Central Las Arcillas entra en fase final de evaluación

Por: Roberto Fernández Fotografía: Archivo 08:10 PM 2017-09-23

Opositores dan por descontado que será aprobada y anticipan judicialización

La preocupación de la agrupación “Pemuco sin termoeléctrica” apunta a la contaminación del aire y del agua y sus efectos en la salud humana y en el agro

Tanto la empresa Engie Chile, titular del proyecto, como los opositores, coinciden en que el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de la central termoeléctrica a gas natural Las Arcillas, que se pretende emplazar en el sector Chequenes, en la comuna de Pemuco, entró en su fase final de evaluación en el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA).

La iniciativa, que representará una inversión de US$400 millones, considera la construcción de una central   de ciclo combinado (gas y vapor) de 480 MW de potencia neta; un gasoducto de 16 kilómetros para conectarse con el Gasoducto del Pacífico; y una línea de transmisión eléctrica de 4,3 kilómetros de longitud, que se conectará con la subestación Entre Ríos.

Y si bien no existe un plazo definido para la votación por parte de la Comisión de Evaluación Ambiental de la Región del Bío Bío, todo apunta a que podría ocurrir en el primer trimestre del próximo año.

Desde la agrupación ambientalista “Pemuco sin termoeléctrica”, que se formó en mayo de 2016 y que reúne a unas 50 personas, su vocero, Jaime Saavedra, da por descontado que el proyecto será aprobado, “porque el sistema está diseñado así, para que proyectos como éstos, que tienen el apoyo del Gobierno, sean aprobados por razones políticas, pero después vienen las apelaciones, la judicialización”.

Saavedra, quien argumentó que el proyecto dañaría severamente el medio ambiente, específicamente la calidad del aire y de las aguas, lo que tendría impactos negativos en la salud de la población y en la agricultura, comentó que se ha logrado generar una articulación con otras agrupaciones ambientalistas que se oponen a los proyectos termoeléctricos El Campesino (en Bulnes) y Tierra Noble (en Cabrero).

Evaluación ambiental
Engie Energía Chile (ex E-CL), filial del grupo francés Engie (ex GDF Suez), presentó el respectivo EIA el 26 de septiembre del año pasado, por lo que el proceso ya suma un año de tramitación, periodo durante el cual ya se cumplió una primera ronda de observaciones de los servicios públicos y se llevó adelante el proceso de participación ciudadana.

“Tras entregar el primer adenda a mediados de julio pasado -donde respondimos las primeras consultas presentadas por los servicios-, recibimos una segunda ronda de consultas a fines de agosto, las que estamos respondiendo en la actualidad y para lo cual tenemos plazo hasta fines de diciembre de 2017, según los tiempos otorgados por el SEA”, explicó Rodrigo Güell, gerente del proyecto Las Arcillas.

El ejecutivo precisó que recibieron consultas de todos los servicios que participan en esta instancia, “las que hemos ido contestando en su totalidad y que se refieren, por ejemplo, a la calidad del aire y el uso de gas como combustible. Entre otras cosas, existieron también consultas y observaciones relacionadas al uso del agua, que obtendremos desde un pozo profundo ubicado en el predio donde está la central. De estas observaciones surgió el diseño pionero del sistema de agua para este tipo de centrales en Chile, el cual minimiza su consumo y no descarga efluentes en los cuerpos de agua del entorno del proyecto”.

El profesional fue enfático en señalar que no existe ningún retraso en el proceso de evaluación y si bien en el EIA se plantea como fecha estimada de inicio de la construcción el 3 de septiembre de 2018, Güell aseveró que “siempre hemos comunicado que una vez obtenida la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) definiremos el inicio de construcción según las condiciones económicas y de mercado, por tanto, no tenemos una fecha tentativa aún”.

Participación ciudadana
En el marco del proceso de evaluación ambiental existe una instancia de participación ciudadana, en la cual la comunidad de Pemuco presentó un total de 46 observaciones al proyecto, de las cuales una decena fueron entregadas por la agrupación ambientalista, las que según Saavedra “son  las más técnicas, que son las que nos van a permitir hacer las apelaciones más adelante, cuando este proceso se judicialice”, comentó Saavedra, quien reconoció que se pusieron en contacto con organizaciones ambientalistas de otras regiones que enfrentaron procesos similares para solictar asesoría, “lo que nos permitió, además, aprender de los errores que ellos cometieron”.

