Advierten desafíos urbanos de Colonia Bernardo O’Higgins

Por: Sergio Bustos 12:15 PM 2017-09-24

El sector de Colonia Bernardo O´Higgins asoma como un territorio clave para la expensión urbana de Chillán.  Así lo confirman los nuevos conjuntos habitacionales que se han erigido al nororiente de la urbe (Barrio Nueva Toledo), y los paños que han adquirido empresas constructoras, además de particulares que han construido -desde hace unos 5 o más años- viviendas (parcelas de agrado) en terrenos de 5 mil metros cuadrados, con una alta plusvalía. Además, existe conexión vial hacia la variante Cato, que empalma con la Ruta 5 Sur y en el futuro con el Casino Marina del Sol. 

No obstante, la realidad es diametralmente opuesta hacia el norponiente. Allí, los corredores de propiedades tienen dificultades para vender, principalmente por la escasa urbanización que exhibe el lugar. 

Accesibilidad vial 

“Es tremendamente dificultoso vender las viviendas. Hay malos accesos, caminos de tierra que representan una baja de la plusvalía, aunque las casas subdivididas en terrenos de 5 mil m2, no cuestan menos de $250 millones, o $200 millones”, dice María Luisa Solar, corredora de propiedades.  Coincide el arquitecto Claudio González, quien sostiene que lo ideal era haber proyectado una ciudad satélite hacia el norte, con servicios, y elementos urbanos que consolidaran urbanísticamente ese territorio. 

“El Plan Regulador hacia el norte llega hasta Las Coles, entonces la calle Paul Harris podría ser el límite. De ahí hacia allá, existen terrenos planos, pero tienen mucha agua. Aún así, por el sector Las Encinas, hay casas antiguas, pero ahí la muncipalidad no permite lotear ni la subdivisión de terrenos, y eso sucede hasta la variante Cato. Desde esa variante, hasta el río Ñuble hay un espacio muy interesante para desarrollar, pero no hay incentivos”, afirma González, quien ha participado en proyectos particulares en el camino que conecta la Villa Emmanuel con la variante Cato. 

“Allí, existe alcantarillado  solo en un tramo, por lo que se hace necesario construir plantas elevadoras, y eso tiene un costo muy alto que no están dispuestas a asumir las sanitarias. La municipalidad tampoco ha hecho cambios de uso de suelo, y tampoco deja lotear lo que frena las intenciones de algunas personas en desarrollar polos en ese sector de la Colonia Bernardo O´Higgins”, advierte González, cuya mirada crítica es compartida por el arquitecto Juan Gabriel Mardones. 

Retraso 

“Lamentablemente, la Colonia Bernardo O´Higgins es un sector que está muy atrasado en cuanto a redes viales, de agua potable y alcantarillado, en comparación a la velocidad a la que se está desarrollando.  Además, ese sector carece de drenaje programado. Ello, a pesar de la alta demanda existente y solicitudes de construcción”, afirma Mardones, agregando que el Plan Regulador considera una densidad muy baja, lo que dificulta aún más la concreción de proyectos, “y demuestra cierto desorden en cuanto a la planificación respecto de ese tema”. 

Baja altura

En la actualidad Chillán permite el desarrollo de edificaciones elevadas en el centro, en el cuadrante marcado por las cuatro plazas (Santo Domingo, La Victoria, San Francisco y Plazoleta Sargento Aldea), cuyo límite la Cámara Chilena de la Construccion (CChC) está solicitando que sea extendido hacia las cuatro avenidas, petición que se hizo el año 2012, sin éxito.

Por ello, el gremio ha insistido a la municipalidad realizar ajustes puntuales al Plan Regulador aprobado el año pasado, y flexibilizar las densidades. De esa manera se podría proyectar construir torres de al menos 12 pisos, lo que por ahora no está permitido hacia afuera de las cuatro avenidas, donde existen áreas de renovación urbana, como Colonia Bernardo O´Higgins. 

