Convicción

Por: Rodrigo Oses 2017-09-20
Rodrigo Oses

“El profesor sigue confiando en el plantel”, responde el volante Luciano Gaete, cuando le pregunto por las variantes que está probando Emiliano Astorga de cara al duelo con Deportes Valdivia.

La convicción táctica del entrenador será vital para que Ñublense salga de la crisis futbolística en la que se encuentra.

Si Astorga no cree en su plan, difícilmente su equipo le creerá.

Por eso, por lo menos, llama la atención que vislumbrando el choque con los valdivianos proyecte introducir variantes que apuntan a reforzar el trabajo defensivo y no el ofensivo.

Esto porque, a excepción de las dos derrotas consecutivas, el principal defecto de Ñublense es su anemia de goles.

Sufre lo indecible para llegar al gol. Su estadística es pobrísima en esta faceta vital del juego. 

En siete partidos ha marcado solo cuatro goles, tres de ellos en un solo duelo. 

De visita no ha marcado goles. Sí, no ha marcado un solo tanto.

¿Cómo intentará llegar al gol ante Valdivia si prescindirá de Bugueño como lateral derecho con proyección? ¿Perderá fútbol sin incluir a Sebastián Páez en el medio y sí al juvenil David Tapia? ¿Pasará la cuenta que ingrese Hugo Bascuñán, que viene sin ritmo de competencia?

Pareciera que a Emiliano Astorga le aterra volver a perder, que su confianza se fue minando con los puntos perdidos que hoy tienen a Ñublense a tres unidades del descenso directo, por lo que ahora apuesta a impedir que le anoten.

Habrá que esperar si este remezón de su pizarra le sirve para ser un equipo más fuerte en ambas áreas.

Lo trascendental es que sus jugadores le crean. Que sean ellos los que se comprometan con la idea, porque si esa convicción se vuelve frágil no habrá planificación táctica que valga.

Astorga aún no logra que su equipo defienda con solidez y haga daño en el área rival como solían hacerlo sus anteriores elencos.

El domingo, ante Deportes Valdivia, el entrenador de los “diablos rojos” tendrá una prueba de fuego.

Detectar las falencias de un equipo en marcha y corregirlas a tiempo, curiosamente, no es virtud de todos los entrenadores. Astorga aún está a tiempo de enmendar el rumbo de un equipo que está cerca del precipicio.

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