sector es mayor en Punilla e Itata que en Diguillín.

Es así como en Diguillín el sueldo imponible promedio es de $360.662, mientras que en Itata llega a $345.542 y en Punilla, a $350.849.

Otro factor lo representa el tamaño de las empresas, donde se observa una concentración de las empresas de mayor tamaño en la Provincia de Diguillín.

Garrido recordó que “hace poco, el PNUD presentó un informe donde se extraen algunas conclusiones bien interesantes al respecto, las empresas más pequeñas son a su vez, las menos productivas, en parte porque tienen altos niveles de rotación laboral, lo que impide la especialización. Esta menor productividad se traduce en menores salarios”.

Otro elemento que queda de manifiesto en el estudio es la escasa diversificación de la matriz productiva en las dos provincias rezagadas, así como el bajo nivel de agregación de valor, ligado a la menor calificación del capital humano.

“Tengo la impresión que el problema se origina por el bajo nivel de valor agregado de la producción agropecuaria y el efecto invernadero que genera la industria de la celulosa. La Región de Ñuble, por la importancia relativa de la industria agrícola, tiene atributos únicos en el país. El gran desafío de la sociedad local es transformar dichos atributos en valor de marca que genere un desarrollo sostenible”, expuso Segura.

Precisamente los sectores con salarios más altos, como industria y servicios, entre otros, tienen menor presencia en las provincias con salarios más bajos. En opinión del director del CERegional, “esto tiene que ver más con la concentración. Los servicios y la industria tienden a concentrarse en las zonas con mayor densidad poblacional. Uno de cada tres habitantes de la región reside en la capital regional. Este fenómeno se traduce en que los servicios (financieros, públicos, etc.) se concentren en dicha comuna, aumentando la brecha salarial entre Chillán y el resto de las comunas. En el caso de Punilla, uno de cada dos habitantes del territorio reside en la capital provincial. En cambio, en la Provincia de Itata, existe menores niveles de concentración, lo que dificulta desarrollar la industria de servicios, afectando negativamente el nivel de salarios”.

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