Sagrada localía

Por: Rodrigo Oses 2017-09-25
Rodrigo Oses

En un verdadero tanque de oxígeno para Ñublense se transformó ayer la sufrida victoria sobre Deportes Valdivia.

Con el fantasma del descenso respirándole en la oreja, era vital para Astorga ganar por primera vez fuera de casa y escapar de la zona de riesgo. Lo hizo con un gol extraño, feo si usted quiere, batallando, defendiéndose hasta con José Antonio Rojas como improvisado volante de corte, dejando solo a Sebastián Varas como referente de ataque, y hasta haciendo tiempo. Pero había que ganar y Ñublense lo hizo. Más allá del nivel futbolístico que mostró. El cuerpo técnico y el plantel estaban en una olla a presión tras las dos derrotas consecutivas y necesitaban un leve respiro.
Ahora viene lo más duro. Ganar de local. Sí, porque de las siete finales restantes, Ñublense jugará solo tres en casa: Frente a La Serena, Santiago Morning y Puerto Montt.

La tarea asoma más compleja jugando en el estadio Nelson Oyarzún. Porque a excepción del espejismo que significó golear a Cobreloa por 3-0, ante Rangers venció sufriendo hasta el final tras marcar apenas un gol mediante un cabezazo del zaguero José Antonio Rojas y con Unión La Calera cayó por la cuenta mínima y fue incapaz de llegar al gol.

Con la obligación de proponer en campo rival, de sostener el ritmo del partido, la intención de ganar, y encontrar espacios ante un rival que seguramente se los clausurará, Ñublense pondrá a prueba, esta vez, la lección futbolística que tuvo que haber aprendido en este tortuoso tránsito. 

Esa que reza que en casa es pecado mortal volver a perder puntos como lo hizo ya con los caleranos y en el arranque del torneo a manos de Deportes Copiapó. De nada servirá festejar los tres puntos de ayer en Valdivia, lo que es difícil que se vuelva a repetir, considerando la calidad de los rivales que se avecinan fuera de Chillán, si el domingo ante La Serena, el equipo de Astorga, no muestra un mayor fondo futbolístico para ganar en su feudo. Porque crear, proponer y convertir siempre ha sido más complejo que agruparse para defender. Ahora Ñublense tendrá que mutar para hacer respetar la trastocada localía que en la lucha por no descender asoma como sagrada.

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