La Región de Ñuble o el “síndrome del pulpo”

Por: Claudio Martínez Cerda 2017-10-26
Claudio Martínez Cerda

Director Santa María la Real-Chile
Estudios Universitarios: Universidad de Chile.
Postítulo: Magister en Administración Pública. Instituto Universitario Ortega y Gasset, Madrid, España, 1999. Universidad de Sevilla, España, 2003. Subdirector Administrativo de Gendarmería de Chile, 1991 – 1993. Director Nacional de Gendarmería de Chile, 1993 – 1997.

El foro urbano recientemente realizado en Chillán, puso en relieve la necesidad de fortalecer el transporte interurbano y la conectividad como los ejes de los desafíos que enfrenta la ciudad como nueva capital regional. Parece haber consenso de que Chillán debe ser el articulador de la nueva región. ¿Cuál es el principal problema a resolver? Superar lo que hemos denominado el “síndrome del pulpo”. El porqué de esta metáfora que compara a la Región de Ñuble con el octópodo es que la Región de Ñuble, al igual que el pulpo, tiene una cabeza grande y unas piernas (tentáculos) delgados. 

En efecto, mientras Chillán tiene de acuerdo último Censo 180.000 habitantes, aproximadamente, le sigue San Carlos con cerca de 50.000 habitantes y luego el resto de comunas que arrojan cifras menores. Esta asimetría se extrema, como lo hemos expresado en otras ocasiones, si no se elabora un plan para corregirla, y puede representar un serio inconveniente en el desarrollo futuro de la Región de Ñuble. 

Por ello, parece interesante lo planteado por el foro urbano, en el sentido que para evitar una nueva forma de centralismo en necesario incentivar el desarrollo equilibrado de las comunas que componen la región. Con esto no solo se descomprime la presión sobre el crecimiento urbano de Chillán, sino que se evitará un desarrollo que cobije en su seno, formas de discriminación y segregación urbana y comunal. 

Y parte importante de la solución es, tal como se ha señalado, fortalecer el transporte urbano y la conectividad. Hoy en día se maneja un concepto más integral, que se denomina “sistema de movilidad humana”. Este incluye todo tipo de formas de movilidad y traslado de las personas: el automóvil, el trasporte público, la integración de la bicicleta como medio de trasporte y los peatones. Se requiere por tanto elaborar un sistema de movilidad humana de carácter regional, de modo que el desarrollo de la región tienda a una mayor simetría en la relación entre la capital regional y el resto de las comunas. 

La situación actual, fruto del desarrollo histórico de la antigua provincia, y de una cultura centro-periferia propia del desarrollo territorial de Chillán, es insostenible en un desarrollo futuro. De otro modo será más de lo mismo, en un escenario totalmente distinto al de hace treinta años y que está en constante cambio. 

Autopistas intercomunales, trenes de cercanía, un sistema de trasporte público interurbano eficiente, redes de ciclo vías, planificación de los servicios intercomunales descentralizados, entre otros, deben ser parte de la cartera de proyectos futuros de la región. 

Si la Región de Ñuble no logra en un mediano plazo superar el “síndrome del pulpo”, más de alguna frustración ocurrirá en el futuro. Evitarla requiere de acuerdos estratégicos entre las distintas comunas, de modo de optimizar los recursos que se invertirán. 

El plan maestro acordado por los alcaldes debe ser coordinado por una autoridad metropolitana que este más allá de los intereses particulares de cada comuna, y por sobre el clientelismo político que suele contaminar las políticas públicas, de modo que sea sustentable en el mediano y largo plazo. Y con un actor relevante sentado en esta mesa, tal como lo destaca La Discusión en su editorial, esto es la sociedad civil que sufre o se beneficia con las políticas públicas en materia de desarrollo urbano, y que es la que sabe, en definitiva, dónde le aprieta el zapato. 

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