Nuevo escenario energético frena proyectos de generación en Ñuble

Por: Roberto Fernández Fotografía: Mauricio Ulloa 08:40 AM 2017-10-25

El sector más dinámico en materia de inversiones en la Región de Ñuble es la energía. Hoy, la cartera de proyectos aprobados o en ejecución en la zona bordea los 2 mil millones de dólares, sin embargo, de los 11 proyectos de generación que están aprobados, solo dos se encuentran en ejecución: la central Ñuble, en San Fabián; y la minicentral El Pinar, en Yungay.

Este martes, Alejandro Gómez, gerente general de Eléctrica Puntilla, que a través de Hidroñuble ejecuta el proyecto central Ñuble, en San Fabián, reiteró su preocupación por la situación que atraviesan los proyectos hidroeléctricos, que están paralizados o han ralentizado su construcción debido al escenario actual, caracterizado por una menor demanda de la prevista y tarifas más bajas que al momento de ser diseñados.

El caso de la central Ñuble  (136 MW) es uno de los mejores ejemplos para graficar las dificultades que enfrentan estas iniciativas, ya que ha sufrido sobrecostos (la inversión total ahora se estima en US$420 millones) y se debió poner fin anticipado al contrato de obras civiles, por lo que ahora se avanza a menor velocidad y se prevé que concluya en 2022, y no en 2017 como estaba previsto.

Según Hidroñuble, “en un contexto de un mercado eléctrico que está cambiando hacia la generación de energía solar y eólica, unido a un menor crecimiento de la demanda asociada al bajo crecimiento económico actual, se configura una reducción importante de energías tradicionales como la de este proyecto”.

La central Ñuble fue evaluada con el estudio de comportamiento del consumo realizado por la Comisión Nacional de Energía (CNE) en 2012, muy diferente al de este año, lo que impacta sus ingresos y su producción.

Por ello, la empresa resolvió “extender el período de inversión hasta que la demanda vuelva a los niveles originalmente estimados para la evaluación de este proyecto, todo lo cual redunda en un desplazamiento de las actividades de la etapa de construcción hasta el segundo semestre del año 2022”, año en que según la CNE se alcanzarían los niveles de consumo inicialmente previstos para 2017.

Proyectos “parados”
Problemas similares enfrentan los proyectos hidroeléctricos Molinos de Agua, San José, Trilaleo 2 y 3 y Perquilauquén, que cuentan hace tiempo con su aprobación ambiental, pero no han iniciado obras. La misma situación afecta a la central de biomasa Newenkutral.

Distinto es el caso de la central El Campesino, en Bulnes, donde la oposición de la comunidad a la construcción de un terminal regasificador en Penco -que alimentará a la termoeléctrica-, logró frenar su aprobación ambiental y abrió un escenario de incertidumbre para la central, por lo que el titular, Biobiogenera, optó por postergar el inicio de la construcción de la central hasta que se despeje la interrogante sobre el abastecimiento de gas.

Consultada la seremi de Economía, Carola Venegas, explicó que los inversionistas están resolviendo aspectos como el financiamiento, debido al nuevo escenario que muestra el mercado eléctrico nacional, con tarifas más bajas que las consideradas en los análisis cuando estos proyectos fueron diseñados.

“Si en 2013 la energía se transaba a 123 dólares el MWh, hoy está a US$50, eso ha hecho que muchos proyectos han tenido que revisar sus condiciones de financiamiento, y aquellos que tenían proyectos diseñados con precios muy altos han tenido que rediseñarlos o buscar nuevas fuentes de financiamiento”.

Por su parte, Andrés Parada, vocero de la Coordinadora ambiental Ñuble Sustentable, sostuvo que el freno que experimentan los proyectos eléctricos “es razonable. Si vemos el acuerdo de París, donde se debe frenar la emisión de gases efecto invernadero y bajar la huella de carbono, la quema de combustibles fósiles no queda en este parámetro, por otro lado, los costos con las energías limpias e inagotables  son mucho más económicas. Además, las proyecciones de crecimiento y sobreoferta de energía pasaron la cuenta y es lo que estamos viviendo con energías un 60% al menos más baratas”.

Parada añadió que los proyectos hidroeléctricos “son muy caros”, y subrayó que la baja de precipitaciones “provocó que no fueran tan rentables”.

Y así como las proyecciones de la CNE plantean una recuperación de la demanda en los próximos años, la seremi se mostró optimista respecto de la recuperación de las inversiones. Venegas expuso que un elemento esencial es el comportamiento de la demanda, que varía de acuerdo al crecimiento del PIB, por lo que en los últimos años se ha desacelerado, lo que ha desincentivado el desarrollo de proyectos de generación.

“Con la menor actividad minera, la demanda se ha visto influenciada, pero hoy vemos que la minería se está reactivando y eso obviamente reactiva nuevos proyectos y varias de las inversiones que están esperando financiamiento van a poder ver la luz en la medida que la demanda de suministro también crezca, ya que eso significa que habrá más opciones de contratar bloques de energía en el futuro”.

Exigencias ambientales
Otro de los argumentos mencionados por Gómez es el de las exigencias medioambientales, “que si bien son iguales para todos, han hecho que las inversiones del sector hidro sean mayores”, y reconoció que la oposición que generan los proyectos hidroeléctricos se debe al alto impacto que tienen en la comunidad durante su etapa de construcción.

Sin embargo, Andrés Parada precisó que “las exigencias medioambientales no han cambiado en lo absoluto, partiendo por la base que las empresas, al cometer una infracción a la norma, están obligadas a compensar y mitigar, aún así no se respeta la ley”.

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