El drama personal y familiar de las víctimas por delitos violentos

Por: Jorge Chávez Fotografía: Víctor Orellana 2017-10-26

La atención a las víctimas es gratuita y el servicio es integral si así lo requiere el usuario.

Hace casi un año la vida de Mariana Tapia y la de sus tres menores hijos cambió rotundamente, luego de que un desgraciado accidente de tránsito le quitara la vida a su esposo, Israel Valenzuela, de 51 años.

En momentos en que el occiso se trasladaba a su trabajo manejando una bicicleta a la altura del kilómetro 2 de la Ruta N-31 en San Carlos, fue atropellado de manera violenta por el conductor de un vehículo que no solo no prestó ayuda al ciclista, sino que se dio a la fuga sin conciencia alguna de lo que había ocasionado.

La pena, rabia e impotencia se apoderó de la familia Valenzuela Tapia, a tal punto que la hija mayor de 17 años, se enfrascó en un silencio con familiares y extraños que amenazaba la armónica estructura filial que en vida les dejó el fallecido progenitor.

“Mi hija me preocupaba porque no hablaba con nadie, tenía rabia con todo el mundo y no hallaba con quien desquitarse; a ella le afectó mucho la pérdida de su papá. La ayuda psicológica que ha recibido en el centro le han servido harto porque ha estado mejor de ánimo y ahora ya comparte con nosotros”, comenta Mariana Tapia y aclara que toda la familia ha participado de las terapias.

Respecto al tema legal, la madre de familia comenta que el centro de apoyo es querellante en el caso y ahora solo están preparando la audiencia para el próximo 23 de octubre y así saber si se efectúa o no el juicio oral.

Respaldo
Solo cuando Marianela P. llegó al centro del Programa de Apoyo a Víctimas (PAV) de Chillán, logró encontrar la protección que no le fue ofrecida por otras organizaciones que, en teoría, deben velar por la integridad de las mujeres.

Tras ser víctima de violencia intrafamiliar, la madre asegura haber tocado puertas como las del Servicio Nacional de la Mujer en busca de ayuda; no obstante, el poco involucramiento de la institución en su grave caso, hizo que se animara a intentar otros medios de respaldo y así evitar ser parte de la negra estadística de femicidio.

“En dos oportunidades fui atacada de manera brutal y no iba a esperar que este hombre me matara o hubiera en Chillán una nueva Nabila”, comenta.
Marianela confiesa que ahora se siente más segura y confiada en el normal desarrollo de su vida junto a su pequeño hijo de un año.

Protección
El año 2012 el PAV, de la Subsecretaría de Prevención del Delito, abrió un centro de ayuda en la capital de la Región de Ñuble.

Desde aquella fecha, el personal multidisciplinario del programa ha atendido casi 1.300 casos provenientes de las 21 comunas ñublensinas, según estadísticas entregadas por el coordinador del centro chillanejo, Guillermo Valdez. 

El abogado de profesión explica que el servicio social a la comunidad está destinado a promover que las personas que han sido víctimas de delito, por medio del ejercicio de sus derechos, superen las consecuencias negativas de la victimización.

El contacto con las personas afectadas es rápido, gratuito y oportuno, añade Guillermo Valdez, entregando atención integral y especializada con profesionales como abogados, psicólogos y trabajadores sociales.

“De tres formas llegan los casos al centro; espontáneamente, derivados por los tribunales de justicia y porque nosotros hacemos el contacto con ellos”, comenta el profesional.

Orientación
La labor del centro se enfoca en las personas que han sido víctimas de delitos en forma directa, pero también indirectamente (familiares, amigos, testigos, etc.), que experimentan consecuencias negativas psicológicas, sociales y físicas.

Son causa de apoyo los que han sido presa de homicidios, parricidios, femicidios, robos (con violencia, intimidación y/o con violación) y lesiones. Asimismo, los que han sufrido delitos sexuales, secuestros, sustracción de menores, trata de blancas, cuasi delito de lesiones, cuasi delito de homicidio y personas afectadas por accidentes de tránsito.

El abogado y coordinador del centro admite que, en comparación a las estadísticas de denuncias de delitos que normalmente se manejan en los tribunales, el número de personas que acuden en busca de apoyo es aún menor.

“Si uno se fija en las cifras de denuncia, es baja la atención que tenemos con la cobertura que podemos plantear, porque nuestro servicio es especializado y personalizado”, aclara.

Los cuasi delitos de homicidio y lesiones en el contexto de accidentes de tránsito, además de los delitos sexuales, son los casos más recurrentes que llegan a las oficinas de la calle Claudio Arrau 594, sostiene el jurista.

En cantidad le siguen las víctimas de robo con violencia e intimidación y a pesar de los mediáticos casos producidos durante la semana, los homicidios y parricidios son los que menos se dan.

Reparación
Depende de la víctima decidir hasta cuándo cree que necesitará apoyo legal o psicológico. De hecho, Guillermo Valdez manifiesta que hay casos en que incluso se atienden personas desde hace dos años.

“Solo ellos saben si efectivamente han logrado superar los momentos díficiles que les ha tocado vivir. Nosotros lo que hacemos es entregar todo el apoyo integral a las víctimas directas o indirectas; hay algunos que solo buscan apoyo legal y otras que necesitan un servicio múltiple, como en salud por ejemplo”, precisa el abogado Guillermo Valdez.

Comentarios