¿Por qué las Fiestas Patrias se celebran el 18 de septiembre?

Por: Carla Aliaga 2017-09-16

Antes de 1837 la Independencia de Chile se celebraba en tres oportunidades durante el año. 

Aunque los días feriados durante el noveno mes del año se han convertido en un “oasis” dentro de la rutina de los chilenos, en rigor el 18 de septiembre no celebra la Independencia de Chile, sino solo la Primera Junta de Gobierno. 

El porqué se celebra en el “18” no está claro: para algunos, responde a la acción de Diego Portales, ya que fue quien decidió la celebración y él no era partidario de O’Higgins, quien proclamó la Independencia el 12 de febrero de 1818, un año después de la victoria de Chacabuco. 

Solo años más tarde se instauró en Chile una gran fiesta nacional. Con anterioridad, existía una multiplicidad festiva, y tres fechas eran celebradas mediante actos cívicos: el 18 de septiembre de 1810, el 12 de febrero de 1817 y 1818, y el 5 de abril de este último año. Esta trilogía de conmemoraciones recordaba distintos hitos del proceso independentista y simbólicamente representaban la regeneración política, la independencia y su consolidación, respectivamente. Sin embargo, con el paso del tiempo las autoridades de la época comenzaron a definir una sola fiesta nacional, entre otras, por razones económicas.

“Las celebraciones patrias comenzaron el año 1811, el primer año celebrando la Junta de Gobierno, pero después se fueron celebrando tres festividades en el año: el triunfo de Chacabuco y también la Batalla de Maipú, entonces en un comienzo eran estas tres ocasiones en las que se celebraba la Patria”, asegura el académico del Departamento de Ciencias Sociales y profesor de Historia de la Universidad del Bío-Bío, Cristian Leal.

El docente añade que “quedó una a partir de la República Autoritaria. Quedó solo la fecha que ha perdurado hasta ahora”.

Leal explica que en un principio hubo tres fechas, porque se buscaba legitimar al nuevo Gobierno, la nueva historia, la idea de una República, entonces había que sumar a la gente, por eso es que había tanta fiesta, con la idea hacerla partícipe de lo que se había logrado: la Independencia.

“No le podías mandar un decreto a la gente, escribir en la Aurora de Chile lo que se quería proyectar, la gente no lo entendía, entonces la forma de sumarlos era a través de la fiesta. En el año 1810 poca gente visualizaba una Independencia”, argumenta el académico de la UBB.

Las ramadas

A pesar de la notable influencia europea en las costumbres chilenas, impuestas por la aristocracia de la época -españoles e hijos de estos nacidos en Chile-, el pueblo mestizo, de poderosas raíces ibéricas e indígenas fue incorporándose desde sus propios códigos y sensibilidades culturales a la celebración de la Independencia, juntando a la algarabía de España el ancho espíritu festivo del mundo andino.

A pesar del esfuerzo de las elites, el “18” terminó siendo una experiencia carnavalesca, representando una serie de atributos de bienestar: el momento del abandono del invierno, la alegría de vivir, las comidas y bebidas en abundancia, la convivencia placentera.

En la actualidad, la ramada o fonda constituye uno de los sellos distintivos de nuestras celebraciones nacionales. Dentro de las festividades cívicas republicanas, hoy denominadas “Fiestas Patrias”, destaca la temprana incorporación de esta particular forma de sociabilidad dentro del programa festivo, práctica que persiste hasta hoy.

Distintas denominaciones han recibido las ramadas, cuyos orígenes se remontan al período colonial, específicamente al siglo XVI. Forma de sociabilidad propia de los sectores populares rurales, la ramada fue trasplantada por los sujetos que se trasladaban a las ciudades, quienes, una vez instalados en sus arrabales y suburbios, reprodujeron las costumbres de sus antiguos lugares de residencia. Así, los vocablos chingana, ramada o fonda hacen referencia a algo más profundo que un mero recinto físico. Además de ser centros de diversión genuinamente populares, gestionados principalmente por mujeres, estos establecimientos ocasionales expresaban una identidad de raigambre campesina, conformada de manera independiente a las elites económicas y políticas de la época.

En la actualidad, el baile la comida y las fiestas se viven a nivel nacional en las distintas ramadas que cada localidad instala durante varios días. 

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