El dirigente destacó entre las principales observaciones realizar un catastro de la salud de los habitantes de la comuna, “de manera de contar con información de base para después comparar con evaluaciones posteriores, porque la empresa afirma que la central no tendrá impactos en la calidad del aire y de las aguas”.

Indicó, además, que pidieron un catastro de todas las fuentes de agua para consumo humano, “porque la mayoría de la gente que vive cerca del proyecto se abastece de agua de pozo, norias y de vertientes, no tienen agua potable. Aunque en las localidades con mayor número de habitantes se ejecutaron obras de agua potable rural con anterioridad (...) precisamente para ayudar al proyecto”. Saavedra explicó que este estudio permitirá comparar en el futuro la eventual contaminación del aguas como consecuencia de la operación de la central.

Por otra parte, el vocero de “Pemuco sin termoeléctrica” destacó el potencial agrícola de la zona. “Tenemos una gran cantidad de huertos, muchos de ellos orientados a la exportación, con certificación orgánica, que serán los más afectados por este proyecto, como los berries, así como también los productos silvestres, que acá generan una gran cantidad de empleos, a través de la recolección de la mosqueta, de la mora, de los hongos y de hierbas medicinales. Entonces, el temor es que después no se podrán recolectar estos productos, que estarán contaminados por las emanaciones a la atmósfera de la planta, entre dióxido de carbono, monóxido, dióxido de azufre, el material particulado fino PM10 y PM2,5, los que cuando se mezclan forman la lluvia ácida”.

No obstante lo anterior, desde Engie Chile aclararon que por ser una central de ciclo combinado, sus emisiones atmosféricas debieran ser más bajas que en otro tipo de centrales térmicas, dado que se emplea gas natural, que es el combustible con las menores emisiones de gases de efecto invernadero, además de no tener emisiones de dióxido de azufre y prácticamente nula emisión de material particulado.

Para Güell, la instancia de participación ciudadana fue fundamental para dar a conocer el proyecto a los vecinos y resolver inquietudes. Adicionalmente, Engie Chile llevó a cabo con anterioridad una “Participación ciudadana anticipada” entre marzo y julio de 2016. Gracias a esa instancia, relató el gerente de proyecto, “tomamos decisiones relevantes, como utilizar únicamente gas natural como combustible, dejando de lado el diésel como combustible de respaldo, y no utilizar el agua proveniente del canal Casablanca, privilegiando la utilización de un pozo profundo ubicado en el predio donde se instalará la central”.

Según Engie, la cantidad de agua que se ocupará es de 5 litros por segundo como máximo, consumo que podría reducirse a 0,72 l/s gracias a una innovación tecnológica introducida al proyecto. También se indica que la extracción del agua del pozo será a una profundidad de más de 100 metros, con el fin de no afectar las napas superficiales de las cuales se abastece la población del área.

Suministro de gas natural
La localización del proyecto fue escogida precisamente por la cercanía al punto de acceso al gas natural, que es el Gasoducto del Pacífico, que se extiende desde Neuquén hasta Concepción, donde se proyectan dos terminales regasificadores.

Sin embargo, las dificultades que ha enfrentado el proyecto regasificador de Biobiogenera -empresa que también construirá la termoeléctrica de Bulnes-, han abierto interrogantes sobre el modelo de abastecimiento de gas natural no solo de la central El Campesino, sino que también de Las Arcillas, donde no se descarta la importación de gas desde Argentina, a través de un sistema conocido como Swap o intercambio operacional de energía, mediante el cual se puede enviar energía (electricidad o gas) desde Chile hacia Argentina por un punto, y su retribución en gas natural hacia Chile a través de otro punto distinto al del envío, donde el Gasoducto del Pacífico cobra especial relevancia.

Consultado al respecto, Rodrigo Güell afirmó que una vez obtenida la RCA tomarán las decisiones respecto del abastecimiento de gas natural, “para lo cual estamos analizando distintas opciones y que resolveremos según la disponibilidad de fuentes cuando se inicie la construcción”.

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