Razones de sobra para celebrar

Por: Renato Segura 2017-09-23
Renato Segura

El 18 de septiembre, chilenos y chilenas sin excepción, celebraron las Fiestas Patrias. Los problemas y diferencias que pudiesen existir, en una república que abrazó la democracia como forma de organización social, pasaron a un segundo plano frente a la conmemoración de los (casi) 207 años de vida independiente. Pero no era la única razón para celebrar.

Tenemos un país con bellezas incomparables. Desde las maravillas del desierto en el norte a los imponentes fiordos australes en el sur, la naturaleza se muestra en todo su esplendor. Llevamos viviendo más de 110 años en paz con nuestros vecinos. Habitamos una sociedad relativamente homogénea, donde no existe espacio para la instalación y/o proliferación de grupos radicales. Exceptuando al decil más rico de la población, podemos mostrar cifras de desigualdad comparables a las economías más desarrolladas del planeta. Durante los últimos 40 años, hemos encontrado la fórmula para derrotar la pobreza. Hemos aprendido a empoderarnos en buscar y compatibilizar el crecimiento económico, la justicia social y la felicidad. Mostramos fortaleza y resiliencia frente a las adversidades. Sabemos levantamos rápidamente frente al drama que subyace sobre los desastres naturales. En resumen, hemos construido un país en el cual están dadas todas las condiciones para echar raíces y proyectar un futuro esplendor.

En los casi cuatro meses de gestión en ProChile, he sido testigo de una comunidad que, rompiendo las barreras culturales, idiomáticas, de género y etarias, están trabajando en construir un futuro mejor. En Chiguayante, un numeroso contingente de vecinos, con el apoyo de la autoridad local, ha optado por internacionalizar su actividad productiva. Una misión de 12 empresarios y empresarias, con financiamiento propio, ha organizado una misión comercial a China. Para ello, se han preparado a través de cursos de comercio exterior e idiomas (inglés y chino mandarín), para enfrentar de mejor forma su tránsito hacia una empresa exportadora. Mientras adquieren la experticia, ferias mensuales en la comuna, permiten a los vecinos disfrutar de la diversidad de productos que resultan de sus emprendimientos.

En Cañete, un grupo de mujeres empresarias, dedicadas a preservar la cultura local, se están preparando para una misión comercial a Argentina, buscando con ello iniciar su proceso de pre internacionalización. Las obras de arte que brotan de los pueblos originarios, son un verdadero manjar para quienes buscan el origen mismo de la existencia del ser humano.

En Los Ángeles, con el apoyo de la autoridad provincial, han comenzado a vivir un proceso de prospección del mercado africano. Empresarios de la provincia, se han mostrado activos al momento de buscar el desarrollo de su capacidad exportadora.

En la flamante nueva Región de Ñuble, en tanto, se preparan para internacionalizar la producción vitivinícola del Valle del Itata; los imponentes nevados de Chillán; la producción silvoagropecuaria de Punilla y la artesanía que emana de la ancestral cultura campesina del territorio regional

Es decir, existían -y existen- razones de sobra para celebrar.

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