[Editorial] Ahorro y compra de autos

Por: Fotografía: Víctor Orellana 10:15 AM 2016-04-14

En los últimos años se viene estimulando de forma casi exclusiva el consumo de bienes que no incrementan el patrimonio familiar, con una visión de corto plazo que lleva a gastar sin poner reparo en las situaciones que pudiéramos tener que afrontar en un futuro, a diferencia de lo que ocurría con nuestros padres y abuelos que ahorraban para poder enfrentar mejor las diferentes etapas de la vida, como la llegada de un hijo, la pérdida del trabajo o la jubilación. En efecto, los chillanejos nos estamos convirtiendo en ricos en consumo, pero pobres en patrimonio, aunque muchos creen estar invirtiendo a través de electrodomésticos y automóviles. 
Un típico caso en Chillán es el de un matrimonio que pretendía comprar la casa propia, pero a medida que comenzó a ahorrar, el precio de las propiedades aumentaba por encima de su capacidad de ahorro, lo mismo que las tasas y exigencias de los créditos hipotecarios, de modo que al final desistieron de su idea original y terminaron adquiriendo un automóvil. 
De acuerdo a un estudio realizado por la consultora Tinsa, entidad experta en tasación de bienes, en dos años los valores de las viviendas nuevas en la capital de Ñuble aumentaron 43% y si bien al analizar el precio promedio del stock que hay en el mercado inmobiliario local resalta el hecho de que se trata de casas y departamentos con un valor más bajo que el de otras ciudades, un salto tan importante en el precio y la imposibilidad de empatar esa escalada con incrementos en los sueldos (entre los más bajos de Chile), ha generado que muchas familias que estaban dispuestas a comprar una casa, hoy no puedan hacerlo y terminen bajando los brazos. 
Y ahí aparece el automóvil, uno de los bienes que ha funcionado como paliativo al no tener acceso a la compra de una casa y una de las explicaciones menos conocida para el explosivo aumento del parque automotor y el per cápita de automóviles que exhibe la ciudad, que es muy superior a otras urbes similares e incluso más grandes que la capital de Ñuble. 
Las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas revelan que en Chillán hay 45.373 automóviles. Un número digno de análisis, si se considera que en Concepción los autos registrados son 58.166, es decir, nos superan por apenas 8 mil vehículos, pese a la clara superioridad existente entre ambas poblaciones. Mientras Chillán tiene 175.869 habitantes, la capital regional cuenta con 216.061 personas. Aún más revelador del excesivo parque automotor de Chillán es constatar que mientras en Santiago hay un vehículo cada 4,3 personas, en Valparaíso la proporción arroja uno cada 5,6 habitanes, mientras que en Chillán es de uno cada 3,8 personas.
El problema es que mantener un auto genera en gastos cerca de $600.000 anuales (seguro, patente, estacionamiento), es decir, que en 4 años entre el 40% y 80% del valor del vehículo se destruye en gastos. Así, la compra del auto representa el símbolo de cómo muchas familias terminan destruyendo sus ahorros, su capacidad de pago futura y su patrimonio. 
Conviene, entonces, poner especial atención cuando se compran determinados bienes por descarte, abandonando los verdaderos objetivos. Lo sensato sería distinguir la diferencia entre adquirir un bien o simplemente destinar sistemáticamente nuestro dinero a comprar bienes que se deprecian y que no generan valor a largo plazo. Los economistas lo llaman valor residual, aludiendo a la dificultad para convertir esos bienes en dinero en el futuro. 

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