Valle del Itata quiere ser Patrimonio de la Humanidad

Por: Roberto Fernández Fotografía: Archivo 09:00 PM 2017-10-27

Prácticas ancestrales, todas de carácter artesanal, y parras centenarias, son parte del patrimonio que se pretender salvaguardar.

La intención de postular ante la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) la tradición vitivinícola del secano interior de Ñuble como Patrimonio de la Humanidad fue una de las propuestas expresadas en el reciente Seminario Nacional de Patrimonio Vitivinícola “Hacia una gestión sostenible en el Valle del Itata” realizado en Quirihue.

En su quinta versión, este seminario se realizó por primera vez fuera de Santiago, y en estos momentos especialistas de “Patrimonio Inmaterial” del Ministerio de Cultura trabajan en las conclusiones de los talleres realizados con actores relevantes del sector público y privado relacionados con la pequeña viticultura.

Claudia Moreno y Rodrigo Aravena, sectorialistas de Patrimonio Inmaterial y Patrimonio Vitivinícola del Ministerio de Cultura, señalaron en Quirihue que la categoría de Patrimonio de la Humanidad -que ya se ha asignado a seis lugares de Chile- buscan salvaguardar y mantener en el tiempo lugares y actividades, valiosas desde el punto de vista cultural.

Los profesionales agregaron que se trata de procesos largos, de cinco años o más, y que uno de los requisitos fundamentales es que se trate de iniciativas participativas de las comunidades involucradas.

Tradición vitivinícola
El presidente de la Asociación de Enólogos y Profesionales del Vino para el Valle del Itata, Felipe Neira, es uno los impulsores de la idea. “Tenemos parras de más de 200 años, maquinaria muy antigua. Hablamos de 500 años de tradición vitivinícola y de una forma artesanal de hacer vinos. Esta parte es única a nivel mundial, donde los cultivos son naturales. El arado es a yegua, la poda completamente a mano y la vendimia también, no existen muchas maquinarias en el área vitícola”.

Respecto a la postulación ante la Unesco, afirmó que reconocer al vino del secano interior de Ñuble como Patrimonio de la Humanidad “es una de nuestras metas. La idea es que se dé a conocer el Valle del Itata y que cuidemos lo que tenemos. Que se preserve para futuras generaciones”.

Neira indicó, además, el aporte que un reconocimiento como éste podría tener en el turismo, con una mirada de sustentabilidad.

Por su parte, el director regional de Indap, Andrés Castillo, subrayó el impulso que están tomando los vinos campesinos elaborados en esta zona, con cepas patrimoniales como País, Cinsault y Moscatel, y felicitó la organización del seminario. “Esto nos motiva también, porque la viticultura no es solo producción, hay un trasfondo cultural y de estilo de vida en este valle. Por ello quisimos estar en este seminario, porque entendemos que todo lo que está relacionado con el vino es parte de la cultura, la historia y el turismo”.

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