El escultor chillanejo que se negó a esculpir a Franco

Por: Carla Aliaga Fotografía: Agencias 06:15 PM 2017-09-16

1966 es el año en que Alejandro Rubio Dalmati fue cónsul de Chile en Logroño hasta 1972.

Durante la Guerra Civil Española Rubio regresó a Chile y desarrolló obras de arte en distintas catedrales del país.

La Catedral de Chillán es la postal de la ciudad, no solo por su arquitectura, sino también por el mosaico de Alejandro Rubio Dalmati.

El artista visual Alejandro Rubio Dalmati nació el 21 de abril de 1913 en Chillán. 

A los cinco años de edad su familia se radicó en la ciudad de Logroño, España. Luego de iniciar estudios de Contabilidad, ingresó a la Escuela de Artes y Oficios de Logroño y más tarde a la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, asistió al taller de Victorio Macho y también realizó estudios en la Escuela Massana de Barcelona, España.

El 21 de septiembre de 1967, la Estatua del Labrador cincelada por Alejandro Rubio Dalmati, era inaugurada en La Rioja, en presencia de las más altas autoridades -entre ellas el exministro Eduardo González Gallarza y el cónsul de Chile en España-, así como de cientos de ciudadanos, que por aquellas fechas disfrutaban de los sanmateos.

El escultor solo recibió palabras de alabanza y felicitación por la iniciativa. Lo que quizás ignoraba el nuevo regidor, Víctor de Lerma y Gurtubay, era el trasfondo del proyecto, que había nacido sin vocación alguna.

Un año antes propuso Pernas Heredia al escultor erigir un monumento en honor al general Franco, puesto que el caudillo carecía de tal símbolo en la ciudad, a diferencia de otras muchas capitales de provincias. Rubio Dalmati se negó argumentando que “yo no hago esculturas a políticos”, excusándose, evitando pronunciar la palabra dictador. Entonces -replicó el primer edil “¿a quién se lo harías?”, a lo que Rubio Dalmati respondió “A un trabajador, a un obrero, a un labrador”.

Y así fue como Dalmati, tras desafiar al régimen, se ofreció a diseñar y cincelar la Estatua del Labrador, ayudado por su inseparable sobrino Alejandro Narvaiza. El ayuntamiento solo contribuyó con las 500 mil pesetas que costaron los materiales.

Las negativa

Algunos registros indican que el escultor chillanejo se habría negado a homenajear al dictador puesto que el estallido de la Guerra Civil le trajo de nuevo a Logroño, donde fue denunciado por su inclinación republicana y encarcelado en la Prisión Provincial. 

Solo el pasaporte chileno libró a Rubio Dalmati de ser fusilado en los paseos diarios que llevaban a los presos políticos ante el paredón.

La condición de extranjero y las gestiones de un pintor jesuita amigo suyo lograron embarcarlo en un vapor y enviarlo rumbo a América. En Chile partió de cero en el mundo de las artes, se ganó una enorme reputación que siguió creciendo cuando regresó a España en los albores de los 60. 

Dalmati murió en Logroño el 16 de mayo del 2009 como uno de los mejores escultores riojanos de todos los tiempos.

En Chillán, en varias oportunidades las autoridades locales han prometido un homenaje al escultor, idea que tomó fuerza al momento de su muerte. Hasta hoy, tal anuncio expresado por la alcaldía de Chillán aún no se concreta. En cambio, en España se preparan homenajes.

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