“No es nuevo que digan que nuestra prédica es política”

Por: Jorge Chávez Fotografía: M.Ulloa 07:20 PM 2017-09-18

Desde 2005 Monseñor Carlos Pellegrín asumió el cargo de Obispo de la Diócesis de Chillán en abril del año 2006 y reemplazó a Alberto Jara Franzoy.

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"Me parece muy apropiado que hayan reacciones a las opiniones de todos nosotros”

Opiniones a favor y en contra generaron las críticas al Gobierno realizadas por el obispo de Chillán, Carlos Pellegrin, durante el Tedeum de Fiestas Patrias del pasado 15 de septiembre.

Los dardos del prelado apuntaron a la agenda valórica desarrollada por el Ejecutivo, que aprobó la norma que despenaliza la interrupción del embarazo en tres causales y al mismo tiempo cuestionó su labor legislativa calificándola como un “frenesí”, promulgando normas que reforman la educación y la economía del país.

El gobernador de Ñuble, Álvaro Miguieles, rechazó los comentarios del religioso y enfatizó la postura política que está adoptando la figura del representante local de la Iglesia Católica, al recordar el llamado que hizo a no votar por quienes apoyaron la ley de interrupción del embarazo. En tanto, el diputado radical Carlos Abel Jarpa y la PPD Loreto Carvajal defendieron los alcances y beneficios de las normativas.

Por su parte el senador de la Unión Demócrata Independiente (UDI), Víctor Pérez, y el diputado de la Democracia  Cristiana (DC), Jorge Sabag, se alinearon los dichos de Pellegrin y valoraron la “defensa a la vida y a la familia” planteada por el obispo.

Aprender a escuchar

Respecto a las fricciones locales gestadas por sus dichos en la homilía en la Catedral, Carlos Pellegrin se mostró satisfecho por la discusión generada sobre los temas valóricos que abrió y sobre los cuales, dijo, es necesario seguir hablando.

“Me parece muy apropiado que haya reacciones a las opiniones de todos nosotros; realmente creemos en el diálogo, estamos en un contexto democrático y es bueno aprender a escuchar y respetarnos en nuestros propios puntos de vista”, comentó.

- ¿Qué opina de las críticas que ha recibido por su homilía?

-No hubo nada nuevo en lo que prediqué, lo que yo predico es la palabra del Señor, soy un ministro de la Iglesia y no invento lo que digo. Está todo en los documentos de la Iglesia, en el evangelio y este año de una forma muy especial no podía callar al llamado de que desgraciadamente en los últimos años el país está perdiendo su perfil cristiano y para nosotros el cristianismo y la humanidad van de la mano; por lo tanto son un atentado muchos de los proyectos que se han aprobado y algunos que están en el Parlamento, y con todo respeto, sin querer imponernos como algunos lo pretenden indicar para descalificar la opinión de los pastores, que tenemos la obligación moral de opinar y ese es nuestro servicio a la patria.

- Se ha mencionado que con sus declaraciones está interviniendo políticamente.

-No es nuevo que digan que nuestra prédica es política. Los Tedeum empezaron en Chile en 1811 y en diferentes momentos de la historia de la patria la Iglesia a dado su opinión para iluminar y no con la intención de intervenir. Lo que yo dije en relación a votar por candidatos que estén a favor de la vida y en contra de los proyectos que atenten al alma de Chile es simplemente un acto normal y consejo a los católicos; el católico tiene la obligación de defender sus principios y yo como pastor tengo la obligación de dejarles muy claro que esa es su obligación.

- Entendiendo el contexto de las elecciones y el nivel de fricción actual que hay: ¿fue apropiado ese llamado?

-La sensibilidad a lo que diga el pastor o la Iglesia ha existido siempre, recuerden como nace el Tedeum Evangélico, en un momento en que el Presidente Pinochet se sentía incómodo en el Tedeum Católico. Fue y facilitó las condiciones para el Tedeum Evangélico, por lo tanto la palabra del Señor siempre va a incomodar; el día que no incomode y se acomode a todas las modas vamos a perder lo propiamente nuestro.

- ¿Cómo evalúa el actual ambiente político que se vive?

-Creo que la solución de los conflictos no pasa por callar sino más bien por dialogar, escucharnos y ver diferentes puntos de vista. Lo que han dicho las iglesias evangélicas y lo que predicamos desde la Iglesia Católica es un aporte para la sociedad; creo que por ahí va el camino, que se escuche, no que se pretenda acallar. El Gobierno habla mucho del diálogo y de la participación, sin embargo es contradictorio ver a la Presidenta de la República que sale enojada de un Tedeum Evangélico porque le dicen algo que no le gusta; tenemos que aprender a escuchar lo que no nos gusta. Yo estoy dispuesto siempre a escuchar a alguien que discrepe conmigo. Si me respeta yo también lo respeto.

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