“En su momento quisimos concretar tres grandes inversiones inmobiliarias y un strip center, pero el Plan Regulador actual no lo permitió. En un caso era un importante conjunto de edificios que para ser aprobados tenían que reducir su altura, pero eso lo hacía inviable. En el caso del strip center, a pesar de que estaba proyectada la densidad habitacional, es muy baja para incentivar a los inversionistas. Como no había alcantarillado, tuvimos también problemas con la factibilidad. En resumen, se cayó un proyecto de 2 hectáreas en ese sector. Los proyectos se frenan porque no existe viabilidad, factibilidad ni desarrollo. Esto, pues las redes de alcantarillado solo se extienden hasta un barrio construido por Socovesa”, asegura Mardones, añadiendo que un condominio de cuatro viviendas tampoco pudo ser desarrollado en ese sector, a raíz de la carencia de servicios que permitan proyectar un mayor crecimiento urbano. 

Acusan abandono

Algunos residentes de la denominada Parcela 55, Lote 1 al 18, adyacente al Barrio Nueva Toledo construido por Socovesa, reclaman que el crecimiento urbano del sector no ha sido fiscalizado con rigurosidad por parte de la Dirección de Obras del municipio, lo que afirman, ha traído aparejado falta de mantención de caminos vecinales, y una supuesta permisividad a la hora de autorizar la construcción de conjuntos habitacionales. 

“Aquí hay un camino público (1.500 metros) inserto e incorporado en el Plan Regulador desde el año 2016. Pero aquí hay graves irregularidades en el acceso. Estas deficiencias son producto de un evidente incumplimiento de los deberes de la Dirección de Obras, ya que cuando se otorgan los permisos de edificación, no se cumplen las normas, reglamentos ni leyes de urbanismo básicos, como respetar los metros que deben tener de ancho los caminos públicos o vecinales de esta ciudad”, reclama el empresario Ramón Lagos, quien el 20 de septiembre pasado hizo llegar un escrito al municipio en el que detalla que el citado camino interior, no excede los 3 metros de ancho, “provocando graves problemas de acceso a vehículos pequeños, medianos y camiones de mayor envergadura, que ya no pueden ingresar ni transitar por toda la calle”. Además, indica que los postes de transmisión eléctrica de Copelec y CGE contribuyen a obstaculizar estos accesos, “generando un riesgo de accidentes, daños materiales, por estar instalados dentro de la misma calle, muy cercanos a la huella de rodaje”. 

“Hay un cierre perimetral y un muro de la Nueva Toledo, que echó por tierra el acceso natural que teníamos antes. Esta muralla achicó bastante el camino, por lo que no pueden cruzarse dos vehículos, y eso en caso de una emergencia sería grave. Yo creo que este sector está bastante abandonado, por eso solicitamos que se pueda arreglar el camino e instalar alumbrado público para mejorar la seguridad en las noches”, pide Arnette Espinoza, residente.  El médico Luis Torres reitera que “el camino lo dejaron muy estrecho y apenas se puede transitar. Esto ya es camino vecinal y por eso se tendría que corregir para que no siga empeorando la calidad de vida de los cerca de 15 residentes de este sector”, sostiene. 

DOM 

Desde la Dirección de Obras de la Municipalidad de Chillán (DOM) replican que no es efectivo que no se estén respetando las normas, ni tampoco que la postación de los servicios eléctricos esté fuera de los reglamentos, “aunque ello depende de las empresas prestadoras de servicios elétricos”.  Respecto a los cierres perimetrales mencionados por los vecinos, en la DOM sostienen que “las mediciones hechas señalan que están en norma”.  Además, agregan que “se cumple con lo que estipula el Plan Regulador Comunal en lo relativo al uso de suelo y a los permisos de edificación correspondientes, y se cumple la Ley de Urbanismo y Construcción y las ordenanzas municipales”. 

Respecto a las quejas por el camino, responden que “se trata de un camino enrolado en la mayor parte de su extensión, por lo que su mantención compete a Vialidad”. Añaden que el tramo comunal urbano está siendo pavimentado en tramos por las empresas constructoras y mantenido por la Dirección de Obras”.  Sin perjuicio de ello, desde la corporación edilicia afirman “estar abiertos a escuchar las demandas e inquietudes de los vecinos y a la aclaración de dudas y solución de problemáticas”. 

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